Festival Macabro llega a 25 años de sombras en la CDMX: El terror como resistencia
Bajo la luz mortecina del celuloide, en la penumbra asfixiante del desaparecido Cine Bella Época —hoy transmutado en la librería Rosario Castellanos—, se gestó una obsesión. No fue una epifanía académica, sino un choque sensorial: una niña sacudida por el magnetismo lúgubre de La danza de los vampiros.
Aquella pequeña era Edna Campos, y esa sacudida fue el origen de Macabro, el Festival Internacional de Cine de Horror de la Ciudad de México. Lo que comenzó como un asombro infantil se convirtió en un rigor periodístico y de investigación que, veinticinco años después, sostiene una de las plataformas culturales más resilientes de la capital.
Este génesis personal encontró su eco institucional en el rescate de la memoria: la restauración de La Llorona (1933), la primera cinta sonora de horror en México, marcando la pauta de lo que sería el festival: un guardián de lo atávico. Este rescate no fue un ejercicio de nostalgia pasiva, sino una intervención quirúrgica en la identidad cinematográfica del país. Al recuperar la obra de Juan López Moctezuma, Macabro no sólo proyectó sus filmes; reconstruyó un mito.
La investigación detrás de este rescate, que dio pie al documental y libro Alucardos, revela una narrativa casi cinematográfica: el “rapto” del director de un hospital psiquiátrico por parte de dos fanáticos para devolverle su lugar en la historia.
Este acto de justicia poética transformó el “cine de culto” en una estrategia de resistencia, legitimando una genealogía del horror mexicano que hoy permite a las nuevas generaciones reconocerse en una tradición propia, despojada de las imitaciones anglosajonas.

La noche de las brujas: El Teatro de la Ciudad y el estreno de Gaua
La inauguración de esta vigésima quinta edición en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris fue una ceremonia de consagración que se alejó de la polémica de Eli Roth, cineasta del que días atrás retiraron su filme Ice Cream Man debido a sus posturas pro Israel y por el uso de IA. El recinto, con su opulencia histórica, sirvió de marco para el estreno en México de Gaua, una pieza de fantasía oscura dirigida por Paul Urkijo Alijo.
La atmósfera se espesó cuando Kattalin, la protagonista, huyó de su marido en mitad de la noche, abandonando su caserío para adentrarse en un bosque vasco del siglo XVII donde la mitología y el euskera no son adornos, sino el tejido mismo de un miedo ancestral. La presencia de Urkijo y la diseñadora de vestuario Nerea Torrijos —quien ha sabido dotar a la fantasía periférica de una textura táctil y perturbadora— subrayó la internacionalización de un festival que dialoga de tú a tú con las potencias del género.
Sobre la arquitectura de este proyecto, Edna Campos ofreció a Clímax en Medio una sentencia que define su visión:
“Creo que los festivales que nacimos después del año 2000 tuvimos el beneficio de estar ya en un mundo globalizado. De alguna manera eso ayudó a poder internacionalizarnos de manera más rápida, pero el trabajo que se hace a diario para lograr la celebración de estos proyectos para que se vea la seriedad que hay desde la concepción hasta la ejecución del mismo es muy grande”, comentó.
“Nos ha tocado abrir puertas”
“Parte de lo que nos ha tocado hacer es justamente abrir puertas para toda la gente que quiera difundir o tenga una propuesta distinta a la de Macabro. Creo que, en ese sentido, la gente siempre va a ganar cuando hay entusiasmo en proyectar este tipo de cine”, añadió.
Elegir un filme vasco para abrir la edición de 2026 es una declaración estética: el horror más potente es aquel que brota de la identidad profunda. Al conectar las leyendas del Viejo Mundo con el público chilango, Macabro valida la universalidad del miedo y consolida un camino que comenzó en la precariedad del 2002 para llegar a la sofisticación actual.

De “Patito feo” a fenómeno global: La evolución de una marca
Lo que inició como Macabro: Festival de Horror en Cine y Video ha completado su metamorfosis. Ya no es el “patito feo” de la industria, sino un formador de audiencias que dicta la pauta del género en Iberoamérica.
La edición de 2026 presenta una escala sin precedentes: 137 filmes, 25 países participantes y una cifra récord de 24 estrenos mundiales. Esta expansión no ha diluido su identidad investigativa; al contrario, ha permitido incorporar nuevas fronteras como el true crime y los videojuegos, entendidos como puentes hacia las tribus digitales de Silent Hill o Resident Evil.
Hitos Macabros:
- Vanguardia de culto: Primera exhibición en México de Bad Taste (Peter Jackson), Audition (Takashi Miike) y hitos de bajo presupuesto como The Call of Cthulhu (2006) y The Battery.
- Macabro Lab (2014): Profesionalización del género mediante laboratorios de guión y producción.
- Frontera narrativa (2026): Estreno de Altona, documental que revoluciona el true crime al utilizar animación en lugar de recreaciones tradicionales para explorar la psique criminal.
Esta evolución ha permitido que la producción latinoamericana abandone la mimesis de lo extranjero. Al explorar miedos propios —del nahual a la violencia sistémica—, Macabro ha logrado que el horror sea reconocido como una herramienta de análisis sociológico tan válida como cualquier cine de autor.

