‘Violentas mariposas’: La película que exige dejar de normalizar la impunidad
En medio de una ciudad atravesada por la violencia, la corrupción y el malestar social, Víktor, un joven grafitero, y Eva, la cantante de una banda punk, terminan cruzando sus caminos. Ambos comparten una mirada inconforme frente al mundo que habitan y la convicción —quizá ingenua, pero honesta— de que las cosas podrían ser distintas.
Sin embargo, ese impulso se ve brutalmente confrontado cuando un episodio que involucra a la policía irrumpe en sus vidas, desatando una espiral de rabia. Se trata de Violentas mariposas, ópera prima de Adolfo Dávila, que llegó recientemente a la cartelera mexicana.
A propósito del estreno de la película (tras su paso por una quincena de festivales, entre ellos Morelia, Málaga y Tallin), compartimos la entrevista con el director, quien habló sobre el contexto con el que dialoga la historia y la creación de sus personajes.

La justicia como batalla perdida: El retrato de un país marcado por el desencanto
Clímax en Medio: Conforme transcurre Violentas mariposas y uno escucha a los personajes, queda la sensación de que la búsqueda de justicia es, en la sociedad en la que vivimos, una batalla perdida. ¿Cuál es tu reflexión al respecto?
Adolfo Dávila: Lamentablemente, creo que sí es una batalla que hemos ido perdiendo como sociedad, y lo más grave es que lo hemos permitido durante muchos años. Hemos normalizado el abuso y la impunidad hasta el punto en que nos resulta natural su existencia. Nos sorprende más un acto que aparenta legalidad que un acto arbitrario.
Hace poco vivimos un episodio que se presentó como un golpe contundente contra el crimen organizado, como lo fue el abatimiento de “El Mencho” y, en lugar de generar certeza, produjo sospechas. No terminamos de creerlo; pensamos que puede haber intereses ocultos, que hay algo más detrás. Esa reacción automática revela una desconfianza estructural.
La corrupción está íntimamente ligada a la impartición de justicia, casi como si formara parte de nuestro ADN social. Eso nos ha convertido en un país marcado por la frustración y el desencanto. Ninguna sociedad debería acostumbrarse a vivir así. Y justamente con esa realidad dialoga la película.

¿La venganza como un acto de fe? El cine como espacio de preguntas incómodas
Clímax en Medio: Hay una frase que funciona como leitmotiv de Violentas mariposas: “Cuando la justicia está ausente, la venganza es un acto de fe”. Es el grafiti que escribe Víktor en la azotea de Eva. Es una frase que condensa su enojo. Después de lo que comentas, ¿cuál es tu sentir frente a esa sentencia? ¿La venganza puede convertirse en una opción?
Adolfo Dávila: Esa frase es, de alguna manera, la premisa de la película. Curiosamente surgió una vez terminado el guión. Generalmente, se formula una premisa antes de escribir la historia; en mi caso hago el ejercicio contrario: cuando el guión está terminado, trato de descubrir de dónde partí y hacia dónde llegué. Esa reflexión final fue la que quise incorporar en uno de los grafitis que escribe el personaje.
Ahora bien, estamos hablando de una ficción. La ficción abre un espacio para explorar territorios que en la vida real no nos atreveríamos a llevar a cabo. En ese contexto surge la frase y sólo puede entenderse dentro de ese marco.
No es una invitación a la violencia ni a la venganza; es más bien una provocación para imaginar un escenario límite y preguntarnos qué sentiríamos ante él. ¿Qué pasaría si alguien decidiera cobrar venganza? ¿Sería justificable? La respuesta, por supuesto, es que no. Sin embargo, el cine también puede servir para plantear ese tipo de preguntas incómodas sin que eso signifique defenderlas.
Algo de eso se vio también con el abatimiento de “El Mencho”. Más allá del hecho en sí, lo que apareció fue un debate inmediato: cómo leerlo, cómo nombrarlo, qué significa realmente. Esa dificultad para interpretar lo que ocurre habla del momento que estamos viviendo como país, y me parece profundamente lamentable.
El problema no es solo institucional; también tiene una dimensión cultural. La corrupción, la idolatría del narco, la normalización de la ilegalidad que existe en México son fenómenos muy arraigados. No basta con meter a la cárcel a alguien o abatir a un criminal. Yo creo que los cambios tendrían que empezar desde la educación.

