‘Stuart no logra salvar el universo’: La atinada expansión del ‘BigBangVerse’
The Big Bang Theory se estrenó en México en 2007 y, aunque muchos todavía se empeñen en negarlo, representó una auténtica bocanada de aire fresco dentro de las comedias de situación que, para entonces, ya se habían estandarizado.
Y no porque introdujera cambios audaces en el formato televisivo. De hecho, en ese aspecto fue igualmente cuadrada y conservadora al respetar la estructura clásica de las series desde la época dorada de la televisión estadounidense. Lo que realmente la hizo diferente fue representar a un grupo de la sociedad que ya era imposible seguir ignorando: los popularmente conocidos como nerds, geeks o ñoños.

Los cómics son mi súper poder
Si bien es cierto que a principios de los ochenta ya se había dado un vistazo a ese grupo urbano contemporáneo con la película La venganza de los nerds (1984), de Jeff Kanew – y sus posteriores secuelas – la realidad es que nunca hubo un escaparate de alcance masivo para los aficionados al cómic, al cine, a los videojuegos, a las series clásicas de fantasía, a la ciencia ficción y, en general, a todo aquello que representaba la cultura popular que emergió justamente durante la gloriosa década de los ochenta hasta que apareció The Big Bang Theory.
Durante las doce temporadas (2007-2019) que duró la serie, nunca hubo un solo episodio sin alguna referencia a la cultura popular. A veces solo eran menciones; otras, esos elementos se integraban de lleno a la trama para beneplácito, primero, de ese espectador que por fin se sentía identificado con personajes que, aun siendo netamente estadounidenses, hablaban “su mismo idioma”; y después, conforme la serie fue tomando fuerza propia, de un amplio sector de televidentes que no respondía a un gusto o edad específica.
El sueño de cualquier productor y creador de contenido televisivo.

El tipo que dijo que “yo era el elegido”, ¿debemos creerle?
The Big Bang Theory giraba alrededor de Leonard Hofstadter (Johnny Galecki), Sheldon Cooper (Jim Parsons), Penny (Kaley Cuoco), Howard Wolowitz (Simon Helberg) y Raj Koothrappali (Kunal Nayyar), para luego enriquecerse con Amy Farrah Fowler (Mayim Bialik), Bernadette Rostenkowski (Melissa Rauch) y Stuart Bloom (Kevin Sussman), con quien regresaremos más adelante.
Todos esos personajes terminaron por arraigarse en el gusto de millones de televidentes alrededor del mundo que, tras el emotivo final de la serie, dieron por concluido un recorrido que los acompañó durante 12 temporadas. En 2017, aparece la primera serie derivada (spin-off) de la original llamada Young Sheldon, que, como su nombre lo indica, aborda la infancia de Sheldon, su familia, su adelantado paso por la preparatoria en Texas y su posterior partida hacia Caltech.
La serie sobrevivió gracias a las situaciones familiares con entrañables y divertidos personajes, al entorno escolar de Sheldon (interpretado por Iain Armitage) y a la narración en off de Jim Parsons, quien incluso aparece junto a Mayim Bialik en el episodio final como un Sheldon adulto casado con Amy y padre de adolescentes, detalle que volvió locos a los fans (y a mí también ¿para qué negarlo?) dejándolos con la esperanza de que, tarde o temprano, llegaría otra serie derivada centrada en ese matrimonio. Y aunque no alcanzó el impacto de la original, los productores apostaron por un nuevo spin-off.
Pero no fue el que todos esperábamos
En 2024 iniciaron las transmisiones de Georgie & Mandy’s First Marriage, la nueva serie derivada de The Big Bang Theory enfocada en la vida del hermano mayor de Sheldon y su primera esposa, Mandy McAllister. La producción consiguió sostenerse como un producto independiente del “BigBangVerse” —más allá de las apariciones ocasionales de personajes de Young Sheldon— y reunir a su propio grupo de seguidores; sin embargo, tampoco tuvo entre los fans el impacto que muchos esperaban.

