UFC 324, más allá de la sangre: Las historias que definieron una noche inolvidable
El sábado 24 de enero de 2026, el T-Mobile Arena de Las Vegas no solo albergó el primer evento numerado del año para la UFC, sino que también fue el telón de fondo para una noche de estrenos, cicatrices y narrativas imborrables. UFC 324 marcó el inicio de una nueva era de transmisión bajo el flamante acuerdo con Paramount+, pero su verdadero legado se tejió más allá de la pantalla.
Fue una velada definida por la resiliencia ante un castigo inhumano, por la controversia que ensombreció la semana de la pelea y por profundas historias humanas que resonaron con más fuerza que cualquier golpe.
Y, para los atletas, también fue el debut de una nueva estructura financiera: bonos de 100 mil dólares por “Pelea de la Noche” y “Actuación de la Noche”, además de un incentivo de 25 mil por cada finalización, añadiendo una capa extra de urgencia a cada intercambio. Acompáñenos a desentrañar las crónicas que hicieron de este evento algo mucho más que una simple noche de peleas.

Evento estelar: La guerra de voluntades entre Gaethje y Pimblett
El clímax de la noche llegó con un enfrentamiento que encapsuló la esencia misma de las artes marciales mixtas: la leyenda contra la estrella en ascenso, el veterano contra el fenómeno.
Justin Gaethje, considerado por muchos el peleador más violento de la UFC, y Paddy Pimblett no solo se disputaban el campeonato interino de peso ligero —una corona forjada por la ausencia del campeón Ilia Topuria—, sino el rumbo de sus carreras. Para Gaethje, era la reafirmación de su estatus; para Pimblett, la oportunidad de una consagración meteórica.
El preludio: Tensión en el desierto
La conferencia de prensa expuso la dicotomía de los contendientes: la violencia latente de Justin “The Highlight” Gaethje frente a la calculada serenidad de un Paddy Pimblett que, arropado por el sonoro y omnipresente apoyo de sus seguidores ingleses, parecía adueñarse del recinto. El careo final fue un presagio silencioso de la tormenta que se avecinaba: una tensión palpable que prometía una batalla inolvidable entre dos voluntades de hierro.

Crónica de una batalla “clásica”
Lo que se desató en el octágono fue, en toda la extensión de la palabra, una auténtica guerra. Durante cinco asaltos, Gaethje impuso una presión incesante, caminando hacia adelante como una fuerza de la naturaleza.
El momento más dramático llegó cuando un bombazo de upper con la mano derecha envió a Pimblett a la lona. El inglés, demostrando una quijada de granito, sobrevivió a un castigo brutal y fue salvado por la campana al final del segundo asalto, en una secuencia que dejó al público sin aliento.
Lejos de rendirse, ambos guerreros buscaron el nocaut hasta el último segundo en un combate que, además, estuvo marcado por accidentales pero significativos piquetes de ojo que añadieron una capa de crudeza a la contienda. Los comentaristas Joe Rogan y Jon Anik, testigos privilegiados, no encontraron mejores palabras para describirlo: fue una “locura” y un “clásico absoluto”.

El veredicto: La gloria del campeón interino
Tras 25 minutos de acción ininterrumpida, los jueces entregaron su veredicto: victoria para Justin Gaethje por decisión unánime, con tarjetas de 48-47, 49-46 y 49-46. Con el cinturón interino sobre su hombro, Gaethje rindió tributo a la increíble resistencia de su rival. “Los Scousers no son noqueados”, declaró, antes de reafirmar su propia filosofía de combate: “Los campeones avanzan, y acabo de mostrarles por qué eso es una obligación”.
Con esta victoria, Gaethje no solo se gana el derecho indiscutible a unificar el título contra Ilia Topuria, sino que también es propulsado al puesto número 4 en el ranking de la ultracompetitiva división de peso ligero.
La derrota digna y la lucha más grande de Pimblett
Aunque la decepción era visible en su rostro, Paddy Pimblett demostró una madurez admirable en la derrota. Mostró un profundo respeto por Gaethje, a quien llamó una “leyenda” que admiraba desde que era joven. Sin embargo, su momento más poderoso llegó después, cuando tomó el micrófono para librar una batalla mucho más importante.
Con la voz cargada de emoción, “The Baddy” dedicó la pelea a Julie Gittens, la madre de un amigo fallecida “hace un par de meses”, y al hermano del futbolista Diogo Jota. Luego, con el mundo observando, envió un mensaje desgarrador sobre la salud mental masculina, recordando a sus amigos Scott y “Madgie”, quienes se quitaron la vida. “Hombres, hablen. No se guarden sus sentimientos”, imploró. A sus 31 años, su promesa final resonó con fuerza: “No han visto lo último de mí”.
Esta extenuante batalla de cinco asaltos no fue una anomalía, sino la confirmación de una tendencia que está redefiniendo el deporte. Análisis recientes demuestran que las peleas en la UFC son cada vez más largas, un reflejo de la evolución táctica y atlética de sus competidores.
Un estudio académico titulado Twenty years of Ultimate Fighting Championship® competition evolution: increasing fight duration and shift from knockouts to decisions revela que mientras en el periodo 2003-2004 los nocauts (KO/TKO) representaban el 45.5% de los resultados, hoy las decisiones de los jueces son mucho más comunes.
El deporte, según concluye la investigación, ha alcanzado un “equilibrio competitivo” en la última década, una realidad que la cartelera de UFC 324 confirmó brutalmente. Pero la ciencia de la violencia no fue el único factor definitorio de la semana; el caos y la fragilidad humana también reclamaron su protagonismo.

