Sebastián Lelio: “Hacer un musical es como convertirse en cirujano de cerebro”
En el Festival de Cannes 2025, el director chileno Sebastián Lelio, ganador del Oscar con Una mujer fantástica, presentó La ola (The wave), su ambicioso proyecto que se sumerge en el género del cine musical, un terreno prácticamente inexplorado en Latinoamérica.
Con el calor de la Riviera francesa como telón de fondo, Lelio conversó con Clímax en Medio con franqueza sobre los retos de esta producción, su visión del cine chileno y su interés por personajes femeninos que rompen moldes.
Su pasión por contar historias desde una perspectiva auténtica y su audacia para desafiar las convenciones del género hicieron de esta entrevista un momento destacado del festival.

La ausencia del musical en el cine latinoamericano
Lelio describió la experiencia de rodar The wave como “una mezcla de pavor y fascinación”. Según él, el cine musical en Latinoamérica es un terreno árido: “Si le preguntas a la gente cuál es el musical latinoamericano, se quedan como en blanco, buscando. Yo creo que no existe”, dijo.
Explicó que el género es caro y ha sido dominado por potencias como Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia o India, lo que convierte su apuesta en un acto de valentía.
“La audacia de meterse con un género que no nos corresponde y hacer un acto de pensamiento cinematográfico concebido, pensado y realizado desde Latinoamérica, no como un acto de turismo, sino como un acto de total pertenencia e incumbencia, está detrás del espíritu de esto”, afirmó con convicción.
El proceso no fue sencillo. “Técnicamente, hacer un musical es como convertirse en cirujano de cerebro. Es una especialidad que solo se aprende haciéndola”, confesó Lelio, admitiendo que, sin una tradición musical en la región, el equipo aprendió “a los porrazos”.

Un musical con “electricidad, política e inteligencia”
Su objetivo era crear un musical contemporáneo que se alejara de la nostalgia que ha dominado el género en las últimas dos décadas.
“El último musical que realmente hizo una contribución artística importante al género y lo expandió fue Bailando en la oscuridad de Lars von Trier con Björk en el 2000. Después, la audacia del cine musical ha estado recluida al cine infantil”, reflexiona, añadiendo que La ola busca inyectar “electricidad, política, inteligencia, contemporaneidad” al género.
Cuando se le mencionó Emilia Pérez, la cinta de Jacques Audiard que también aborda el musical desde un contexto latinoamericano, Lelio marca una diferencia crucial:
“Los dos musicales que han tenido cierta relevancia mundial hechos en Latinoamérica han sido hechos por franceses (Orfeo negro, 1959, de Marcel Camus). Nosotros estamos en otra parte. Para bien o para mal, tenemos legitimidad, origen, y estamos pensándonos a nosotros mismos desde Chile, desde Latinoamérica, y no estamos haciendo turismo”, sumó.
Esta declaración subraya su compromiso con una narrativa auténtica, anclada en la identidad regional.

Cine chileno que logra cruzar la cordillera
Sobre el auge del cine chileno, Lelio reconoce el talento emergente, pero advierte que producir sigue siendo “una odisea”.
“Nuestra industria es frágil, nuestro mercado es pequeño. Si hacemos películas que solo funcionan en Chile, estamos condenados a hacer un cine un poco tradicionalista, cerrado en sí mismo”, explicó.
Sin embargo, celebra que en los últimos 15 años han surgido “dos generaciones que han logrado pensar un cine que habla de Chile y, al mismo tiempo, logra, como digo yo, cruzar la cordillera, que es nuestra gran muralla, también mental”, expresó.
Con humor añadió: “Yo amo la cordillera, pero a veces la odio un poco también”.

Exaltar historias de mujeres que luchan
Al hablar de sus personajes femeninos, Lelio revela un interés que viene de lejos. Recordando un corto de 1996 sobre cuatro mujeres, señaló: “Eso habla de un interés genuino y de una ausencia de programa”.
Su película Gloria (2012) marcó un hito al poner en el centro a una protagonista que desafía estereotipos, y desde entonces, sus historias han destacado por mujeres decididas y luchadoras.
“No es que yo funcione con un programa, sino que apuntó a la intuición y a un genuino interés”, concluyó, dejando claro que su cine es una exploración personal y visceral.
Con La ola, Lelio no solo desafía las limitaciones del cine latinoamericano, sino que invita al público a repensar el potencial del musical como un vehículo de historias contemporáneas y relevantes.

