‘Whalefall’ y el problema de reconciliarse con quien te hizo daño
Querer a alguien no borra el daño que nos hizo. Mucho menos cuando esa persona muere y nos deja con preguntas que ya no podemos hacerle. En Whalefall (La caída de la ballena), dirigida por Brian Duffield, un joven termina atrapado dentro de un cachalote mientras busca los restos de su padre.
La premisa es una completa locura, pero abre una discusión interesante sobre el duelo y la culpa. ¿Cómo se llora a alguien de quien necesitábamos alejarnos?
Basada en la novela de Daniel Kraus, la película sigue a Jay Gardiner (Austin Abrams), quien se sumerge frente a la costa de California después de la muerte de su padre, Mitt (Josh Brolin).
La expedición se convierte en una lucha por sobrevivir cuando queda atrapado entre un calamar gigante y un cachalote que termina tragándolos. Con poco oxígeno, Jay deberá encontrar una salida mientras recuerda las enseñanzas del hombre con quien tuvo una relación llena de conflictos.
A partir de aquí hay spoilers.

Austin Abrams sostiene la pesadilla de Whalefall
La película tiene sus mejores momentos cuando retrata la desesperación física de Jay y la claustrofobia de encontrarse dentro de un ser vivo. Los ácidos del estómago del animal lo queman, las contracciones lo aplastan y el oxígeno se agota mientras se aferra al recuerdo de su padre para lograr salir con vida.
Austin Abrams hace creíble ese sufrimiento. Su actuación transmite el agotamiento, la desesperación y la claustrofobia de encontrarse dentro de una ballena. La angustia depende tanto del entorno como de verlo intentar, equivocarse y reunir fuerzas para continuar.
La fotografía acentúa aún más esa desesperación. Los primeros planos del rostro del joven transmiten la agonía y el cansancio que acumula con cada intento de escapar. Por su parte, el sonido nos permite escuchar lo que ocurre dentro del cachalote y vuelve todavía más angustiante verlo atrapado ahí.

Un padre violento y una reconciliación difícil de aceptar
Los recuerdos de Mitt explican la relación de Jay con el mar, pero también revelan el maltrato que sufrió. Su padre lo humillaba y confundía la violencia con una forma de prepararlo para la vida. La escena en la que, borracho, intenta cortarle el rostro para dejarle una cicatriz vuelve imposible reducirlo a un hombre exigente que no sabía expresar cariño.
Jay tenía razones para alejarse. Por eso resulta discutible que su recorrido termine tan concentrado en hacer las paces con el padre.
Las enseñanzas de Mitt le sirven para sobrevivir, aunque hayan llegado de alguien que también le hizo daño. Jay puede reconocer lo que aprendió sin que eso convierta el maltrato en algo necesario. El problema aparece cuando la película acerca demasiado la gratitud al perdón, como si sobrevivir gracias a esos conocimientos ayudara a justificar la forma en que fueron transmitidos.

Los flashbacks interrumpen la lucha por sobrevivir
Los saltos al pasado también afectan el ritmo. Si bien algunos recuerdos aportan información necesaria para entender su relación, hay otros que realmente no aportan nada a la historia y repiten lo que ya sabemos sobre el trato de Mitt hacia su hijo.
Estas pausas se vuelven frustrantes cuando interrumpen los intentos de Jay por escapar, pues nos sacan del encierro justo cuando la tensión comienza a crecer. Sabemos que le queda poco oxígeno, pero la película se toma demasiado tiempo para regresar a él.

Un escape brutal y un cierre demasiado conciliador
Jay consigue salir provocando una explosión con su tanque. Sobrevive con lesiones graves y, tiempo después, aparece con su familia para leer la carta que su padre le dejó. No conocemos su contenido, pero su reacción sugiere que finalmente puede acercarse a ese recuerdo desde otro lugar.
Whalefall funciona como una experiencia de supervivencia angustiante, sostenida por Abrams y por un escenario capaz de producir terror. Su drama familiar es más irregular. Destaca la forma de mostrar que podemos extrañar a quien nos lastimó, pero esa emoción pierde fuerza cuando la reconciliación parece convertirse en una obligación.
Este texto se hizo en colaboración con Acotación Itinerante.
