El Gouna y Cancún, dos paraísos que dialogan y un viaje sensorial al corazón de Egipto
Aunque a primera vista Egipto y México parezcan universos opuestos —el desierto frente a la selva—, el Sheraton Miramar El Gouna y los complejos turísticos de Cancún o la Riviera Maya comparten una misma aspiración: convertir la naturaleza en experiencia.
Michael Graves, el arquitecto del Sheraton Miramar, también fue creador de los icónicos Walt Disney World Swan y Dolphin Resorts en Florida, y del Hotel New York en Euro Disney. Esa combinación de teatralidad, color y narrativa visual se percibe también en El Gouna, aunque aquí se equilibra con la sobriedad del paisaje egipcio.
El hotel se despliega horizontalmente sobre nueve islas conectadas por puentes y lagunas. Las fachadas en tonos terracota y beige contrastan con el azul intenso del agua, mientras las bóvedas y cúpulas recuerdan las casas nubias de Asuán.
En Cancún, por su parte, la arquitectura dialoga con la selva tropical y el mar Caribe, usando piedra coralina, palapas y ventilación natural. Ambos escenarios, sin embargo, buscan lo mismo: una inmersión sensorial donde el huésped olvida el tiempo.
Curiosamente, México y Egipto comparten el símbolo eterno de las pirámides: estructuras nacidas sin contacto cultural, pero unidas por una misma intuición de eternidad. Y así como las civilizaciones antiguas de ambos países elevaron templos al sol, hoy sus arquitecturas turísticas contemporáneas siguen rindiendo culto al paisaje, al color y a la luz.

El Gouna: la ciudad soñada del desierto egipcio
Durante nuestra visita a El Gouna, en Clímax en Medio tuvimos la oportunidad de conversar con Hamdy Khalaf, gerente del Hotel Sheraton Miramar, quien nos habló de la fascinante historia arquitectónica de este lugar único, concebido por el empresario y fundador Samih Sawiris.
La inspiración: Hassan Fathy y la arquitectura nubia
Sawiris se inspiró en dos grandes fuentes: por un lado, la obra del célebre arquitecto egipcio Hassan Fathy, conocido por rescatar la arquitectura vernácula del país; y por otro, en los pueblos tradicionales del sur de Egipto, especialmente en la región de Nubia (Nuba Egypt).
Aquellas aldeas coloridas, con sus bóvedas, patios y muros encalados, despertaron en él la idea de reproducir esa armonía en medio del desierto. Así nació El Gouna, una ciudad planificada que emergió de la nada y hoy cuenta con hoteles, hospitales, colegios y residencias, todo bajo una coherencia estética inspirada en la tradición nubia.

El Sheraton Miramar: una obra de Michael Graves
Para diseñar el Hotel Sheraton Miramar, Sawiris recurrió al reconocido arquitecto estadounidense Michael Graves, famoso por sus proyectos posmodernistas y por su trabajo posterior con Disney World y EuroDisney.
Graves logró combinar la esencia arquitectónica egipcia con su particular estilo internacional, creando un hotel que parece flotar entre islotes, canales y jardines. Las formas redondeadas, los colores terrosos y los techos abovedados no solo evocan el espíritu nubio, sino que también responden a las condiciones climáticas: los techos altos permiten mantener las habitaciones frescas incluso bajo el intenso sol del Mar Rojo.
Graves aborda un proyecto de resort costero/desértico con un fuerte componente de paisaje, agua y arquitectura vernácula reinterpretada.
Aquí los puntos técnicos más relevantes:
- El complejo se organiza sobre nueve islas artificiales, conectadas mediante canales y lagunas entre los edificios, de forma que la mayoría de las habitaciones disfruten de vistas al agua o al paisaje acuático interno.
- La tipología de volúmenes es de baja altura, esparcida horizontalmente (no un rascacielos), lo que favorece que la escala se sienta más “village” que “hotel torre”. Se utilizan agrupaciones de edificios pequeños, patios y cuerpos que evocan la arquitectura rural egipcia.
- Materiales, formas y detalles se inspiran en la arquitectura tradicional egipcia y nubia: muros estucados de color claro, bóvedas y cúpulas ligeras de ladrillo o enlucido, superficies planas, arcos y volúmenes simples.
- Los techos altos y abovedados, como ya comentamos, funcionan como estrategia térmica: al tener un volumen de aire mayor, se absorbe menos la ganancia directa de calor hacia la estancia, y se favorece la ventilación (incluso mediante corrientes internas) y la sombra interior. En un entorno de costera/desierto como el Mar Rojo, ese tipo de techo ayuda a mantener mayor confort térmico sin depender únicamente de la climatización activa.
- La paleta cromática está dominada por tonos terrosos, arenas, blancos cálidos (evocando el desierto), mezclados con acentos en turquesas o azules del agua, para reforzar el vínculo con el paisaje acuático.
- El diseño interior — mobiliario, luminarias, piezas artesanales — tiene un fuerte componente artesanal local: vidrio soplado, cerámica, alfombras hechas a mano. Esta dimensión craft no solo aporta autenticidad sino que conecta el edificio con el tejido cultural del lugar.
- En la remodelación de 2018, el color interior se simplificó y la iluminación decorativa se actualizó, lo que denota que el proyecto original buscaba un equilibrio entre tradición y lujo contemporáneo.

El valor de lo artesanal y lo local
El gerente del hotel nos comentó detalles que sorprenden por su autenticidad. Casi todos los elementos del Sheraton — desde las sillas hasta los apliques de las lámparas o los lavamanos de cerámica— son hechos a mano por artesanos locales. Cada pieza refleja la identidad cultural de Egipto y refuerza la sensación de estar en un lugar con alma.
Una experiencia de naturaleza y serenidad
El objetivo del hotel no es ofrecer la modernidad de los grandes complejos europeos, sino algo más profundo: una experiencia sensorial y relajante. Desde la recepción hasta las habitaciones, el huésped se ve rodeado de palmeras, puentes, canales, pequeños lagos y rincones escondidos donde el agua y la luz crean una atmósfera mágica.
De noche, la iluminación tenue y cuidadosamente dispuesta transforma el espacio en un oasis de calma. Con alrededor de 350 habitaciones distribuidas horizontalmente, el Sheraton Miramar rompe con la verticalidad típica de los hoteles urbanos y recuerda más a los complejos de playa de Cancún, aunque en un entorno radicalmente distinto: el desierto.

Entre desiertos y selvas: un puente simbólico con América Latina
Resulta interesante comparar este rincón egipcio con destinos de México o incluso de Perú. En ambos lugares, la conexión entre arquitectura, paisaje y tradición cultural juega un papel esencial.
Y si Cancún es un paraíso verde tallado en la selva, El Gouna es su contraparte árida: un paraíso tallado en el desierto, donde la mano del hombre ha sabido convivir con la naturaleza.
Visión y legado de Samih Sawiris
La visión de Samih Sawiris no se limitó a crear un resort, sino una ciudad viva. Él sigue siendo propietario no solo del hotel Sheraton, sino de gran parte de El Gouna. Además, impulsó la creación del Festival de Cine de El Gouna, que ha colocado a la ciudad en el mapa cultural internacional.
La arquitectura del Sheraton Miramar El Gouna combina la aproximación “vernacular reinterpretada” (formas y técnicas de la arquitectura tradicional egipcia), con la escala de resort contemporáneo, y con una estrategia de paisaje-agua-arquitectura que pretende que el huésped “entre en la naturaleza” desde que llega hasta su habitación. Esto se alinea con la visión de su promotor Samih Sawiris de “hacer del desierto un paraíso”.

