‘Evil Dead Burn’: Un festín de gore extremo que esconde una película vacía
Seamos honestos, después de un año de terror lleno de grandes apuestas como Obsession, Hokum, Backrooms y hasta Send Help, la nueva Evil Dead Burn deja un mal sabor de boca. Y no precisamente por lo brutal que es, sino porque debajo de toda la sangre y los miembros cercenados hay una película que se siente vacía, con un guión que cae constantemente en lo absurdo y parece no tener un rumbo claro.
No cabe duda de que Sébastien Vaniček sabe muy bien cómo construir imágenes atroces. La fotografía funciona al trasladar la carnicería de vuelta a una casa en medio del bosque, como en la primera entrega de la franquicia. A ello se suman un trabajo de cámara muy dinámico y una edición que imprimen un ritmo frenético a una película que necesita mantener al espectador sin pestañear para envolverlo en ese frenesí de violencia.

Sobrevivir al duelo y a la maldad: La sólida interpretación protagónica de Souheila Yacoub
A esto se suma una excelente interpretación de Souheila Yacoub, quien carga con buena parte de la historia y entrega una actuación sólida como una mujer que ha sufrido violencia por parte de su difunto esposo y que ahora debe enfrentarse a su desquiciada familia poseída.
El problema aparece cuando el guión decide que cualquier conflicto puede resolverse con una mutilación. En lugar de construir tensión, desarrollar a sus personajes o jugar con el terror psicológico, Evil Dead Burn convierte la violencia extrema en su único recurso narrativo. El resultado son algunas secuencias de muerte realmente memorables, pero esa fórmula termina desgastándose poco a poco y, para el tercer acto, el impacto ya no es el mismo.

El suspenso de una cena familiar: El momento más brillante de la película no requiere de sangre
De hecho, una de las escenas mejor logradas es precisamente la que no depende de la sangre, sino de la tensión que logra generar. La historia sigue a Alice (Souheila Yacoub), quien, tras perder a su esposo, termina viviendo su duelo en la casa de sus hostiles suegros. Una vez ahí, la maldad se apodera del lugar y cada integrante de la familia, incluida la abuela, se transforma en un deadite, obligando a Alice a luchar por sobrevivir.
Uno de los momentos más brillantes de la película ocurre durante una comida familiar. En medio del banquete, uno de los presentes comienza a comportarse de manera extraña y la tensión se vuelve insoportable. Todos los personajes atraviesan un duelo y la distancia entre Alice y la familia de su esposo resulta evidente desde el primer momento.
Todo indica que no la toleran y la escena aprovecha ese conflicto para generar un miedo genuino, transmitiendo la sensación de que cualquiera podría perder el control y asesinar a los demás. Es una muestra de que la película funciona mucho mejor cuando apuesta por el suspenso que cuando recurre únicamente al gore.

Decisiones ilógicas y falta de equilibrio: La franquicia olvida su característica mezcla de terror y humor
Tampoco ayuda que muchas de las decisiones de los personajes desafíen cualquier lógica. El guion fuerza situaciones únicamente para llegar a la siguiente masacre, provocando que más de una escena resulte involuntariamente ridícula. La franquicia siempre ha convivido con el exceso, pero sus mejores entregas sabían equilibrar todo: creatividad, humor negro y la sensación de peligro y terror. Burn nunca consigue ese equilibrio.
Lo más frustrante es que la película deja ver destellos de algo más brillante. Hay secuencias visualmente extraordinarias, un diseño de producción sobresaliente y un manejo del espacio realmente efectivo. Vaniček demuestra que tiene talento para dirigir acción y horro, pero nunca consigue construir una historia que se sostenga más allá de la violencia extrema.
Para algunos aficionados al gore más atroz eso será suficiente. Pero para quienes esperaban una historia más sólida para la franquicia, quedará la sensación de que había una gran película escondida entre litros de sangre… y que nunca logró salir a la superficie.
Este texto se hizo en colaboración con nuestros aliados de Acotación Itinerante.
