‘Fauno’, un montaje mitológico en el Teatro La Capilla: Donde el tiempo es y no es
Al entrar al Teatro La Capilla, nos recibe una escena que parece pertenecer a otra dimensión: el sufrimiento de un Fauno (Carlos Corres), quien ha perdido a su maestro y ser amado.
Se encuentra en medio de un círculo de piedras blancas, coronado por un árbol tan sagrado como un altar. Siguiendo el sonido de los lamentos, aparece un precioso efebo (Hugo Rivera), quien titubea al traspasar la alineación de las piedras para ayudar a aquella criatura, como quien entra a otro mundo.
A partir de ese momento, sin darse cuenta el efebo ha caído en la trampa de un ser mitológico capaz de cualquier cosa para evadir su soledad y poseerlo, ofreciéndole aquello que más desea: conocimiento. Bajo esa promesa manipulada, lo captura en un espacio donde el tiempo es y no es.

El conocimiento como poder: La dramaturgia de Kómink y Corres
La dramaturgia escrita por Pedro Kómink y Carlos Corres retrata la codicia y la lucha por el conocimiento, que en ese y en todos los universos significa poder, cubierto por el manto ilusorio del “amor”, se desdibujan los riesgos que se corren cuando se ambiciona de tal manera.
La dirección de Pedro Kómink construye este universo como un espacio suspendido entre lo humano y lo mitológico, donde el tiempo, el deseo y el conocimiento parecen obedecer otras reglas.
Como espectadores, sentimos la angustia del joven, quien se ha convertido en prisionero del bosque. Al recorrer una y otra vez los parajes sin encontrar una salida.

El cuenco de la perdición: La sed, la desesperación y el olvido de Atenas
Todo se transforma cuando, desesperado por el hambre y la sed después de caminar sin rumbo durante varios días, acepta la ayuda del Fauno, quien le ofrece beber de un cuenco. A partir de ese momento sus deseos de llegar a Atenas se desdibujan.
—No sé cómo salir.
—Algo habrás bebido.

Terreno desconocido: El misticismo de Josue Rodas y el leitmotiv de las runas
Este diálogo confirma que ha entrado en un terreno desconocido, un espacio que ya no se rige por las reglas humanas. El trabajo corporal del Fauno hace sentir que estamos frente a una criatura perversa y malintencionada. Esto se intensifica con el tocado diseñado por el vestuarista Josue Rodas, que añade un toque místico que transforman sus gestos.
El tercer personaje que hace que estos dos seres se anclen son la runas, cuyo componente musical está muy bien logrado por Alejandor Cacho, con un leitmotiv anuncian su entrada y su deseo por concederles el conocimiento y las verdades que guardan, mientras eligen quién de los dos será el portavoz.

Temporada en La Capilla
De esta manera, se convierten en una especie de intermediarias entre el deseo de conocimiento del efebo y el poder que el Fauno intenta ejercer sobre él. Su presencia refuerza la idea de que el conocimiento dentro de este universo no es únicamente una recompensa, sino también una forma de poder que puede transformar a quien lo posee.
La puesta en escena Fauno se presenta en el Teatro La Capilla los miércoles a las 20:00 horas, del 5 de agosto al 16 de diciembre.

