Películas destacadas de Saúl Arellano Montoro: Mis motivos para ir al cine en el 2025 (Parte 1)
Este año ha sido, en muchos sentidos, inolvidable para quienes nos dedicamos a este oficio de luz y sombra. Y una de las razones, afortunadamente positiva, ha sido la creación en 2025 de mi casa editorial Clímax en Medio, capitaneada con mano experimentada, firme y segura por mi osado editor y entrañable amigo Ulises Castañeda. Y, por supuesto, no podríamos cerrar el año sin presentar nuestra lista de aquellas películas que nos hicieron agradecer a los Lumière la invención del cinematógrafo hace ya 130 años.
Esas películas que nos dejaron esa sensación imborrable, trascendiendo los meses para arraigarse en nuestra mente y alma como parte importante de nuestra historia personal, porque nos hicieron reír, llorar, enfadarnos, emocionarnos y, sobre todo, sentirnos vivos; películas que seguimos pensando mucho después de que se encendieran las luces de la sala, dejándonos con la maravillosa pregunta: “¿Qué acabo de ver?”.
En esta ocasión, me decanté por abrir la puerta a aquello que recomendaría no dejar pasar bajo ninguna circunstancia, ya sea cuando aparezca en formato streaming o cuando llegue a las pantallas de cine en México.
Desde luego, esta breve lista —dividida en dos partes— deja fuera varios títulos y responde enteramente a una visión personal, pues, como el propio título lo ampara, fueron mis motivos los que después hice míos: en algunos casos llevándome muy gratas sorpresas y, en otros, confirmando mi instinto respecto al director, el guión, los intérpretes y, por supuesto, el tema.
Sin más, los invito a acompañarme en este viaje por lo que fue el 2025 en pantalla, con estas primeras 10 películas en un democrático orden alfabético.
Anémona, de Ronan Day-Lewis (Reino Unido, 2025)

Marcando su debut en el largometraje, Anémona de Ronan Day-Lewis (hijo de Daniel) cuenta una historia de reencuentros familiares rotos por ideologías, traumas y diferencias no habladas, que llegan a un punto donde la única solución posible es enfrentar los demonios del pasado para encontrar una sanación más personal que fraternal.
Construida sobre un guión no demasiado brillante (cuyos diálogos son rescatados por el impecable oficio de los intérpretes), los silencios son la verdadera fortaleza de la película, golpeando las emociones del espectador gracias a unas poderosas actuaciones encabezadas por Daniel Day-Lewis, Samantha Morton y Sean Bean, en una narrativa que puede ser pausada pero exige un mínimo de atención a los contextos relacionados con el IRA y la represión inglesa para comprender cómo afectaron a los personajes y su entorno familiar. Un gran regreso después de ocho años de Daniel Day-Lewis.
¿Dónde ver? – Alquiler en Prime Video
Autos, mota y rocanrol, de José Manuel Craviotto (México, 2025)

Presentada a manera de documental, Craviotto nos ofrece una de las grandes películas construidas a partir de notas periodísticas de la época, recuerdos de Justino Compeán —afortunadamente vivo al momento de escribir esto— y de varios participantes del evento, así como de los medios que cubrieron en audio y video el mítico Festival de Rock de Avándaro en septiembre de 1971.
Narrada en orden cronológico, conocemos cómo lo que originalmente iba a ser un evento automovilístico terminó convertido en el acontecimiento musical más importante de la cultura popular mexicana por lo que socialmente representó en una época en que la juventud era lo que más temía el gobierno, tras la masacre de Tlatelolco del 68 y el Halconazo el mismo año del festival.
Divertido, emotivo, electrizante y ejemplificador de que, cuando las cosas parecen salirse de control, se convierten en un poderoso grito de libertad frente al statu quo represor, con todo y la mística alrededor de la “encuerada de Avándaro”. Una joya (con una extraordinaria banda sonora) por donde se le vea.
¿Dónde ver? – Prime Video
Dead man’s wire, de Gus Van Sant (EU, 2025)

