Jorge Medina, Josi Cuen y la memoria arrolladora de la banda en el Auditorio Nacional
Hay un instante decisivo en la vida de todo intérprete donde la vocación abandona el plano del deseo para convertirse en un mandato de supervivencia. Para Josi Cuen, nacido en Culiacancito, Sinaloa, ese momento ocurrió en 1998, cuando apenas tenía once años.
La trágica muerte de su primo de quince años —quien ya militaba en las fuerzas básicas del Atlas— fracturó para siempre su aspiración de ser futbolista. En medio del calor sofocante y el luto familiar, Cuen entendió que su destino no estaba en las canchas sino en el coro de la iglesia y en los cables del staff técnico de las agrupaciones locales.
Para Jorge Medina, originario de Cacalotán, El Rosario, la epifanía fue distinta pero igualmente drástica: a punto de concluir la carrera de Medicina, decidió colgar la bata blanca para entregar su garganta al rugido de las trompetas.

El regreso de los timoneles: Una escenografía rural para inaugurar la residencia
Años más tarde, ambas trayectorias habrían de cruzarse en el seno de La Arrolladora Banda El Limón. Ahí construyeron una de las etapas más gloriosas del regional mexicano en el siglo XXI.
La noche del pasado martes 8 de septiembre de 2026, una década después de haber compartido por última vez el escenario del Coloso de Reforma como los timoneles de aquella mítica institución sinaloense, Medina y Cuen volvieron a cruzar el umbral del Auditorio Nacional.
Inaugurando la primera de una histórica residencia de ocho fechas agotadas (8, 9, 10, 11, 17, 18, 25 y 26 de septiembre) que llega tras el hito de haber abarrotado el Estadio GNP Seguros, el proyecto Juntos no solo apostó por la añoranza. Articuló una cuidada narrativa audiovisual donde la escenografía colonial y rústica evocó los orígenes rurales del género en los pueblos de Sinaloa.

El bloque del orgullo regional: Euforia, reconexión rítmica y baile masivo
El arranque del espectáculo, pactado poco después de las 20:40 horas entre explosiones de confeti y una ovación ensordecedora de 10,000 almas, inauguró el bloque del orgullo regional y el baile masivo.
Las primeras notas de “La Suata”, “Que se te quite” y “Te metiste en mi cama” desataron una euforia colectiva inmediata.
La elección de estas piezas al inicio del setlist obedeció a una lógica de reconexión rítmica. Recordar al público el ensamble festivo que definió las plazas de baile a comienzos de los años 2000. Esto permitió que la potencia vocal de Medina —un sobreviviente que acumula más de 5,500 presentaciones en su trayectoria— volviera a empalmar con la frescura melódica de Cuen.

Galanteo y madurez en solitario: El peso de la autogestión sobre el escenario
La transición hacia el terreno del romance y el galanteo no tardó en llegar. La dupla apretó el paso para interpretar “Niña de mi corazón”, “Sobre mis pies” y “Cuéntame”. Estas son baladas que en su momento rompieron récords de radiodifusión en todo el continente.
Durante este tramo, Jorge Medina y Josi Cuen hicieron gala del dominio escénico acumulado tras años de autogestión y aprendizaje en solitario.
Jorge recordó implícitamente la madurez alcanzada tras su salida definitiva de La Arrolladora en 2017 y el espaldarazo de colegas como Chuy Lizárraga, mientras Josi exhibió la solvencia de quien ha decidido construir su propio legado como solista apuntando a los grandes reconocimientos de la industria.

El monumental coro del despecho: Sublimar la fractura amorosa a través de la banda
El concierto alcanzó su pico de mayor intensidad emocional al adentrarse en la vertiente del despecho y la catarsis dramática. La multitud entonó de principio a fin un bloque devastador compuesto por “Ya es muy tarde”, “Ya no te buscaré”, “Si tu amor no vuelve” y “La llamada de mi ex”.
La acústica del recinto se transformó en un monumental coro despechado. Esto confirmó que el valor lírico de estas composiciones reside en su capacidad para sublimar la fractura amorosa a través del melodrama de banda.
El clímax de esta sección llegó con “El ruido de tus zapatos”. Es un tema que desató un mar de teléfonos encendidos y miradas cómplices en las gradas.

La elegancia del mariachi: Pedro Fernández y la gran tradición de la canción ranchera
Uno de los momentos de mayor audacia técnica y producción ocurrió a mitad de la noche, cuando el ensamble de banda hizo una pausa para dar paso al ensamble completo de mariachi y a una elegante mudanza de vestuario. La atmósfera se transformó con la aparición sobre el escenario de un invitado de honor: Pedro Fernández.
Uniendo tres de las voces más queridas de la música popular mexicana, el trío ejecutó una festiva versión de “Yo no fui” seguida de la calidez vernácula de “Bésame morenita”, demostrando que la propuesta del proyecto Juntos va más allá de la nostalgia de una sola agrupación para inscribirse en la gran tradición de la canción ranchera.
La recta final del concierto rindió tributo al folclor sinaloense y a los grandes compositores que cimentaron la música popular del país.

Dueños de su destino: La química renovada de una dupla en plenitud profesional
Retomando los metales y las percusiones de la banda, Josi Cuen y Jorge Medina soltaron la furia festiva de “El sinaloense” y “Mi gusto es”, para posteriormente articular homenajes vocales a la obra de referentes como Marco Antonio Solís, Joan Sebastian y Juan Gabriel.
Este bloque reafirmó la versatilidad de dos intérpretes que aprendieron a moldear su garganta tanto en los coros religiosos de su infancia como en los palenques y estadios más exigentes de la nación.
El desenlace de esta primera jornada dejó la clara sensación de que la residencia de Juntos en Reforma apenas ha comenzado a escribir sus páginas más brillantes.

El lugar de honor de la música sinaloense: El veredicto de Clímax en Medio
Tras conquistar recintos masivos y arrancar con paso firme una serie de ocho conciertos, Jorge Medina y Josi Cuen probaron que la madurez les ha otorgado una química renovada: ya no como dos vocalistas disputando el micrófono de un proyecto ajeno, sino como dos dueños de su destino que honran la historia de la música mexicana desde la amistad y la plenitud profesional.
En Clímax en Medio, valoramos las propuestas que dignifican la música de banda y la tradición vernácula mediante espectáculos de gran formato que respetan la memoria histórica de su audiencia en este 2026.
El triunfo de Jorge Medina y Josi Cuen en el Auditorio Nacional demuestra que las grandes voces de Sinaloa mantienen un lugar de honor en el corazón de la cultura popular.

