María Penella y su debut como directora teatral con la obra ‘Nada extraordinario’
La actriz y ahora directora de teatro María Penella ha sabido forjar su camino en la industria de la actuación lejos de lo que muchos considerarán una gran ventaja, ser la nieta de Roberto Gómez Bolaños mejor conocido como Chespirito, cosa que la protagonista de puestas en escena como Ana Frank, El hombre de la mancha o La niña, la barca y el canario no considera como algo problemático, simplemente algo de lo que nunca quiso ampararse.
“Lo más difícil en esta carrera es justo de lo que habla la obra, Nada Extraordinario (su más reciente trabajo teatral), la cual dirijo, claro que hay frustraciones, rechazos, la duda en una misma, serle fiel a lo que es importante para una y luego creo que lo otro tiene que ver con las violencias, que que todavía existen, en un mundo como el nuestro también son inevitables”, expresó en entrevista con Clímax en Medio.

“No quiero colgarme de lo que él hizo”: Esfuerzo, dedicación y ternura hacia una misma
La actriz dice que también tiene que ver con “la crueldad de ciertos círculos o de ciertos aspectos del oficio que no son exclusivos del oficio actoral, ni de la industria teatral, ni audiovisual, para nada, en esta labor, ¿cómo la separas para no caer en estereotipos o expectativas como es ser la nieta de Chespirito? y quiero hacer mi trabajo, pero no quiero colgarme de lo que él hizo”, explicó la actriz.
“Nunca ha sido eso una un problema, porque nunca he querido nunca colgarme para nada, para mí siempre ha sido importante tener mi propio camino e irlo construyendo, entonces, ha sido un caminito que he ido forjando con mucho esfuerzo y con mucha dedicación, desde luego con mucha ternura hacia mí misma también sabiendo que es probable que mucha gente tenga justamente este discurso de la herencia familiar pero la verdad es que pues para mí no ha sido ningún problema”, añadió.

El salto a la dirección teatral: La invitación de Jorge Viñas y la dramaturgia de Jimena Eme Vázquez
Este camino lejos del reflector familiar que le brindaba su famoso abuelo la condujo con mallor ahínco a estelarizar obras y ahora profundizar en la dirección teatral de su primera obra, Nada extraordinario, un monólogo musical proveniente de la dramaturgia de Jimena Eme Vázquez y con la actuación de Jorge Viñas.
La obra narra las peripecias e impaciencias de un joven actor de teatro musical que, tras años de práctica y audiciones, se enfrenta a una pregunta esencial: ¿qué hay que hacer para permanecer en el camino y cumplir los propios objetivos? sobre todo donde el éxito parece estar mediado por la visibilidad, el reconocimiento y la aprobación constante.
“Fue gracias a la invitación de Jorge Viñas. Él fue mi compañero en nuestros talleres de teatro musical durante la adolescencia y la temprana adultez. Él quería hacer esta obra que hablara de su relación con el teatro musical y de los caminos profesionales que uno va tomando cuando se quiere dedicar al teatro, me invitó a dirigirla en un acto de absoluta bondad y generosidad”, recordó Penella.
“Para mí ha sido un parteaguas en poder relacionarme con un texto teatral desde este lugar de la dirección y también poderme relacionar con el oficio actoral también desde este lugar”, aseguró.

Una obra personal
Sin embargo, la obra se vuelve personal para Penella más que nada por la transición a la dirección teatral, porque, según cuenta la actriz , no puede no serlo, al considerar algo inherente a las personas que se dedican al arte, en específico al teatro.
“Creo que la obra habla de algo que es muy inherente a quienes nos dedicamos al arte, que tiene que ver con el síndrome del impostor, con la frustración, con la relación que tenemos con el rechazo. Entonces, ha sido ha sido un viaje muy lindo de también ir madurando junto con la obra, que la verdad es que nos ha llenado de un montón de satisfacciones”, afirmó.
Un nuevo amor artístico: El lindo desafío de colaborar desde la silla de dirección
Así mismo, aunque esta pasión por la dirección es algo nuevo para la experiencia de la actriz, que también ha participado en cine (1938: Cuando el petróleo fue nuestro) y series (Doc), Penella la considera como un lindo desafío.
“Es un reto que hay que estar haciendo literalmente todos los días en la colaboración tanto con el actor, en este caso Jorge Viñas, como con el resto del equipo creativo, la dramaturgia, la escenografía, el diseño en general, en este caso la coreografía, la iluminación, vestuario, etcétera, todo es un reto, sí, pero también es una experiencia muy linda”, dijo.
“El oficio actoral es uno para el que tengo ya mucha experiencia, he actuado en escenarios profesionales desde los 13 años, ya hace muchos años, siento que la dirección es un amor bastante nuevo, es como el nuevo amor, estoy recientemente enamorada de la dirección, entonces, creo que es difícil comparar, pero creo que el oficio de la actriz, por lo que puedo vislumbrar será siempre mi compañera, solamente espero poder volverme a encontrar con la dirección pronto y que ésta no sea el debut y despedida”, añadió.
Nada extraordinario se presentó hasta el 22 de junio en el Foro La Gruta del Centro Cultural Helénico donde una mezcló de humor, ironía y melancolía son los elementos para abordar la frustración de no cumplir con los estándares impuestos.