Otro cineasta que se echaba de menos era Gus Van Sant, y regresa de forma contundente con el cine que nos asombró por lo fresco de su propuesta. Basada en un hecho real y con un camaleónico Bill Skarsgård al frente, Van Sant nos cuenta la historia de Tony Kiritsis, un hombre llevado al extremo por el desgarrador sistema capitalista estadounidense que, a través de una hipotecaria, le arrebata la granja familiar.
Tomando la ley por su mano, Kiritsis se convierte en un héroe de la clase trabajadora en el Estados Unidos de mediados de los años setenta, en plena crisis del petróleo y una férrea lucha por los derechos civiles, al enfrentarse al sistema judicial y político tras secuestrar al hijo del presidente de la empresa que le quitó su hogar.
Usando filtros del cine de la época, una narrativa que recuerda a películas como Vanishing Point (1971), Sugarland Express (1974) o Tarde de perros (1975), un diseño de producción impecable y una banda sonora espectacular (la película arranca nada menos que con el arreglo de “Also sprach Zarathustra” por Deodato), Van Sant inyecta el suspenso necesario, cargado de humor inteligente y una imparcialidad discursiva que muestra todas las fallas del sistema y cómo afectaron a millones de estadounidenses que aún confiaban en los remanentes del “american way of life”.
Una lección de cinematografía clásica y un placer ver a Colman Domingo en el papel de un DJ de una estación de soul.
¿Dónde ver? – Estrenará en cines comerciales el 1 de enero
Familia en renta de Hikari (Japón, 2025)

Una hermosa fábula sobre resistencia, renacimiento y amor incondicional hacia todo aquello que tenemos frente a nosotros y no reconocemos hasta que se avecina una pérdida. Narrada a partir de la vida en Tokio de un actor desempleado llamado Phillip Vanderploeg (un extraordinario Brendan Fraser), quien es contratado para formar parte de diferentes familias con diversas necesidades afectivas.
La premisa es muy interesante, e Hikari la desarrolla impecablemente sin caer en convencionalismos, mostrando con sutileza los vacíos emocionales de una sociedad japonesa cuya industria creciente motivó esta historia, pero que aplica a cualquier país del mundo.
Precisamente esto es lo que hace que la película nos lleve de forma fluida y natural en una avalancha de sensaciones que van de la risa al llanto, de la rabia a la aceptación, sin jugar con la moral en lo que respecta a la mentira y la fantasía de una vida “que hubiéramos querido” en una sociedad solitaria y hermética.
Una de las películas que invita a la reflexión sobre cómo asumimos los roles familiares e individuales en una sociedad que avanza tan rápido que empuja a muchos a vivir en mundos creados por ellos mismos. Y no me cansaré de decirlo: Brendan Fraser es lo que Hollywood necesita para recuperar su magia.
¿Dónde ver? – Estrena en cine comercial el 8 de enero
Frankenstein, de Guillermo del Toro (EU, 2025)

Guillermo del Toro, conocido por su fascinación por los monstruos, demuestra en su versión de la novela de Mary Shelley un amor inconmensurable por la criatura de Frankenstein, al dotarla de un alma y un corazón como nunca antes se habían visto en la pantalla.
Esto se debe a que Del Toro profundizó en la psique del mal llamado “monstruo” para otorgarle las más diversas sensaciones humanas, transformándolo en un ser superior cuyo rasgo principal es la libertad emocional y la constante búsqueda de la razón de su existencia: el amor.
Amor por la vida, por el conocimiento, por ser amado y, en esencia, por todo aquello que, al carecer de malicia, permite disfrutar y regocijarse de estar vivo. Gran parte de este logro recae en una de las mejores interpretaciones en la carrera de Jacob Elordi, quien comprende a cabalidad la visión del director y le otorga a la criatura una dimensión humana inédita, profundamente fiel al espíritu de Shelley.
A ello se suma el trabajo visualmente impecable del director de fotografía Dan Laustsen, capaz de engrandecer tanto los vastos paisajes árticos como los pequeños —pero profundamente significativos— encuadres interiores. Destaca, por ejemplo, la secuencia de Víctor Frankenstein, interpretado por un enorme Oscar Isaac, junto a Elizabeth, encarnada por una sorprendente Mia Goth, frente al espejo: una composición de belleza casi pictórica.
El diseño sonoro, además, funciona como un personaje más, envolviéndonos de forma casi inconsciente en la atmósfera melancólica y profundamente emocional que Del Toro construye con amor artesanal. Una de las películas más destacadas del año.
¿Dónde ver? – Netflix
Splendor, de Ettore Scola (Italia, 1989)

