‘Wonder Man’: Un superhéroe en busca de su personaje
Desde hace un tiempo, las producciones de Marvel Studios dejaron de ser un fenómeno cultural para dar paso a una etapa de experimentación que desembocó en un camino atropellado entre éxitos moderados y propuestas más bien olvidables.
Tras Avengers: Endgame, el estudio comenzó a presentar nuevos superhéroes y expandir la narrativa no sólo en la pantalla grande, sino también en series de televisión, donde, curiosamente, encontramos los proyectos más sólidos de estos últimos seis, casi siete años.
Es en este agotamiento de la fórmula que llega Wonder Man, el primer estreno de Marvel en un año que se proyecta clave para redefinir el camino de la franquicia, con los estrenos programados de Spider-Man: Brand new day y Avengers: Doomsday.

¿De qué trata ‘Wonder Man’? Simon Williams busca el estrellato
La serie que estrenó en Disney Plus el 27 de enero sus ocho episodios de aproximadamente media hora de duración, supone un cambio de tono dentro del género: está ambientada en un entorno más cotidiano y traslada la acción dentro de la atractiva y autorreferencial industria cinematográfica de Hollywood para presentar a Simon Williams (Yahya Abdul-Mateen II), un actor de bajo perfil en busca de la gran oportunidad que lo lleve al estrellato, pero que para lograrlo debe ocultar sus superpoderes.
Wonder Man es, por lo tanto, una serie introductoria que abraza la comedia para abordar de frente dos aspectos problemáticos para el estudio: en primer lugar, el desinterés de la audiencia por las historias de superhéroes, lo que les permite a los creadores Destin Daniel Cretton y Andrew Guest tejer una sátira autoconsciente impulsada por esa fatiga.
En segundo lugar –y quizás la decisión más polémica del MCU–, traer de vuelta a Trevor Slattery, el falso Mandarín de Iron Man, interpretado por el extraordinario Sir Ben Kingsley, para darle un tratamiento digno.

Una serie sobre el arte de la interpretación
La serie sigue a Simon que, durante un encuentro casual con Trevor, se entera de que el legendario director Von Kovak (Zlatko Burić) está trabajando en el remake de la película de superhéroes Wonder Man.
Será entonces cuando estos dos actores, en extremos opuestos de sus carreras, se empeñen en conseguir un papel dentro de la producción, convencidos de que nacieron para interpretar dichos roles y así lograr el impulso que les permita cambiar su vida.
Wonder Man no es la típica serie de superhéroes. Si bien forma parte de este universo, el show crea una historia sobre los entresijos de Hollywood, lo que enfrentan los aspirantes a actores y las oportunidades únicas que marcan el triunfo o el fracaso de una carrera.
En este sentido, la serie es más sobre la vocación del arte de la interpretación que sobre los dilemas propios de un personaje que se debate constantemente entre asumir su identidad superheroica u ocultarla, una decisión que quizás aleje a quienes busquen aquí una serie de género puro.
Es en los episodios que giran en torno a los rodajes y la manera en la que Simon se prepara para entrar en personaje o acudir a una audición donde el show va lanzando algunos dardos cargados de un ingenioso humor negro para aludir a los intereses de una maquinaria que muchas veces sacrifica la calidad en favor de la cantidad.

Un bromance que funciona
Y, al ser una serie que habla del mundo del cine y de los actores, el regreso de Trevor Slattery no podía darse de otra manera que en una historia como esta. Su inclusión encaja de forma tan orgánica no solo por su historia de fondo, sino porque es en esta serie de televisión de corte íntimo donde al personaje se le hace justicia, mostrándonos a un Trevor complejo, cargando el peso de las consecuencias de sus decisiones pasadas, pero dispuesto a redimirse, formando un tándem increíble con Simon Williams.
En este punto tengo que decir que la química que consiguen Abdul-Mateen y Kingsley es la fortaleza principal de la serie, funcionando como una mancuerna profesional que trasciende a una amistad que tendrá sus momentos de prueba, en una suerte de Joe Buck y Rico Rizzo en una muy directa alusión a Perdidos en la noche (Midnight Cowboy, 1969, John Schlesinger).
La serie consigue crear situaciones muy divertidas y absurdas que serán el deleite para todos los que disfrutamos de historias de cine sobre cine –infaltable el director-autor que emigra al género de superhéroes buscando aportar profundidad, representado en el personaje de Von Kovak –; sin embargo, algunas veces la historia de introducción de Simon se siente estancada y poco explorada, siendo Trevor quien se antoja más complejo y con un conflicto de mayor peso.

Lo malo: Un protagonista estancado frente a un secundario de lujo
Es inevitable, entonces, que Wonder Man se sienta como una oportunidad un tanto desaprovechada por los guionistas para establecer una personalidad más definida del protagonista. En muchos momentos de la temporada, Simon queda desdibujado, percibiéndose más como un personaje secundario, a pesar de que conocemos sus dilemas como superhéroe y sus miedos como actor, incluso su conflicto con su hermano.
Aunque es cierto que el ritmo y la profundidad del periplo del personaje mejoran en los últimos tres episodios, eso solo hace que como espectadores deseemos haber tenido esa consistencia en el resto de los episodios.
Con todo, el resultado de Wonder Man no se ensombrece. La serie consigue abrirse un lugar propio al saber reírse de sí misma y del momento de estancamiento que enfrenta Marvel, dándole la vuelta a un personaje que necesitaba reivindicarse (Trevor) y utilizando a su favor los gastados clichés del género de superhéroes para burlarse de la industria, mientras construye una historia sobre la amistad, la superación y el uso de nuestros mayores miedos como fortaleza.
