More Juice Fest 2026, primera edición: El rap mexa toma el Pepsi Center con una catarsis de rimas y furia
A principios de la década de 2010, cuando el hip-hop hecho en México sobrevivía relegado a los márgenes del underground, las batallas de parque y las maquetas producidas en habitaciones independientes con escasos recursos, pocos imaginaban que el género terminaría adueñándose de los recintos de alta gama de la capital.
Agrupaciones y solistas de distintas latitudes de la República comenzaron a tejer un lenguaje propio donde la melancolía urbana, el orgullo de barrio y el sonidero de la calle colisionaron con la métrica del rap.
La noche del More Juice Fest en el Pepsi Center de la Ciudad de México el pasado 13 de septiembre funcionó como el manifiesto definitivo de una escena que reclamó su espacio en el mapa de los grandes festivales del país.

El cartel estelar y la irrupción cruda de Yoss Bones
Con un cartel encabezado por Yoss Bones, Simpson Ahuevo, Tino El Pingüino, Los Muchachos, Robot 95 y Go Golden Junk, la jornada demostró la madurez técnica y el arraigo popular de una cultura que no pidió permiso para asentarse en la cima de la industria musical.
La velada abrió sus puertas con los actos teloneros de Los Muchachos, Robot 95 y Go Golden Junk y luego comenzó su momento más intenso bajo la impronta femenina y la sensibilidad callejera de Yoss Bones. Originaria de Salamanca, Guanajuato, la rapera ha construido una trayectoria que oscila entre la crudeza del rap puro y la elegancia del R&B melancólico.
Su irrupción en el escenario fue inmediata: “Esta vez nos vamos con el corazón no tan roto”, proclamó ante un público que colmó la pista. El setlist de Bones fue una radiografía de sus vivencias sentimentales y de la crudeza del entorno.

Colaboraciones emblemáticas y el paso al señorío del norte
Abrió la noche conectando de forma directa con la fibra emocional de la audiencia al interpretar “Debo entender” —su emblemática colaboración junto a Santa Fe Klan y Neto Peña que acumula millones de reproducciones—, provocando uno de los coros más potentes de la noche.
Le siguieron “Borracha de amor” y la atmósfera densa de “Ketamina”, temas que sirvieron para reafirmar por qué su propuesta ha roto barreras continentales, llevando la bandera de las mujeres en el rap nacional a vitrinas internacionales.
Posteriormente, el escenario fue reclamado por el señorío del norte. Jorge Alberto Beltrán Robles, conocido artísticamente como Simpson Ahuevo, dio una cátedra de versatilidad, ritmo y buen sazón.

El homenaje migrante y la cátedra de autoafirmación de Simpson Ahuevo
Nacido en Hermosillo, Sonora, el rapero ha sabido retratar la vida cotidiana, el trabajo duro y la elegancia de la cultura sonorense dentro de la métrica urbana. Su setlist inició con la sofisticación de “Dandy”, antes de dar paso a “Gabacho”, una pieza donde invitó a la tarima a Robot 95 y Go Golden Junk para armar la fiesta.
La canción no es un simple tema bailable; es un homenaje al esfuerzo del migrante que cruza la frontera para buscar el sustento de su familia. El clímax de su presentación llegó con “Estrella de cine”, instante donde Simpson detuvo la música para lanzar un discurso de autoafirmación.
“Ustedes créanse estrellas de cine en todo momento y confíen en ustedes, porque nosotros podemos, pues somos mexicanos”. El sonorense cerró con “Mextasis” y “Arre”, dos joyas infaltables que lo catapultaron al estrellato nacional.

La lírica capitalina: Tino El Pingüino y la calidez con el público
El cierre de la noche perteneció a Franco Genel, conocido en la escena como Tino El Pingüino, un referente indispensable para comprender la lírica urbana de la Ciudad de México.
Desde los días de Tu Antihéroe Favorito, Tino se ha caracterizado por un estilo denso, introspectivo y conversacional que retrata los recovecos emocionales del habitante capitalino. En esta ocasión, el rapero presentó parte de su más reciente producción discográfica, Kaomojis, un trabajo caracterizado por la exploración de nuevas texturas sonoras y capas electrónicas que se distancias de sus producciones anteriores.
Sin embargo, la sofisticación técnica no comprometió su calidez con el público: Genel corrió de un lado al otro del escenario, brincó y llegó a sentarse sobre las bocinas para cantar a ras de pista con sus seguidores.

El broche de oro colectivo y la consagración de la escena nacional
La parte final del show de Tino El Pingüino regaló dos de los momentos más comentados de la velada. El primero ocurrió al sumar al escenario a la cantante y productora GRTSCH para interpretar “Filo”, una colaboración donde la iluminación estroboscópica y los sintes envolventes transportaron el recinto a otra dimensión estética.
Pero el broche de oro definitivo estaba reservado para “Fractubela”, el clásico de su catálogo con el que miles de seguidores descubrieron su narrativa años atrás. Para cantar el tema, Tino convocó a todo el elenco del festival —Yoss Bones, Simpson Ahuevo, Los Muchachos, Robot 95 y Go Golden Junk— a subir al escenario, convirtiendo la tarima en una celebración colectiva del rap mexicano.
La primera edición del More Juice Fest dejó en evidencia que el rap producido en el país dejó de ser un secreto subterráneo para convertirse en una fuerza cultural capaz de abarrotar recintos de gran formato.

Un manifiesto cultural imparable
La convivencia sobre el escenario de voces surgidas de Guanajuato, Sonora y el centro de la capital confirmó que la riqueza del género reside en su diversidad narrativa.
Frente a las pantallas, el juego de luces y el retumbo de las bocinas, el hip-hop nacional firmó en el More Juice Fest una promesa: seguir conquistando los escenarios más importantes de la Ciudad de México sin perder la honestidad que lo vio nacer en las calles.