Dentro del marco de la retrospectiva dedicada al maestro Ettore Scola, regresó a la pantalla una de las películas más representativas del cine dentro del cine y, para quien escribe, la más hermosa declaración de amor no solo al séptimo arte, sino a las salas —grandes o pequeñas— y a los hombres y mujeres cuyas vidas giraron alrededor de la proyección constante de películas.
De esto trata Splendor: de cómo pasa la vida contada a partir de las películas que forman parte de nuestra historia personal y de cómo cambian los tiempos reflejados en los carteles promocionales que se exhiben en esta sala pequeña pero importante, que, al igual que las personas, es parte de la vida diaria de la sociedad en ese microcosmos que, aun estando en la Italia rural, representa todos los cines y espectadores del mundo y sus historias personales.
Una película que fue opacada por el marketing de Cinema Paradiso —estrenadas casi al mismo tiempo— pero que cuenta la historia desde la naturaleza misma que emana del amor por exhibir cine y del amor por verlo; una comunión bellamente representada en los personajes del siempre bello Marcello Mastroianni, Massimo Troisi, la hermosa Marina Vlady al frente del cine Splendor y el resto del pueblo que considera el recinto tan sagrado como la iglesia o el palacio municipal.
La película es también la historia de cómo se vieron afectadas las salas de cine con el surgimiento primero de la televisión y luego de los formatos caseros en todo el mundo. Una joya de amor, pasión y fe inquebrantable en el cine y en quienes asisten a verlo.
¿Dónde ver? – Alquiler en Prime Video… Tuvo funciones especiales en Cineteca Nacional
Lo que queda de ti , de Cherien Dabis (Palestina, 2025)

Película palestina dirigida por Cherien Dabis que cuenta la historia de tres generaciones de una familia durante los años 1948, 1978 y 1988 (años clave del conflicto), teniendo como telón de fondo la creación del estado de Israel mediante la ocupación de territorios palestinos y cómo fueron eliminando los derechos (y las vidas) de sus ciudadanos.
Desgarradora, triste y brutal como la realidad misma en esa región, la película se eleva como un grito de rabia y dolor que busca ser escuchado en medio del ruido de bombardeos y balaceras, mostrando también una asombrosa ironía ante el silencio y la sordera criminal de muchos países que no se atreven a sentir empatía por el pueblo palestino y su genocidio sistemático.
Un canto y una joya sobre la supervivencia y la negativa a desaparecer que se une a las miles de protestas alrededor del mundo.
¿Dónde ver? – Aún no tiene distribución en México
La vida de Chuck de Mike Flanagan (EU, 2024)

Con un guión escrito por Flanagan y el mismísimo King, La vida de Chuck se presenta ante el espectador como una gran metáfora sobre la vida y sobre cómo la muerte llega de forma imparable, pero no sin antes permitirnos llenar nuestra existencia de innumerables momentos que, al permanecer en nuestra esencia, forjan lo que somos y lo que representamos para los demás.
Uno de los textos más profundos de Stephen King, que en manos del experimentado Flanagan fue como “llevar el barco a puerto seguro en medio de la tormenta”, tiene la particularidad de comenzar donde todo termina; es decir, el fin del mundo llega al dejar de existir —bajo cualquier circunstancia, en tiempos violentos o de paz, en soledad o acompañados, ya sea que la esperemos o nos tome por sorpresa—.
Gran adaptación de la obra de Stephen King
Y como tal, la historia comienza donde termina todo lo que conocemos de Chuck. Finalmente, ¿qué somos sino el resultado de nuestro entorno familiar y social para aprender a vivir nuestra existencia en el futuro? Para bien o para mal, desde luego. Pero en este caso, no se trata de ser fatalistas, sino de mantener una actitud esperanzadora y positiva donde aprendamos a tomar lo mejor que se nos presenta, a aprender de los errores y a sobrevivir a las tragedias que la vida, invariablemente, siempre pondrá en nuestro camino para forjarnos.
Esto nos deja con el libre albedrío sobre la ruta que tomemos, una elección que nos acompañará hasta el fin de nuestra existencia —o del mundo—, que en este contexto es exactamente lo mismo.
En esto es en lo que nos sumerge Stephen King en su novela La vida de Chuck y lo que Mike Flanagan traslada de forma brillante a la pantalla, logrando una adaptación que, pese a los cambios creativos necesarios, conserva la esencia más pura del texto para conseguir, a mi parecer, una de las versiones más bellas, afortunadas y precisas de una historia de King llevada al cine.
¿Dónde ver? – Alquiler en Apple TV y Prime Video
La voz de Hind Rajab, de Kaouther Ben Hania (Túnez, 2025)

