‘¡Oh, fortuna!’: La comedia ácida de Luis Ayhllón sobre actores desempleados
Entre la precariedad económica y los desafíos propios de la profesión a los que se enfrentan los jóvenes actores que buscan abrirse camino tras concluir su formación académica, es que el director Luis Ayhllón trazó los ejes que dan forma a su nueva película ¡Oh, fortuna!, una comedia ácida que sigue a un grupo de actores desempleados que responden a la inestabilidad del entorno con aquello que mejor saben hacer: actuar.
Ambientada en la post pandemia, la historia enfatiza la esencia del arte independiente que define la trayectoria de Ayhllón. En la película se alude tanto a la autogestión como al desarrollo de proyectos con recursos limitados cuando los actores deciden revivir su antigua compañía para llevar el teatro a la calle, mientras crean sus propias oportunidades en medio de la ansiedad económica. Un acto creativo que se siente revolucionario para tiempos de crisis.
“Pienso que la crisis propicia dos cosas: o reafirmar narrativas, maneras de hacer o anquilosarse en lo seguro; o modificar y navegar sin rumbo con la esperanza de encontrar algo. Creo que ese fue el camino al que nos incitó Luis”, mencionó en entrevista con Clímax en Medio, Alexis Briseño, actor que forma parte del elenco coral de la película.

La brújula perdida del CUT: El acompañamiento y la amistad como red de supervivencia
Cuenta Briseño, quien interpreta a uno de los integrantes de la troupe, que llegó al proyecto a partir de las inquietudes profesionales que tenían tanto él como otros compañeros de su generación del Centro Universitario de Teatro (CUT), entre ellos Francisco Aurelio Sánchez y David Zambrano –actores que también aparecen en ¡Oh, fortuna! –, ante el panorama desalentador que dejó la pandemia.
La sensación general de estar sin una brújula que les indicara el camino a seguir una vez concluida la escuela y comenzar a labrar una trayectoria en los escenarios o en las pantallas, los embarcó en una búsqueda que los guió hacia Luis Ayhllón, germinando así un proyecto que refleja ese momento.
“Recuerdo que nos preguntábamos qué íbamos a hacer en medio del vacío que fue la pandemia. Comenzamos a contactar con maestros y con personas que admirábamos para preguntarles cómo se hace esto de sobrevivir. En una de esas entrevistas, si mal no recuerdo, Francisco convocó a Luis Ayhllón y hablamos de nuestras inquietudes sobre cómo salir adelante, por dónde ir. Entre esas pláticas se fueron sumando más compañeros que forman parte de la película”.

Del quehacer híbrido a la comedia meta: El teatro como un acto revolucionario
Con una trayectoria apostando por el oficio artesanal, el teatro de resistencia y la creación colectiva, el también creador escénico subrayó que ¡Oh, fortuna! muestra, principalmente, el valor de la amistad, el acompañamiento y la construcción de una sólida red de apoyo que permite enfrentar los desafíos.
“Esta es una película coral que, más allá de que hable del teatro, de la situación precarizante (sic) en la que nos encontrábamos en ese momento, aunque sea ficcionalmente, habla de cómo es la red de relaciones la que sostiene nuestro quehacer. Porque hay una relación híbrida entre nuestro quehacer y cómo sostenemos a nuestros amigos en crisis”.
¡Oh, fortuna! es una propuesta meta que representa la camaradería a la que apuntó Alexis Briseño, mientras establece un paralelismo con la situación de incertidumbre en cuya trama resuenan ecos de la sátira griega a través del Pluto de Aristófanes, la obra de teatro que monta la compañía en la ficción.

‘Pluto’ de Aristófanes: La sátira griega sobre la riqueza que resuena en la actualidad
Integrar la comedia de Aristófanes no fue casualidad, ya que desde las etapas tempranas del proyecto se habló en adaptar el texto clásico, sólo que dirigido a otra plataforma.
“Luis nos propuso Pluto de Aristófanes y versionarlo, o quizás hacer una serie web en YouTube, por ahí andaba la idea. Leímos algunos guiones, hicimos algunas lecturas, y se aplicó a una convocatoria. Fue un año y medio de silencio y, de pronto, apareció Luis con el guión”, dijo el actor.
En la película, los personajes eligen Pluto por los agudos planteamientos de la obra en torno a las disparidades en la distribución de la riqueza. El toque cómico sobresale en todo momento cuando vemos que los actores no solo se inspiran en su propia zozobra en el proceso de adaptación, sino por destacar el carácter atemporal de las narrativas clásicas griegas para hablar del presente y a las que el cine está regresando.

El pueblo como protagonista: Historias de sociedad más allá de los falsos héroes
“Pienso que nos relacionamos con ellas en dos sentidos con respecto a ¡Oh, fortuna!, la primera tiene que ver con una forma de producir teatro y transmitir historias que ha funcionado. El teatro es mucho más viejo que la democracia”, dijo el actor.
“Es una forma de estar y de producir presente con los demás, no solo con quienes lo realizan, sino con quienes lo terminan de concluir, que es el público. Eso ha funcionado. Regresamos a esas historias porque están ahí anquilosadas como un hongo o una raíz de un árbol”, explicó.
“Por otro lado, Luis atina mucho a contar una historia coral, más allá de contar una historia de héroes, como es la comedia de Pluto. Aunque hay alguien que atrapa a Pluto en la historia y propicia la riqueza en el pueblo, en realidad esta farsa habla del pueblo entero, así como esta película habla de un nosotros grande. Entonces, atina en volver a los griegos, pero no escoge una historia de héroes, escoge una historia de sociedad”, concluyó.