Caos y controversia: El drama fuera del octágono
La semana de la pelea estuvo plagada de incidentes que sirvieron como un crudo recordatorio de las presiones y los peligros que enfrentan los atletas mucho antes de pisar la jaula.
El desplome en la báscula
El 23 de enero, la comunidad de las MMA contuvo el aliento. El peleador de peso gallo Cameron Smotherman, justo después de marcar el peso para su combate contra Ricky Turcios, colapsó en el escenario. El dramático incidente provocó la cancelación inmediata de su pelea, un testimonio visible y alarmante de los sacrificios físicos que subyacen a la competencia de élite.
Sombras sobre el evento
Otros incidentes ensombrecieron aún más la antesala del evento, añadiendo capas de controversia y adversidad a la narrativa de la semana:
- Cancelación por Lesión: El esperado duelo entre las leyendas Kayla Harrison y Amanda Nunes fue retirado de la cartelera debido a una lesión de Harrison, dejando un hueco significativo en el evento estelar.
- Cancelación por Apuestas: De forma abrupta, la pelea entre Michael Johnson y Alexander Hernández fue cancelada. Aunque no hubo una declaración oficial, múltiples reportes apuntaron a “movimientos raros en las apuestas” como la causa probable.
- Suspensión por dopaje: Se anunció que Mohammed Usman, peso pesado de la UFC, recibió una suspensión de 30 meses por parte de la Agencia Antidopaje de Deportes de Combate (CSAD) debido al uso intencional de testosterona.
A pesar del caos, una vez que la jaula se cerró, otros protagonistas se encargaron de devolver el enfoque a la acción.

Los otros protagonistas: Resumen de la cartelera
Más allá del evento principal, la cartelera de UFC 324 fue un campo de pruebas crucial donde contendientes de múltiples divisiones buscaron dejar su marca y escalar en los rankings con actuaciones memorables.
El regreso de ‘Suga’ y un nocaut confuso
Dos momentos destacaron por su impacto y singularidad. Primero, el excampeón Sean O’Malley anunció su regreso a la contienda titular de peso gallo con una victoria contundente por decisión unánime sobre el chino Song Yadong. Tras la pelea, ‘Suga’ no perdió tiempo y lanzó un desafío directo al actual monarca de la división, Petr Yan, dejando claro que su único objetivo es recuperar el cinturón.
Por otro lado, Álex Pérez protagonizó uno de los nocauts más impresionantes y bizarros de la noche. Conectó un gancho brutal que dejó a Charles Johnson inconsciente en la lona. Sin embargo, en un extraño giro, Johnson, visiblemente desorientado, intentó derribar a Pérez mientras este celebraba. El comentarista Jon Anik capturó la escena a la perfección: “Johnson no se da cuenta de que la pelea ha terminado”.

Resultados clave de la noche
La noche estuvo llena de actuaciones notables que reconfiguraron el panorama de varias divisiones:
- Waldo Cortés-Acosta derrotó a Derrick Lewis por TKO en el segundo asalto, confirmando su buen momento en la división de peso pesado.
- Natália Silva venció a Rose Namajunas por decisión unánime. Con esta, su octava victoria consecutiva, ahora posee la segunda racha de triunfos más larga en la historia de la división, solo por detrás de las nueve de Valentina Shevchenko.
- Jean Silva se impuso a Arnold Allen por decisión unánime en un combate reñido que demostró su potencial en la división pluma.
- Umar Nurmagomedov dominó por completo a Deiveson Figueiredo para llevarse una clara victoria por decisión unánime y mantener su récord invicto.

Un legado de violencia, corazón y evolución
UFC 324 será recordado mucho más allá de la brutalidad intercambiada en su pelea estelar. Su verdadero legado reside en las historias que lo definieron: en el corazón inmenso de Paddy Pimblett, cuyo mensaje trascendió el resultado; en la evidencia tangible de la evolución táctica de un deporte que se vuelve cada vez más estratégico y exigente; y en el drama inherente que siempre lo rodea, recordándonos los sacrificios y riesgos que conlleva.
La noche en Las Vegas cerró un capítulo y abrió otro, dejando al mundo de las MMA en vilo, anticipando el inevitable y explosivo choque de unificación por el título de peso ligero entre el campeón Ilia Topuria y el recién coronado y siempre violento campeón interino, Justin Gaethje.

