‘Oasis: Don’t look back in anger’, un documental para celebrar el perdón de dos hermanos
Después de Shut up and play the hits y Meet me in the bathroom, Will Lovelace y Dylan Southern regresan a los cines con Oasis: Don’t look back in anger, un documental sobre el esperado regreso de la banda inglesa después de la pelea que mantuvo separados a los hermanos Gallagher durante 16 años.
Aunque la película busca dimensionar la importancia musical de Oasis y el impacto provocado por su reunión, también deja demasiadas preguntas sin respuesta. Quizá por respeto a la banda, Lovelace y Southern se enfocan más en celebrar el perdón de Liam y Noel que en revelar qué llevó realmente a los Gallagher a dejar sus diferencias atrás y volver a compartir un escenario.
La película comienza con un breve recorrido por el éxito arrollador de Oasis hasta llegar a su abrupta ruptura en París, en 2009. Antes de presentarse en el festival Rock en Seine, los hermanos protagonizaron una pelea detrás del escenario que terminó con la cancelación del concierto, la salida de Noel y la separación de la banda.

De París a Cardiff: La tensión de los ensayos y el milagro en el escenario
Después de recordar aquel episodio, el documental salta directamente al regreso. Las cámaras registran la reacción de los seguidores, la expectativa mundial y la presión alrededor de los primeros ensayos.
Durante algunos minutos incluso parece que la reunión podría desmoronarse antes de comenzar, especialmente cuando Liam falta al último ensayo y llega poco antes del concierto inaugural en Cardiff.
Noel expresa su molestia frente a las cámaras, pero Liam aparece, sube al escenario y da un extraordinario concierto. En este concierto, además, ocurrió uno de los momentos más significativos de toda la gira: Liam tomó la mano de su hermano, acción que marcó el perdón definitivo entre ambos hermanos.

Nostalgia y sanación colectiva: El impacto transgeneracional de Oasis
A partir de ese momento, Don’t look back in anger dedica buena parte de su duración a demostrar la importancia de Oasis y la magnitud de su regreso. La gira es observada desde diferentes países y en distintos idiomas. Aparecen seguidores de Brasil, Francia, Corea del Sur y Argentina, entre otros lugares, contando lo que las canciones de la banda representan en sus vidas.
Esos testimonios ayudan a entender que el regreso de Oasis no fue solamente una operación impulsada por la nostalgia. Para muchas personas significó recuperar una parte de su juventud, reencontrarse con familiares o cumplir el sueño de escuchar en vivo canciones que habían acompañado momentos importantes de sus vidas.
Las imágenes de los conciertos, las multitudes cantando y la reacción de los propios Gallagher transmiten la emoción suficiente como para querer escuchar todas las canciones de la banda.

Las grandes incógnitas: Las preguntas evadidas detrás de la reconciliación
El problema es que esa celebración termina ocupando el lugar central de la historia. A pesar de tener acceso a los ensayos, al detrás de cámaras y a las primeras entrevistas conjuntas de Liam y Noel en más de dos décadas, el documental evita profundizar en cómo ocurrió el acercamiento.
¿Quién buscó a quién? ¿Qué conversación tuvieron? ¿Por qué decidieron volver precisamente en ese momento?
Los directores rodean esas preguntas, pero nunca las enfrentan. Los propios hermanos aseguran que no necesitaron hablar demasiado sobre el pasado y la película acepta esa respuesta sin presionarlos. La ruptura de 2009 queda reducida a un mal recuerdo y los años de ataques públicos desaparecen bajo una historia mucho más cómoda sobre el perdón.

Un mundo dividido y un perdón cómodo: La falta de confrontación en pantalla
Los conciertos se convierten así en una forma de sanación colectiva. La música reúne a Liam y Noel, pero también a miles de personas que habían perdido la esperanza de verlos juntos nuevamente.
Esa idea funciona cuando nace de las canciones y de la reacción del público, pero pierde fuerza cuando el documental intenta repetirnos constantemente que Oasis regresó para unir a un mundo dividido.
Tampoco existe un verdadero intento por confrontar a los Gallagher. Las entrevistas muestran a dos hermanos más tranquilos, capaces de recordar el pasado con humor y reconocer el talento del otro, pero rara vez los colocan frente a las decisiones que provocaron la separación.

El caparazón intacto: La celebración ‘rosa’ de un conflicto de dieciséis años
Hay cercanía física, bromas y gestos de afecto, pero el documental se siente distante, como si no fuera capaz de abrir el caparazón de ambos músicos y así profundizar en la reconciliación.
En lugar de sentirse como un documental dispuesto a descubrir lo que no se sabe de la banda, Oasis: Don’t look back in anger, termina sintiéndose como una celebración “rosa” del grupo.
No importa que podamos entrar a los ensayos, acompañarlos detrás del escenario, observarlos en concierto o incluso escuchar sus propias declaraciones, la película nunca se atreve a profundizar en el pasado ni en cómo lograron resolver un problema que llevaba varios años germinando.
El poder del ‘Live Forever’ y el silencio del pasado: Veredicto de Clímax en Medio
Como película-concierto, resulta difícil resistirse a la fuerza de sus canciones, especialmente cuando miles de personas cantan al mismo tiempo Wonderwall, live forever o Don’t look back in anger, pero como relato sobre el regreso de dos hermanos que pasaron 16 años separados, se queda corto.
La película quiere que celebremos que Liam y Noel lograron perdonarse. Lo que nunca se atreve a contar es cómo lo consiguieron.
* Este texto se hizo en colaboración con Acotación Itinerante.
