The Gathering celebra tres décadas de ‘Mandylion’ en el Auditorio BB: El abrazo de la memoria
Hay romances en la historia de la música que desafían la distancia y el paso del tiempo. La relación entre The Gathering y el público mexicano comenzó a escribirse en 1998, cuando los neerlandeses desembarcaron por primera vez en un recinto singular: el antiguo Cine Francisco Villa, un espacio rescatado por colectivos juveniles que un año antes, en 1997, renació oficialmente como el Circo Volador.
En aquel edificio de la colonia Jamaica, la mística entre la banda de los hermanos Hans y René Rutten y la audiencia nacional quedó sellada bajo el fuego de la devoción.
A 28 años de esa visita histórica y conmemorando los 30 años del lanzamiento de Mandylion (1995) —esa obra maestra que catapultó a la agrupación desde la escena subterránea de Oss hasta la cúspide del metal atmosférico—, el Auditorio BB se convirtió este jueves 10 de septiembre de 2026 en el escenario de un reencuentro nostálgico.

El portal sonoro de 1995: La vanguardia lírica y la irrupción del metal atmosférico
La velada dio inicio con el murmullo ceremonial de “Mandylion” resonando desde los altavoces, abriendo el portal sonoro hacia “Eléanor”.
La irrupción del tema marcó un salto temporal hacia 1995, reviviendo el momento en que una joven de 22 años llamada Anneke van Giersbergen auditó para la banda, transformando la agresividad del doom/death metal de sus dos primeros álbumes (Always… y Almost a dance) en una propuesta lírica, etérea y vanguardista.
Acto seguido, la densidad melancólica de “Fear the sea” retumbó en las estructuras del recinto de la Hipódromo Condesa. Esto expuso el virtuosismo del teclado de Frank Boeijen y el bajo de Hugo Prinsen Geerligs.

Del metal progresivo a la experimentación independiente con Psychonaut Records
El primer bloque cerró en lo alto con la fuerza guitarrera de “In motion #1”. Esto provocó un canto unísono que transportó a la masa a los días en que Mandylion redefinió las posibilidades del metal con voz femenina en los años noventa.
El viaje conceptual de la banda no se detuvo únicamente en la revisión de su obra cumbre. Buscó explicar la metamorfosis de un ensamble que se negó a encasillarse en etiquetas comerciales.
Con la dramática “On most surfaces (Inuït)”, extraída del álbum Nighttime Birds (1997), The Gathering recordó su transición hacia el metal progresivo. La narrativa de la noche se adentró de inmediato en las sombras de la experimentación independiente con “Broken glass” y la sutileza de “Waking hour”, cortes de su disco Souvenirs (2003).

La audacia del trip rock: Las atmósferas espaciales de ‘How to Measure a Planet?’
Fue en esa época cuando la agrupación tomó las riendas de su destino al abandonar Century Media para fundar su propio sello, Psychonaut Records. Con esto se acercaron a las texturas intimistas del post-rock e inspirándose en referentes del panorama alternativo como Godspeed You! Black Emperor.
La travesía continuó hacia una de las etapas más arriesgadas en la trayectoria de los holandeses: la creación de How to Measure a Planet? (1998). Con la interpretación de “Probably built in the fifties”, “Analog park” e “In Motion #2”, el ensamble desplegó la estética que la propia banda definió en su momento como trip rock.
El público del Auditorio BB celebró la audacia de unos músicos que, en la cúspide del éxito comercial, decidieron sustituir las guitarras distorsionadas por atmósferas espaciales, pedales de efecto y ritmos hipnóticos.

El clímax melancólico: El regreso a la piedra angular y la ovación masiva en el recinto
Esta libertad creativa fue el puente que permitió a la banda evolucionar de manera orgánica hasta la posterior llegada de la vocalista noruega Silje Wergeland en 2009, tras la salida amistosa de Anneke en 2007 para priorizar sus proyectos personales y familiares.
El clímax del repertorio principal regresó a la piedra angular del festejo. Las primeras notas de “Leaves” desataron una ovación masiva, recordando por qué esta pieza se convirtió en un clásico instantáneo de las listas de ventas europeas y latinoamericanas en 1995.
Le siguió la sobrecogedora “Sand and mercury”. Un pasaje de casi diez minutos cargado de misticismo y guitarras melancólicas que sumió al recinto en un estado de contemplación cósmica.

Extrañas máquinas del tiempo y una belleza desoladora: El inolvidable encore capitalino
Para cerrar el bloque previo al encore, The Gathering soltó la energía inolvidable de “Strange machines”. Este es el himno definitivo sobre los viajes en el tiempo que consagró su primera visita a México en 1998 y que esta noche hizo vibrar el piso del auditorio con la misma frescura de hace tres décadas.
Para el encore, los neerlandeses prepararon un cierre de altísima carga emotiva que sintetizó el núcleo espiritual de su propuesta. La agrupación regresó al escenario para interpretar “Travel”, una epopeya sónica de How to measure a Planet? que asciende progresivamente hasta alcanzar un clímax instrumental de belleza desoladora.
Finalmente, la noche culminó con “Saturnine”, pieza del álbum if_then_else (2000) cuya lírica sobre la nostalgia y la belleza de la melancolía sirvió como la despedida perfecta para una audiencia que abarcó a varias generaciones de seguidores.

Honestidad artística y evolución constante
En Clímax en Medio, celebramos a las agrupaciones que han hecho de la evolución conceptual y la honestidad artística su principal bandera en este 2026.
La conmemoración de los 30 años de Mandylion en el Auditorio BB reafirma que The Gathering es mucho más que un pionero del metal con voz femenina. Es un ensamble imprescindible que enseñó al mundo que la belleza en la música se encuentra en la búsqueda constante del sonido perfecto.

