Guillermo del Toro, sobre ‘Frankenstein’: “El gran dilema sigue siendo qué nos hace humanos”
Venecia se rindió ante Guillermo del Toro y el elenco de Frankenstein, su esperadísima reinterpretación de la novela de Mary Shelley, presentada en el Festival de Cine de Venecia con un equipo de lujo: Oscar Isaac, Jacob Elordi, Mia Goth, Christoph Waltz, Felix Hammer, Guo y el compositor Alexandre Desplat.
Del Toro recordó que soñaba con esta película desde que, de niño, vio por primera vez a Boris Karloff interpretar al icónico personaje: “Para mí no era un monstruo, era un santo, un mesías. He esperado toda mi vida a hacer esta obra en las condiciones adecuadas, y ahora siento algo así como depresión postparto”, expresó.
‘Frankenstein’ como historia de duelos y segundas oportunidades
El director subrayó que su acercamiento es profundamente personal: “Lo veía como la historia de un hijo y un padre, y luego entendí que también era de un segundo padre y un segundo hijo. Es biográfica para mí, pero lo es para cualquiera que trate de conservar su alma en tiempos difíciles”, enfatizó.
Oscar Isaac, quien interpreta a Victor Frankenstein, habló de su experiencia: “Para mí fue como un banquete: Guillermo lo creó todo, yo solo tuve que sentarme a la mesa. Es un personaje que nace de un corazón roto, y muchas veces la crueldad surge de ahí”, expresó.

Una criatura hermosa, no monstruosa
Jacob Elordi, criatura de esta nueva versión, se incorporó tarde al rodaje: “Tuve apenas unas semanas para prepararme, pero la mesa ya estaba servida. Fue un sueño”. El actor también reconoció la influencia de David Bradley en su acento y aseguró que el monstruo que más teme en la vida real “son los hombres de traje”.
Del Toro explicó que quiso apartarse de la visión habitual de un ser cosido y deforme: “Victor es un artista. Si llevaba soñando veinte años con crear vida, la criatura debía ser bella”, dijo.
“Nos inspiramos en esculturas de marfil y diagramas de frenología del siglo XIX. El monstruo nace translúcido y frágil, y va transformándose con el tiempo, marcado por cicatrices de guerra”, añadió.
Arte en cada detalle, compromiso visual sin CGI excesivo
El cineasta defendió la construcción artesanal de los escenarios: “Un set es como un vestuario: ayuda a actuar. No se trata de hacer ‘eye candy’, sino ‘eye protein’: que cada elemento cuente la historia”.
Christoph Waltz, con ironía, resumió: “El CGI es para perdedores”, aunque Del Toro matizó: “No hay recursos malos, solo mal utilizados”.

Notas orquestales: el horror como poesía emocional
En cuanto a la música, Alexandre Desplat señaló que la partitura no buscó el terror, sino la lírica: “Frankenstein es sobre el amor, no sobre el horror. Guillermo y yo tenemos un pacto: no está listo hasta que él llora”, dijo.
Preguntado sobre la vigencia del mito, Del Toro rechazó la lectura de Frankenstein como alegoría de la inteligencia artificial:
“No me asusta la inteligencia artificial, me asusta la estupidez natural. El gran dilema sigue siendo qué nos hace humanos y cómo preservar nuestra humanidad en tiempos de polarización”.
El sentimiento desde los márgenes: voces de dolor y pertenencia en ‘Frankenstein’
Mia Goth y Felix Hammer destacaron el dolor y la soledad que recorren la novela de Shelley: “Habla de no sentir que perteneces, de vivir en aislamiento”, dijo Goth.
Con humor, Del Toro cerró comparando su relación con Netflix: “Yo siempre quiero más: más pantalla, más donuts… Pero lo importante no es solo el tamaño de la pantalla, sino el tamaño de las ideas”.
La sala respondió con aplausos. Frankenstein, aseguró el director, no es una película de terror, sino un canto operático a la creación, la soledad y la posibilidad de perdonar.