La generación dorada desde Macabro: Visiones de sangre y mitología
Macabro ha funcionado como el laboratorio donde se gestó la “generación dorada” del horror contemporáneo. Aquí, figuras como Gigi Saul Guerrero (“La Muñeca del Terror”) han refinado un estilo visceral que utiliza el gore como vehículo de crítica social. Es un ecosistema que abraza desde la épica mitológica de Urkijo hasta el realismo mágico y oscuro de Demian Rugna.
Un caso emblemático es el de Rigoberto Castañeda; el festival ha sido testigo de su arco completo: de ser un estudiante del CCC que presentó un cortometraje en la primera edición de 2002, a regresar en 2026 como un cineasta consolidado en la competencia oficial.
Respecto a este fenómeno de identidad, la dirección del festival señala: “Nosotros abrimos mucho el camino a que la producción latinoamericana de género fuera más vista y que gracias a esta visibilidad empezó a recibir más apoyos, a tomárselo más en serio y a convertirse en un movimiento con una identidad propia. Ya pasamos de lo que era imitar al terror anglosajón, oriental o europeo para ahora explorar nuestros propios temas, mitos y miedos más cercanos a la zona”, expresó Campos.
Esta diversidad estética demuestra que Macabro no impone un canon, sino que legitima una multiplicidad de miradas. El contraste entre la crudeza mexicana de Guerrero y la elegancia fantástica de Urkijo evidencia que el festival es un territorio de libertad creativa absoluta.

El horror como espejo: Catarsis social y descentralización
En una urbe donde la violencia es una presencia constante, el cine de horror ofrece un “refugio seguro”. No es una evasión, sino una catarsis; una forma de procesar colectivamente la angustia cotidiana desde la distancia que otorga la pantalla. La estrategia de descentralización de Macabro 2026 busca democratizar este acceso, llevando la oscuridad a las periferias para que los sectores populares se apropien del género.
Geografía del Miedo
| Sede | Propuesta | Fecha Clave (2026) |
| Museo Panteón de San Fernando | Ciclo México Macabro: Proyección de Terror y encajes negros (1986). | Domingo 16 de agosto |
| FARO Cosmos | Macabro Grindhouse: Mutaciones, sangre y humor oscuro en la periferia. | Viernes 21 de agosto |
| FARO Oriente | Distópica Macabra: Cortometrajes sobre futuros burocráticos y ciudades de muertos. | Sábado 22 de agosto |
| Museo Casa del Risco | Cine de género en San Ángel bajo esquema de aportación voluntaria. | Viernes 21 de agosto |
Ver Terror y encajes negros entre las lápidas de San Fernando es un acto de memento mori contemporáneo. Al ocupar estos espacios con la narrativa del miedo, el festival realiza un acto de apropiación cultural, recordándonos que el horror es el lenguaje más honesto para hablar de la finitud en una ciudad que nunca descansa.

El proyecto de vida de Macabro que no se abandona
Veinticinco años después de aquel primer destello en el Bella Época, Macabro se erige como un proyecto de vida innegociable. Ha sobrevivido a las crisis de la industria y a la rigidez del cine institucional, consolidándose como una plataforma de resistencia cultural. La expansión hacia el streaming con Adrenalina Pura+ y la exploración de la Inteligencia Artificial en la creación cinematográfica son solo los nuevos rostros de una misma misión: seguir explorando lo que nos inquieta.
Macabro nos recuerda que, a pesar de la hiperconectividad y los avances tecnológicos, la esencia humana permanece inalterada ante la sombra. El horror es, quizás, el último refugio de la verdad en una sociedad de apariencias. Al final, no importa en qué rincón de la capital nos encontremos: la universalidad del miedo a la oscuridad nos hermana. Porque, como bien afirma Edna Campos, la adrenalina del horror es lo que nos une, y son estas historias las que nos mantienen juntos en la penumbra necesaria de la sala.