La voz de Hind Rajab de Kaouther Ben Hania es una de esas películas que cuesta mucho procesar debido a todo el dolor y miedo que, como espectador y testigo silencioso, debes escuchar en la voz viva de esa niña atrapada y asesinada a sangre fría a principios de 2024 en Gaza por soldados israelíes.
Una recreación impactante de las horas transcurridas desde que la Media Luna Roja palestina recibió la llamada de auxilio de Hind hasta que perdieron contacto con la ambulancia enviada para rescatarla.
Lo más desgarrador es que la directora armó la película con los audios reales de la aterrada niña de apenas seis años pidiendo desesperadamente ayuda para ser salvada del ataque de las tropas israelíes que abatieron la camioneta donde viajaba con sus tíos y primas.
Una película a la que algunos acusan de maniquea y oportunista, pero que, sin lugar a dudas, no opaca en absoluto una narrativa que apuesta por llamar la atención, desesperadamente, sobre este genocidio en una metáfora que es un grito de ayuda en medio de la nada y la sinrazón.
Como es bien sabido, el cine refleja realidades de la mejor forma que puede hacerlo, y es mediante imágenes que, aunque puedan parecer manipuladoras para algunos o tremendamente dolorosas para otros, al final son una vía de comunicación que trasciende fronteras. En esto, la directora Ben Hania ha contado de forma brutal una realidad ajena a muchos fuera de la zona del conflicto, y en eso no cabe reclamo alguno.
¿Dónde ver? – Cartelera cultural
Waltzing with Brando de Bill Fishman (EU, 2024)

Quienes me conocen saben bien mi pasión por Marlon Brando, y luego de ver esta película no puedo sino quedar extasiado, pues supe cosas que solo afianzaron mi percepción del mejor actor del mundo (título que comparte solo con James Dean y Pedro Armendáriz).
Waltzing with Brando es una de esas películas íntimas que se desarrolla a partir de la compra, por parte de Brando, de una isla en Tahití para materializar su proyecto de vida: un lugar donde la gente aprenda a cuidar y preservar la naturaleza para las futuras generaciones.
Y más allá de los postizos y el maquillaje, el trabajo del mucho tiempo olvidado Billy Zane es simplemente asombroso, personificando a Brando desde Motín a bordo hasta Superman.
Los pequeños gestos, los imperceptibles tics, la sonrisa socarrona o cómplice, el andar y, por supuesto, los trabajos de voz son impecables, al grado de hacernos ver vivo a Marlon en sus momentos más cálidos, explosivos, cretinos e irreverentes durante casi tres décadas de su vida.
Contada a partir de la novela biográfica de su amigo personal Bernard Judge, la película navega entre el humor, la intimidad, los problemas y todo lo que representó la construcción de “The Brando” durante años, y que ahora es el legado del actor a la ecología y el medioambiente.
¿Dónde ver? – Prime Video
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Listo… Es momento del intermedio con estas películas. Vayan a tomar algo, a estirar las piernas o simplemente a reposar la vista. Nos leemos en unos momentos con la segunda parte de este texto de fin de año.

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