La poesía del asfalto: El grafiti y la voz visceral de una juventud que busca identidad
Clímax en Medio: Dentro de la escritura del guión de Violentas mariposas, ¿cómo nacen las otras frases que escribe Víktor en su diario y que luego termina plasmando en las paredes? Incluso algunas de ellas terminan inspirando la canción que interpreta Eva con su banda (“Soy una bomba”), y una de esas pintas da origen al propio título de la película.
Adolfo Dávila: Provienen de muchas cosas callejeras que he llegado a ver, sobre todo grafitis en espacios públicos de distintas ciudades del país. Por ejemplo, en Oaxaca vi esa frase que Víktor pinta en la fachada de un banco: “En este templo habita el Dio$ de los hombres”. Algunas frases parten directamente de ese tipo de hallazgos, mientras que otras nacen del propio personaje.
Varias críticas hacia la película en su paso por festivales han cuestionado por qué Víktor escribe de esa manera. Yo no quería crear a un personaje que, con diecinueve años y apenas empezando la carrera de filosofía, escribiera como un autor consumado.
A mí lo que me interesaba era retratar a un joven que todavía está descubriendo lo que quiere decir. Traté de recrear la voz de alguien que está buscando su identidad, aunque sea desde la imperfección y lo visceral.

Una abogada punk y anarquista: La rebelión de Eva contra la apatía
Clímax en Medio: En el caso de Eva, estamos frente a una joven con ideales claros, los cuales se trastocan cuando enfrenta un acto violento. ¿Cómo fue la construcción de ese personaje para Violentas mariposas?
Adolfo Dávila: Eva también surge de una inquietud dentro del guión: quería retratar a jóvenes que no fueran apáticos ni conformistas, sino personajes que cuestionan el mundo que les toca vivir y que aspiran a transformarlo.
En el caso de Eva, esa búsqueda toma la forma de la ley. Ella cree que estudiar derecho y ejercer las leyes puede ser una manera de ayudar a los demás. Pero al mismo tiempo es un personaje con una fuerte carga de rebeldía. Por eso la música ocupa un lugar importante en su vida: ahí encuentra un espacio para liberar esa inconformidad y expresar una sensibilidad distinta.
Durante el proceso de escritura e investigación, fui descubriendo que algunas de mis ideas e intuiciones tenían eco en la realidad. Por ejemplo, encontré el caso de una abogada punk anarquista que defendía a otros anarquistas. Esa historia reflejaba perfectamente el espíritu del personaje.

El duelo y la ausencia: El peso del periodismo y la falsa espiritualidad
Clímax en Medio: El asesinato del padre de Víktor es el punto de partida de la historia. Sabemos además que era periodista, un detalle que cobra un peso particular en un contexto como el de México, donde ejercer ese oficio puede ser sumamente riesgoso. A partir de su ausencia, vemos cómo Víktor y su madre viven el duelo de maneras distintas: ella parece refugiarse en el trabajo y la meditación, mientras que él lo canaliza a través de la confrontación. ¿De qué manera abordaste ese entorno familiar y esas distintas formas de enfrentar Violentas mariposas?
Adolfo Dávila: Eso era un aspecto muy importante dentro de la película. Cuando empecé a pensar en el personaje de Víktor, surgió la necesidad de entender de dónde venía su formación intelectual y su vínculo con la lectura, la filosofía y el pensamiento crítico.
De ahí nació la figura del padre periodista, alguien que le había transmitido ese tipo de educación y también esa inclinación por el saber: aunque vive en una zona marginal a las afueras de la ciudad, cada día se traslada hasta la UNAM.
Al mismo tiempo, había un interés por hacer un cuestionamiento sobre cierta idea de la espiritualidad que muchas veces se sostiene en el “Piensa positivo y todo va a cambiar”. No hay una sola manera de vivir un duelo. La espiritualidad puede ser un apoyo válido para algunas personas, pero me interesaba confrontarla: esta no puede convertirse en una forma de evasión.
