‘Romano: carne de mi carne’: Entre la fe, la violencia y el deseo de ser visto
Romano: carne de mi carne, escrita y dirigida por Diego Montero, inicia en una sala de hospital, donde a través de las cortinas se vislumbra Gregorio Calzada o amo y señor de las terneras suaves, interpretado por Juan Carlos Sáenz, quien ha sobrevivido a un verdadero viacrucis de forma retórica y literal.
Anticipamos la tragedia cuando canta a capella “El pájaro y el chanate” de Óscar Chávez, canción que habla del azar entre la vida y la muerte.
El monólogo retrata las violencias que se viven cuando creces en un hogar machista, bajo el yugo de Tiberio, su padre, quien no se cansa de reclamar su falta de hombría.

Herencias de sangre: La brutalidad paterna y la huida de la madre
“Desde chiquito recibiendo los putazos”, ya que cuando tenía doce años, les pagaba a sus compañeros para que pelearan con él, como una lección para que “aprendiera a ser más hombre”.
También habla del sufrimiento que padecía su madre, Teresa, quien debido al abuso de Tiberio huye, dejándolo con su abuela Cruz.
– Yo no juzgo a mi madre por dejarme… …ella me decía: Los madrazos nada más para uno.

Misoginia y farsa: El humor negro como escudo ante la tragedia
También captura cómo la misoginia y el machismo son capaces de juzgar a una mujer que sufría la ferocidad de un hombre machista y tacharla de mil formas antes de reconocerla como víctima de una situación insostenible y con escasas salidas.
La farsa y el doble sentido son recursos que aligera todo el discurso para reírse de lo incorrecto y la violencia, se van aderezando con comentarios que él mismo va tachando de incorrectos o fuera de lugar, lo cual hacen que la carcajada brote sin importar lo grave de las situaciones que vive el personaje principal, receptáculo de diferencias agresiones sociales.
Uno de los medios que hicieron resonar más al público son los movimientos repetitivos que dotan de personalidad sus interpretaciones.

Metamorfosis escénica: El virtuosismo actoral y las mamparas plegables
Cada uno de los personajes que recrea se llenan de gestos, movimientos y ademanes únicos, que lo transforman a cada segundo, deja de ser Gregorio para ser alguien más, el trabajo corporal del actor hace que sea un montaje único.
Él no es el único que se transforma también lo hace la escenografía, diseñada por Diego Montero, y la iluminación de Roberto Paredes, que se compone, entre otros objetos, de unas mamparas hospitalarias plegables que se transforma a voluntad desde un caballo, hasta una multitud agitada, todo para enriquecer al relato.
Gregorio durante su vida participó varias veces en la recreación del viacrucis en la Semana Santa, pasando por varios personajes iniciando por el pueblo que grita, hasta el último, después de casi jurar que no volvería, soldado pretoriano número uno. Interpretación que lo llevo al catastrófico final en la sala del hospital donde el personaje describe que tuvo que “torear feligreses rabiosos”.

El soldado pretoriano y la golpiza divina: La necesidad de trascender
Al ser uno de los personajes que tenía como tarea principal torturar a “nuestro señor Jesucristo”, la gente volcaba su ira hacia los actores, terminando en una golpiza monumental que sólo recibió él, no por ser él sino por lo que representaba en ese momento.
Pero uno de los momentos de mayor reflexión llega cuando responde ¿Por qué lo hizo? “Ser visto, trascender, ser alguien”.
La búsqueda de identidad de alguien que comenzó a trabajar en una carnicería por necesidad y eso transformó el resto de su vida, la cual transcurrió “entre carne sangre y moscas”, sin tiempo para responderse qué desea, solamente para ir en el azar de la vida.

La temporada de despedida
Esto retrata a la mayoría de personas que no tienen tiempo para pensar sólo para resolver. “El cielo es la promesa para que los pobres no exijan en la tierra”.
La temporada de Romano: carne de mi carne se exhibe en la Sala CCB Nancy Cárdenas del Centro Cultural del Bosque hasta el 27 de septiembre de 2026. Las funciones son jueves y viernes a las 20:00 horas, sábados a las 19:00 y domingos a las 18:00 horas.

