Reyno en el Pepsi Center: La noche transfigurada de ‘Nómada’ con un ‘Viaje por lo eterno’
Corrían los inicios de la década de 2010, cuando la escena del rock alternativo en la Ciudad de México buscaba un punto de quiebre frente a las fórmulas anglosajonas, Christian Jean y Pablo Cantú fundaron Reyno.
Lo que nació como una propuesta caracterizada por atmósferas envolventes, guitarras texturizadas y una poética de la distancia, se transformó rápidamente en uno de los referentes más respetados de la música independiente nacional a través de producciones de culto como Viaje por lo eterno (2014) y Fuerza ancestral (2018).
Sin embargo, el camino de la banda nunca fue una línea recta: reconfiguraciones en su alineación, la asunción de la independencia creativa absoluta y los inevitables procesos de duelo personal llevaron a Jean a asumir el liderazgo total del proyecto, convirtiendo a Reyno en un vehículo de exploración existencialista.

El séptimo sello en la Nápoles: El arranque inmersivo de la gira Nómada
La noche del jueves 17 de septiembre de 2026, con el cierre de su gira Nómada en un Pepsi Center WTC completamente lleno, el músico no solo ofreció un repaso por más de diez años de trayectoria, sino que convirtió el formato de power trío en un espacio de sanación colectiva marcado por la pérdida, el amor maduro y la reconciliación con el tiempo.
Desde las 18:00 horas, las inmediaciones del recinto de la Nápoles comenzaron a poblarse de seguidores vistiendo prendas con la simbología de la banda. El espectáculo dio inicio con una escenografía de claros tintes cinematográficos que evocaba la estética de El séptimo sello de Ingmar Bergman.
El repertorio abrió de forma imponente con “Dos mundos”, cuyas frecuencias de sintetizador y rasgueos envolventes establecieron de inmediato la pauta de la velada.

El desapego y la sensualidad: Una red de complicidad sonora en el Pepsi Center
Sin pausas vacías, el ensamble enlazó “Purifícame” —prolongada con solos de guitarra impregnados de melancolía— y “Flor”, una composición cuyas metáforas sobre las espinas como protección recuerdan que las heridas no necesariamente destruyen, sino que reconfiguran la identidad.
La transición hacia “Fluye” funcionó como una lección sobre el desapego, sugiriendo que la despedida también puede constituirse como un acto de afecto profundo. A medida que la noche avanzaba, la propuesta sonora de Reyno tejió una red de complicidad con la audiencia a través de “Amarrado”, “Fantasma” y “Blanco y negro”.
El ambiente alcanzó un punto de marcada sensualidad al sonar “Química” y “Fórmula”, dos piezas que llevaron a las parejas congregadas en el recinto a cantar al unísono.

Ironías mediáticas y coros masivos: El eco de la nada y el viaje por lo eterno
Entre estos temas, Christian Jean ofreció una de sus exiguas intervenciones verbales. Deslizó una ironía sutil hacia los escándalos mediáticos de la escena comercial representados por Aleks Syntek, provocando las risas del público.
El bloque continuó con “El eco de la nada”, “Volcán”, “Revivir” y “Viaje por lo eterno”. Ésta última, una de las composiciones más contemplativas de su catálogo que convirtió la pista en un coro masivo bajo la premisa de habitar el presente con plenitud.
El momento de mayor densidad dramática y emotividad de la jornada ocurrió durante la ejecución de “Levedad”, “Viento a favor” y la interpretación del tema titular del álbum, “Nómada”.

La plegaria por Honas: El momento más desgarrador de la noche en el WTC
Con las luces reducidas a un halo sobrio, Christian Jean tomó el micrófono para dedicar la pieza al tecladista de Camilo Séptimo, Jonathan “Honas” Meléndez, y a su familia, trágicamente asesinados el pasado 1 de septiembre.
“Quiero dedicar esta canción a un gran amigo y su familia que nos los arrebataron de una manera completamente injusta. Lo único que podemos hacer es dedicarles lo que hacemos, honrarlos, quererlos y recordarlos”, expresó el cantautor visiblemente conmovido.
La colaboración, grabada originalmente entre ambas agrupaciones, transformó el espacio en una plegaria de respeto absoluto, demostrando la fraternidad que une a las bandas independientes de esta generación.

Distorsión, invitados de lujo y la madurez acústica junto a Florencia Quinteros
El tramo final del bloque principal elevó la potencia instrumental del ensamble con ejecuciones pulcras de “Cuenta regresiva”, “Hasta el último día” y “Ahrimán”. Esta última fue la composición preferida por el público más técnico debido a sus capas de distorsión y complejidad rítmica.
Para este segmento, el concierto contó con la participación de guitarristas invitados, destacando la presencia de Julio Ramírez (integrante de Reik), quien sumó matices armónicos a la alineación.
Tras una breve pausa, Jean reapareció en el escenario junto a su esposa, la cantautora Florencia Quinteros, para ofrecer un íntimo formato a piano y voz que desnudó la vertiente más madura y serena del compositor.

El encore: La brisa del Pacífico y el cierre de una década discográfica
El encore transformó el paisaje visual de las pantallas a una brisa marina para acompañar “Pacífico”. Luego lo enlazaron con la energía vibrante de “Remi”, “Ritual” y “Miedo”, una de las piezas más ovacionadas de su reciente producción.
Para la despedida final, Reyno eligió la carga emotiva de “Nunca me dejes” y “Ay de ti”. Con esto sellaron una presentación de más de dos horas que recorrió todas las etapas de su discografía.
La clausura de la gira Nómada en el Pepsi Center no solo confirmó el dominio escénico de Christian Jean como productor y multiinstrumentista, sino que demostró que la trascendencia de Reyno radica en su honestidad para convertir el dolor, la pérdida y la búsqueda existencial en una obra sonora perdurable.

