Miguel Ángel Uriegas reflexiona sobre la crisis migratoria desde la fantasía para niños con ‘Un reino para todos nosotros’
Durante el rodaje y doblaje de la cinta Un disfraz para Nicolás, la producción del estudio mexicano Fotosíntesis Media enfrentó una sacudida imprevista: el icónico actor de doblaje José Lavat falleció antes de concluir la totalidad de sus líneas, obligando al equipo a convocar al reconocido Salvador Delgado para asumir el rol en los pasajes pendientes sin romper la continuidad emocional del personaje.
Aquel imponderable de casting reveló el compromiso de la casa productora con el rigor interpretativo frente al lente sonoro, una disciplina que el director Miguel Ángel Uriegas afianzó al trabajar estrechamente con maestros de la especialidad como Raúl Carballeda y Gabriela Cárdenas.
Para Miguel Ángel Uriegas, la actuación de voz no debe subordinarse al mero gancho comercial de personalidades mediáticas, sino a la construcción tridimensional de la psicología de los personajes.

De FICG a la coproducción con Colombia: La génesis del proyecto
Esa misma devoción por el oficio guió la manufactura de su más reciente largometraje animado, Un reino para todos nosotros, una propuesta de escala épica que aterrizó en las salas de cine el 24 de septiembre de 2026 tras haber competido en la 38ª edición del Festival Internacional de Cine de Guadalajara (FICG).
La génesis de la cinta se gestó desde su origen como una coproducción internacional entre México y Colombia a través del fondo Ibermedia, diseñada para abordar la migración y el refugio forzado desde una mirada multinacional.
Sobre esta sinergia, el productor Uriegas detalló el origen de la alianza: “Presenté el proyecto a un gran amigo en Colombia buscando fondos adicionales, pues la temática de la película aborda a migrantes y refugiados”, comentó Miguel Ángel Uriegas.

Las fronteras de la fantasía: El Gran Arrabal, La Bestia y la migración
“Es un problema que involucra a varios países y exige respuestas colaborativas. Era casi obligatorio sumar esfuerzos internacionales; fuimos de las propuestas mejor evaluadas por el programa Ibermedia y así conseguimos el apoyo para consolidar la cinta”, explicó.
La trama sigue a los hermanos Fran y Serendín, habitantes del marginado Gran Arrabal, cuyo anhelo es cruzar las murallas de El Reino, un territorio concebido como un paraíso terrenal. Para alcanzar su cometido, los protagonistas deben abordar clandestinamente a La Bestia, una colosal criatura fantástica empleada por los mercaderes para el transporte de mercancías.
Sin embargo, un giro imprevisto fractura la travesía, separando a los hermanos en un periplo de supervivencia, autodescubrimiento y reencuentro que transcurre en un mundo dividido por fronteras tanto geográficas como simbólicas.

El refugio en Guadalajara y la decisión de esquivar la crudeza documental
El vínculo de Uriegas con el certamen tapatío guarda una resonancia afectiva que se remonta al inicio de su trayectoria cinematográfica. “Le tengo mucho cariño al FICG porque es el primer festival al que fui en toda mi vida cuando comencé mi carrera en el cine con la película La increíble historia del niño de piedra”, dijo a Clímax en Medio.
“En ese entonces no había competencia de largometraje animado… hoy en día es de los pocos festivales que tiene competencia para este género, se volvió una casa natural para cualquier mexicano que haga este género animado”, relató el cineasta.
La decisión de abordar la crisis migratoria mediante la fantasía buscó esquivar la crudeza documental explícita sin restarle gravedad al conflicto: “Tratamos que no fuera algo exclusivamente infantil ni un formato que alejara al público joven”, dijo el realizador.

Animación con propósito: Acercando el exilio a las nuevas generaciones
“Pero tratar el tema desde una fantasía porque ya hay mucho que te muestra el problema tácito, que te enseñan el migrante en el tren, cosas crudas y reales pero necesarias”, puntualizó el realizador sobre su intención de alcanzar a audiencias preadolescentes en etapa de formación de criterio.
El equipo optó por el cine de animación para aproximar la problemática migratoria a audiencias de distintas generaciones. Sobre esta decisión estética y pedagógica, el realizador explicó.
“El cine documental o de ficción tradicional suele mostrar el problema de forma cruda e inmediata, con imágenes del migrante en el tren; son miradas necesarias, pero nosotros preferimos articular esta historia desde un mundo de fantasía”, siguió.

