Panteón Rococó y el clamor de resistencia en el Tiny Desk dedicado a desaparecidos en México
Hablemos de Panteón Rococó. A mediados de la década de los noventa, cuando el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) sacudía las conciencias del país y la juventud mexicana buscaba vías de escape frente a la apatía, un grupo de estudiantes de la Preparatoria 9 de la UNAM comenzó a reunirse con instrumentos prestados en los patios del plantel.
Bautizados como Panteón Rococó en honor a la célebre obra teatral de Hugo Argüelles, aquellos muchachos transformaron la fusión del ska, el punk, la cumbia y el mestizaje sonoro en una trinchera insobornable contra las injusticias del sistema.
Pasaron más de tres décadas de rodaje independiente, tocadas gratuitas a beneficio de causas sociales y giras multitudinarias por todo el globo antes de que la agrupación pisara el estudio de NPR Music en Washington D.C..

Un manifiesto de tela: Antifascismo, migrantes y el orgullo de la capital
En el marco del Mes de la Herencia Hispana, el ensamble integrado por 12 músicos desarmó la pasividad del emblemático escritorio para convertirlo en un manifiesto político y festivo de alcance internacional.
El concierto abrió el fuego con la vibrante cadencia de “Arréglame el alma” (2010), donde las métricas del ska se entrelazaron con una sección de vientos que de inmediato encendió la temperatura del espacio.
Lejos de asumir la sesión como un simple escaparate de promoción comercial, la banda trazó un diseño escénico e ideológico a través de su indumentaria.

El saludo al gran monstruo y el desgarrador grito de “1993”
El vocalista Dr. Shenka lució con orgullo la camiseta del Club Deportivo Palestino —equipo chileno fundado por la diáspora árabe que simboliza la resistencia de dicho pueblo—, el guitarrista Monelo portó una playera con la leyenda “Ningún ser humano es ilegal”, mientras que el guitarrista Don Gorri vistió la proclama “Make fascists afraid again” (Haz que los fascistas vuelvan a tener miedo).
Tras los aplausos iniciales, Shenka rompió el protocolo para saludar a la audiencia global: “¡Oh, Dios mío! Estamos muy emocionados de estar aquí… después de 30 años tocando juntos y haciendo giras por todo el mundo, nos llena de alegría representar a la Ciudad de México, el gran y maldito monstruo de dónde venimos”.
La narrativa del programa viró de inmediato hacia el dolor más profundo de la realidad mexicana al dar paso a “1993”. Originalmente concebida en 2004 para visibilizar la tragedia de los feminicidios en Ciudad Juárez, la interpretación adquirió una dimensión sobrecogedora al ser dedicada de forma explícita a las más de 100,000 personas desaparecidas en territorio nacional.

Poética de la ausencia y el equilibrio catártico del chachachá
Con la voz quebrada pero firme sobre una atmósfera instrumental llena de sobriedad, el cantante lanzó una proclama que retumbó en las oficinas de la capital estadounidense: “Esta canción va dedicada a todas las personas desaparecidas en todo México. México resiste con fuerza, con dignidad y con no-violencia… no pararé de buscarte, mi amor, algún día nos volveremos a encontrar”.
En ese instante, la poética de la ausencia dejó de ser una figura literaria para transformarse en un reclamo directo de justicia.
Para equilibrar la tensión emocional de la sesión, Panteón Rococó demostró la versatilidad de su catálogo al hilar la tragedia de los ausentes con la nostalgia de “Cha-Cha Love” (2025).

El eco de los barrios populares y la infalible “Dosis perfecta” de Panteón Rococó
En esta pieza, Panteón Rococó exploró las rupturas afectivas y el desamor desde la soltura del chachachá y los ritmos latinos, recordando aquellos años fundacionales en los que abarrotaban los auditorios de las preparatorias y facultades de la UNAM sin cobrar un solo peso.
La estructuración del setlist no obedeció al azar: funcionó como un espejo de la vida cotidiana en los barrios populares, donde la memoria del dolor coexiste de forma inevitable con la necesidad del baile y la catarsis colectiva.
El ambiente recobró su tono de himno generacional cuando resonaron las primeras notas de “La dosis perfecta”, el tema que en 1999 catapultó al grupo al espectro masivo con el álbum A la izquierda de la Tierra.

Maestría acústica de metales y el prólogo político de ‘La carencia’
Las voces de los presentes en la oficina de NPR se unieron en un solo coro para entonar el clásico sobre la fascinación física y la pérdida, mientras la sección de metales integrada por Paco Barajas, Missael, Hércules Martínez y Hugo Moreno desplegó un ensamble acústico de precisión impecable.
Con este tema, los capitalinos revalidaron que el mestizaje del ska mexicano no ha perdido un solo ápice de frescura ni de potencia interpretativa.
El clímax político y espiritual del recital explotó durante la ejecución de “La carencia”. Previo a detonar el frenético contrapunto bailable, Dr. Shenka alzó la voz para conectar la precariedad de la clase trabajadora con la crítica al modelo económico hegemónico.

Dignidad trabajadora que ignora por completo las fronteras
“¡Díganlo para todo el mundo! Porque en este mundo globalizado, la gente pobre no tiene lugar… ¡pero no nos vamos a rendir!”, dijo el cantante de Panteón Rococó.
La canción, que retrata las jornadas extenuantes de ocho horas, la devaluación del salario y la lucha diaria por llevar el pan a la mesa, transformó la atmósfera del estudio en una auténtica manifestación de dignidad trabajadora que ignoró cualquier límite impuesto por las fronteras.
Hacia los minutos finales del tema, el vocalista solicitó a todos los asistentes en el recinto agacharse hasta el suelo bajo una consigna que sintetizó tres décadas de trayectoria independiente: “Paz y resistencia en el mundo para siempre”.

El slam en el escritorio y un territorio libre de opresión
Tras unos segundos de expectación, el estallido repentino de saltos, euforia y el retumbo del baile colectivo rompió la solemnidad habitual de los Tiny Desk Concerts, culminando con el coro unánime de “¡Olé, olé, olé, Panteón, Panteón!”.
La banda originaria de la alcaldía Gustavo A. Madero convirtió un rincón de la prensa estadounidense en un territorio libre de opresión.
La histórica participación de Panteón Rococó en NPR Music se consolida no solo como un hito para la música hispanoamericana en este 2026, sino como el testimonio invulnerable de una agrupación que jamás ha traicionado sus orígenes.
Treinta años después de sus primeras tocadas estudiantiles, la banda demostró que el ska en español es un lenguaje vivo de trinchera que abraza a las familias de las personas desaparecidas, defiende la causa de los migrantes, solidariza con el pueblo palestino y le recuerda al mundo que la carencia jamás sofocará la alegría de los que resisten.