¡Ese tipo eras tú!
Ya entrado 2024 comenzó a sonar el rumor de una nueva serie derivada de The Big Bang Theory y, desde luego, las especulaciones se dispararon al cielo hasta que finalmente se dieron a conocer los nombres de los protagonistas: Kevin Sussman, Lauren Lapkus, Brian Posehn y John Ross Bowie como Stuart Bloom, Denise, Bert Kibbler y Barry Kripke, respectivamente.
En 2025 se dio a conocer el nombre de la serie: Stuart fails to save the universe (Stuart no logra salvar el universo), cuyo estreno sería el 23 de julio de 2026. Y, a diferencia de los spin-off anteriores, esta sí fue una propuesta atinada, dinámica, divertida y, además, un puente directo con la serie original de The Big Bang Theory.
Y aunque debo reconocer que los trailers me despertaban más dudas que ganas de verla. ¿Cuál sería mi sorpresa al descubrir que lo mostrado en los avances no es ni la cuarta parte de la trama? De entrada, el simple hecho de que, en pleno mundo pos-apocalíptico, Stuart siguiera atendiendo su tienda de cómics, ordenada e impecablemente limpia, ya es un absurdo maravilloso que me atrapó.
¡Y todavía me faltaba mucho por ver!

¿Qué tal está allá afuera?
Desde el primer episodio de Stuart no logra salvar el universo queda marcado un ritmo desenfrenado, pero, curiosamente, muy controlado para no convertirse en un caos. Ese riesgo está presente a lo largo de los diez episodios y, precisamente por ello, tanto los guionistas como los directores tuvieron siempre el tino de mantener una narrativa fluida y coherente.
La secuencia de créditos iniciales también resultó refrescante porque tuvo el acierto de recuperar el dinamismo y el sentido del humor característicos de Lorre, Penn y Prady, quienes, sin el menor empacho, no solo hacen mofa de sí mismos, sino de todo lo que ocurre en cada episodio, dándose incluso el lujo de revelar los spoilers de cada capítulo.
Sumado a ello, la forma en que se desarrolla la historia porque jamás pierde el interés del espectador, quien reconoce (ahora sí) toda la esencia de The Big Bang Theory sin que esta termine aplastando a unos personajes que antes fueron secundarios y que ahora sacan la casta con bravura y fortaleza al estar perfectamente perfilados para sostener sobre sus hombros toda la mitología de la serie original.

¡Nada de esto es normal!
La historia, como su propio nombre lo indica, gira en torno a Stuart Bloom, quien transcurre sus días —junto con su tienda, The Comic Center— en un futuro desolador que acepta con absoluto estoicismo. Sigue siendo amigo de Bert y comparte buena parte de su tiempo con dos personajes secundarios, aunque constantes y fundamentales en la historia: Kyle (Ryan Cartwright) y Trevor (Josh Brener), quienes prácticamente viven en la tienda.
Después de un inesperado encuentro con el Stuart del pasado, la serie crece como una bola de nieve, episodio tras episodio, sin dejar de sorprender por la sucesión de acontecimientos. Y que al ser una rama directa de la narrativa de The Big Bang Theory y tener como protagonista al dueño de una tienda de cómics, los cameos aparecen de forma constante, pero nunca como simple fanservice (que personalmente detesto), sino porque todos cumplen una función dentro de la historia. Son asombrosos y profundamente agradecibles porque fluyen con total naturalidad.
Lo que me lleva al meollo del asunto: Stuart no logra salvar el universo es una serie muy entretenida, con un humor inteligente, profundamente referencial y repleta de cultura popular contemporánea.
¡Ah! Y casi lo olvido: cuenta con una estupenda banda sonora, encabezada por el tema principal compuesto por Danny Elfman.

Puedes arreglarlo todo, hacer que sea como antes
Y, por último, aunque no por ello menos importante, el reparto encabezado por Kevin Sussman, Lauren Lapkus, Brian Posehn y John Ross Bowie lleva con absoluta seguridad y fluidez a unos personajes que, como dije algunos párrafos atrás, alguna vez fueron simples secundarios y hoy son protagonistas sólidos. Con ello, el legado de The Big Bang Theory queda en muy buenas manos. Y eso era lo más difícil de conseguir en un spin-off de otra serie tan arraigada en la cultura popular contemporánea.
A partir de ahí, el cielo es el límite al trabajar con multi-versos donde ya no existen reglas, sino una cantidad prácticamente ilimitada de novedosas y divertidas ideas por desarrollar, respaldadas por un reparto que tuvo los tamaños para demostrar que no hay personaje pequeño cuando le das una estupenda historia para vivirla… y vivirla a plenitud.
A mi gusto, Stuart no logra salvar el universo es lo mejor que se ha hecho dentro del ‘BigBangVerse’ después de The Big Bang Theory.
¡Y esto apenas comienza!
