Jamiroquai en la Arena CDMX: El clamor futurista con funk, conciencia y resistencia virtual
Luego de una larga espera la banda británica de funk y acid jazz, Jamiroquai, regresó a tierras mexas como parte de su Frecuence Tour. En esta gira introdujo a miles de fanáticos en esa era virtual que ha dominado desde la creación de la agrupación en los noventas.
Aunque la música fue la protagonista de la velada, llevada a cabo la noche de este domingo 27 de septiembre en la Arena CDMX, el momento más relevante de la misma fue cuando el vocalista de la banda, Jay Kay, lanzó un contundente mensaje contra la violencia y los conflictos armados que sacuden el planeta entero, desde luego cuestionando a las esferas que tienen las responsabilidades.
“¿Qué están haciendo con nuestra gente? ¿Qué están haciendo con nuestros niños?¿Qué diablos están haciendo a las mujeres y a los niños? ¿Qué diablos están haciendo bombardeandolos?”, dijo en un grito de protesta.

Basta de guerras: El emotivo discurso que silenció a la multitud
“Se supone que estas personas tienen una responsabilidad para cuidar a la gente no para poderlos y matarlos de hambre, bombardearlos, dispararles. No sean jodidamente estúpidos. ¿Cuando se va a terminar?¿Cuando vamos a tener personas en estos temas que tengan sentido común que quieran cosas buenas para todos?”, continuó.
El discurso de prolongó contagiando euforia en el público. “No solo hablar de ellos mismos todo el maldito día, hasta que provoquen que quiera dispararle a la TV. Porque estoy harto de escuchar esa misma mierda, de las mismas bocas”, mencionó.
“Sin importar lo que pase espero que todos tengan una feliz Navidad y ya saben que podamos tener algo de paz en el mundo. Eso es lo que queremos. Basta de guerras. Es una pérdida de tiempo, de recursos, de energía, de vidas, de todo”, complementó el cantante. Luego dio por concluido el concierto e interpretó uno de sus éxitos más queridos “Virtual insanity”.

Sombreros estrafalarios y luces neón: La comunión del Frecuence Tour
Pero vamos al principio. Minutos antes del arranque del concierto en las inmediaciones de la Arena CDMX se apreciaban cientos de sombreros y gorros estrafalarios como los de copa afelpados. Algunos de ala ancha, gorros incas, penachos con luces y otros con plumas, pescadores, ushankas con cuernos y un sobresaliente aunque desorientado sombrero al estilo steampunk. Estos son elementos que Jay Kay, cantante y fundador de la banda, ha portado como diferenciador.
Alrededor de las 21:45 horas bajo el resplandor de luces neon Jay Kay y compañía arribaron al escenario. Los aplausos e incesantes gritos de júbilo tronaban en toda la Arena. Esto confirmó el amor que miles de fanáticos profesan a los músicos británicos y por su característico estilo musical.
Comenzaron con temas como “Don’t give hate”, “Little L” y “Runaway” que pusieron a cantar y bailar a los presentes, incluso a los que estaban en gradas y que posiblemente fuera más incómodo sacar los mejores pasos de baile.

Fred Astaire en su prime: Pasos de baile bajo el resplandor led
Aunque al final de la noche Jay Kay se soltó para hablar de sus sentimiento sobre la guerra, el resto de la noche se limitó a agradecer y vitorear el nombre de la Ciudad de México, como lo ha hecho el resto de la gira en nuestro país, palabras que se sentían sinceras y que se agradece que las haya combinado entre su inglés natal con su español bien estudiado.
El sello de la noche fue los inolvidables pasos de baile al estilo dance, disco, y hasta guiños de baile de salón como lo hiciera Fred Astaire en su prime; y desde luego sus característicos sombreros en esta ocasión los clásicos de ala ancha, uno verde, uno plateado repleto de brillantes, uno beige, un gorro con enormes audífonos iluminados y el penacho con miles de luces led que brillaban en distintas tonalidades y al ritmo de los beats.
Le siguieron temas como “Space cowboy” y “Light years”, que junto con las otras piezas fueron acompañadas de un espectacular juego de luces, sin embargo algo que acompaño a estas canciones fueron los visuales en la pantalla de fondo que trasladaron a los espectadores a distintos escenarios virtuales como un desierto con todo y pirámides.

Oasis virtuales y la promesa de un nuevo álbum para 2027
Era un oasis en este mismo paraje desértico, una pista de baile al estilo setentero, ciudades especiales con cierto aire tropical y futurista, unas cataratas pertenecientes a un templo, un paisaje submarino o una estación espacial con su aire disco.
“México hermanos y hermanas este es el último show de la gira porque voy a preparar un nuevo álbum para el próximo año estoy feliz, recuerdo haber venido hace quizás 15 años, pero estoy feliz de estar aquí, así que aquí va un éxito del 95”, dijo antes de interpretar precisamente “Light years”.
La noche que sólo dio tregua cuando Jay Kay salía del escenario para cambiar su ajuar continuó con “Alright”, “Tallulah”, “Disco stays the shame”, “Travelling without moving” y “Canned heat”, este último en que protagonizó la improvisación del cantante al bajar del escenario para firmar algunos autógrafos en playeras, pósters, vinilos y porqué no tomarse algunas usies con los fanáticos más afortunados.

El delirio cósmico: Una entrega absoluta
Incluso al regresar al escenario se tomó unos segundos para retornar a la realidad y recuperarse de la impresión de vera un público totalmente entregado, incluso sonrió al ver entre los miles de asistentes a un par de fanáticos con su vestimenta que asemejaba a muñequidos de bolita y palito pero fluorescentes que bailaban entre la multitud.
“Cosmic girl”, “Love foolosophy” y “Deeper underground” finalizaron la noche, que se extendió por prácticamente dos horas, sencillos que junto a una cantidad impresionante de fanáticos, entre los que lo han seguido desde los noventas hasta los más jóvenes que han descubierto su música recientemente, le han dado un nuevo impulso a Jamiroquai y han re-encendido la llama de su interminable energía.

