El Haragán y Cía. en la Arena CDMX: Gran ritual de consagración del “rock urbano”
El rock de más identidad siempre ha sido el mal denominado rock urbano, mucho antes de que ‘lo urbano’ fuera popular, esté generó se encargó de retratar la vida cotidiana de los barrios cosmopolitas y zonas conurbadas, muchos de ellos en una precariedad importante pero no por ello falto de carácter, al contrario, es la parte sustancial de la cultura mexicana.
Esto lo demostró la noche del domingo uno de sus máximos exponentes, El Haragan y CIA. uno de los pocos exponentes que ha salido del underground para conquistar grandes escenarios y que celebró 36 años de trayectoria en la Arena CDMX con un recorrido completo por éxitos, rarezas sonoras e invitados especiales de la talla de Amandititita, Pocholo, María Barracuda, Banda Bostik, Carlos Segarra, El Gato Rockabilly y Rubén Albarrán.

Un arranque de rockabilly clásico: La energía frenética y nostálgica de Los K’Comxtles
La tarde-noche se dividió en dos grandes espacios. Primero a la llegada del público se presentó quien fungió como primer gran invitado, más que un telonero, la banda alterna del cafeto mayor Rubén Albarrán, Los K’Comxtles, banda formada además por Rafa Acosta (Los Locos del Ritmo), Rafa Miranda (Los Sleepers), El Gato Rockabilly (Los Gatos Rockabilly) y Choco Cizaña (La Cizaña).
Alrededor de las 19:00 horas y ante un mesurado público que apenas ingresaba a la Arena CDMX y que se notó en su interior, la banda que fusiona el rock and roll clásico y el rockabilly más moderno se ‘aventó como el Borras’ y logró poner a cantar y bailar a los fanáticos con su ritmo frenético y nostálgico.
En un principio el timorato público disfrutó de temas como “Botas” o “La chica leopardo” junto con el músico español Carlos Segarra de Los Rebeldes de España. Minutos después el espíritu rebelde del público se levantó de sus asientos y bailó y cantó junto a Los K’Comxtles temas como “Pólvora”, “El Acapulco rock”, “No tengo hogar” y “Ojos de araña”.

El barrio y las tornamesas: La invaluable simbiosis entre el rock y los sonideros
Una hora más tarde, Albarrán y compañía prepararon al público para la llegada de Luis Álvarez, El Haragán y CIA. también se presentó el sonidero de rock Carita JC quienes recordaron la importancia de la simbiosis entre el género musical y los sonideros, además de la relevancia de este tipo de música para los barrios mientras tocaban a su estilo algunos éxitos del rock.
Para sorpresa de todos el Indio Brayan fue quien terminó presentando a la banda capitalina que apareció casi de inmediato ante los gritos y chiflidos de vitoreo de los fanáticos de todo tipo, el clasico chavo banda con chaleco con parches de otras bandas como Banda Bostik, Tex Tex, Interpuesto, Sur 16, Liran’ Roll, Charly Montana, Sam Sam, Brujería, etc. hasta niños en su primer concierto de rock, más preocupados por comer su ‘hocho’ pero con la mirada bien clavada en la salida de El Haragán.
“No hay fecha que no se cumpla, a pesar de todo, de la cancelación, seguimos vivos. como estan chamacos, 36 años de disfrutar este largo y sinuoso camino del rock and roll”, mencionó Luis Álvarez antes de interpretar su primer tema de la noche “En algún lugar en el cielo”, seguido de “Urbanidad”.

Una noche de colaboraciones históricas: De Pocholo y Amandititita a la legendaria Banda Bostik
El primero de sus invitados fue el actor y comediante José Luis Cordero ‘Pocholo’, el cual fue invitado como músico colaborador en algunas piezas tocando la armónica y haciendo coros como en el tema “Bajando en la esquina”.
Así mismo los invitados no pararon durante la noche, el reggae de Ganja llegó con Neto con quien interpretaron “Vine a…”; con María Barracuda se cantó “En el corazón no hay nada”; con Amandititita, hija del legendario Rockdrigo se interpretó “Yo pensaba que…”; con la Banda Bostik se cantó “Basuras” donde además recordaron el primer año luctuoso de David Lerma ‘El Guadaña’…
Con Carlos Segarra y El Gato Rockabilly interpretaron “Antes me gustabas”; “Mi muñequita sintética” fue interpretada junto con Rubén Albarrán y Hanibal y finalmente con Gorri de Panteón Rococó se interpretó “El trabajo de hombre”.

“No estoy muerto”: El desgarrador y necesario homenaje a los ídolos caídos
El momento emotivo de la noche llegó a mitad del concierto con la interpretación de uno de los temas más queridos de El Haragán, “No estoy muerto”, donde Luis hizo un recuerdo de personas que se adelantaron en el camino como Jaime Rodríguez, Jerónimo trombón del Haragán, Octavio ‘el sopas’, Dennis Parker, Jorge Madrigal, El Guadaña, Xava Drago, El Zopi de Rastrillos, Chucho de Isis, Lalo Tex, Charly Montana, Sax de la Maldita: “Nos estamos yendo todos asi que aprovéchenme, aunque no me iré tan pronto”, dijo entre risas nerviosas el vocalista.
“El chamuco”, “Te acuerdas de Dios”, “Morir de noche”, “Por si pierdo la razón”, “Juan el descuartizador”, “Hipócrita”, “En los años 30”, “Alma de negro”, “Amor por nada”, tambien sonaron durante la noche, algunas de ellas levantando al publico y obligandolo a bailara en los pasillos al ritmo del rock, creando pequeños pero contundentes slams.

El regreso a San Lucas Patoni: Un viaje acústico hacia las verdaderas raíces de la calle
Otro de los momentos emblemáticos de la noche fue cuando El Haragán tomó un tono acústico sólo con su guitarra y recordó sus inicios en la música, en el barrio donde creció al norte de la ciudad de México.
“Era un niño cuando comencé, en alguna esquina en San Lucas Patoni por Tenayuca, rumbo a Cuautepec”, recordó antes de cantar “El Haragán” mientras el escenario cambiaba a una maqueta estilizada como una calle de aquel barrio, creando así un momento acústico y recordando brevemente otras rolas como “Se mujer”, “Alejandro” de su autoría para seguir con “El camino del corazón”, “Amor de cada día” y “Es por eso que me voy”.
Luego de este místico momento el músico aprovechó la noche para hacer un reconocimiento a sonideros que entre sus ritmos versátiles también contemplaron al rock como relevante, sonideros como Carita JC quienes estaban presentes así como Winners, Sonido Pirata y Sonido Pancho de Tepito, pero recordando también a otros que apoyaron al rock cuando no era negocio para la industria como Sonido La Changa, Polimarch, entre otros.

Un ‘encore’ de supervivencia: El cierre monumental para saldar la deuda musical
Rumbo al final de la noche El Haragán y CIA interpretaron “Aburrida la vida”, “Ánimas”, “Purgante de amor”, “Alcohólico”, “Muchachito”, “A esa gran velocidad” junto con todos sus invitados y “El no lo mató” con el que culminó el concierto de alrededor de tres horas, final con un verdadero encore de “Buscando el amor en la calle”, “La perra brava” y “Sobreviví”, logrando así sacarse la espinita de aquella terrible cancelación y dando una buena repasada a casi treinta y siete años de vida.