Alegoría universal: Desafiando el estigma del cine exclusivamente infantil
“Queríamos dirigirnos a preadolescentes que están formando su criterio, matizando la dureza del tema pero abordándolo de frente”, complementó. Con esta aproximación, el proyecto busca desafiar el estigma que reduce la animación a un género meramente infantil.
De acuerdo con Uriegas, la concepción de esta historia sobre migración y desplazamiento forzado se cimentó conscientemente en dinámicas sociales reales, utilizando la fantasía como un velo alegórico.
“Llevamos la trama al terreno fantástico para que cualquier parecido con la realidad sea una coincidencia funcional; sin embargo, buscamos ese trasfondo concreto para que el espectador, independientemente de su origen, conecte con la historia al tratarse de una problemática global”, afirmó.

El diseño de un mundo épico: Honestidad de recursos frente al colapso bélico
En el apartado técnico y de producción, Fotosíntesis Media apostó por una ambiciosa construcción de universo que integra gigantes, ejércitos de soldados inspirados estéticamente en las tropas imperiales de Star Wars y secuencias de colapso bélico.
Pese a la magnitud de la escala narrativa, Uriegas subraya que el proyecto fue concebido con absoluta honestidad de recursos, priorizando la coherencia del guión coescrito junto a Jonathan Barceló y Mariano Vives por encima del artificio visual.
Esta búsqueda permitió consolidar una parábola sobre la sobreexplotación de los recursos naturales y el desplazamiento humano que resuena en contextos globales sin perder su arraigo latinoamericano.

Entretenimiento sin panfletos: El cuidado de la voz y el terrorismo filantrópico
La estrategia autoral del estudio se aleja de forma deliberada del sensacionalismo moral o “terrorismo filantrópico”, utilizando el entretenimiento como un puente para la concienciación social. Al respecto, el realizador señala que la animación actúa como un vehículo amplificador que permite construir alegorías, metáforas y paralelismos sin caer en el panfleto educativo.
En el área de doblaje de Un reino para todos nosotros, el elenco contó con la participación de Alan Velázquez y Alondra Hidalgo en los papeles principales, complementados por voces consagradas de la industria como Blas García y Rebeca Manríquez, logrando un equilibrio sonoro que dota de densidad dramática a los diálogos.
Ante la interrogante de si la fantasía puede diluir la fuerza de un mensaje social, el director sostiene lo contrario: “Elegí la animación porque es un medio sumamente noble que llega a toda la familia”, dijo Miguel Ángel Uriegas.

El estreno comercial: Amplificar el mensaje a través de la música y el arte gráfico
“La combinación de música y arte gráfico permite construir el mundo que quieras, con todas las alegorías, metáforas y paralelismos que necesites. Lejos de limitar el mensaje, la fantasía lo amplifica”, afirmó.
No obstante, el realizador enfatiza que el mayor reto del proyecto fue distanciarse del sensacionalismo o del “terrorismo filantrópico”: “El reto principal estuvo en apostar por un diseño narrativo que entretenga a la audiencia y, desde ahí, dar luz a problemáticas complejas sin convertir la película en un panfleto educativo”, concluyó Miguel Ángel Uriegas.
El estreno comercial de la cinta el 24 de septiembre de 2026 marca el punto culminante de un recorrido de producción que consolida a Fotosíntesis Media como un referente de la animación iberoamericana con causa.

La madurez de Fotosíntesis Media
El estudio alista además el lanzamiento de Mi amigo el sol, bajo la dirección de Alejandra Pérez González, demostrando la continuidad de una línea editorial que busca conciliar el alcance comercial con el rigor temático.
Un reino para todos nosotros demuestra que la animación hecha en México posee la madurez para convertir las tragedias sociales de nuestro tiempo en relatos de alcance universal.
