Neithan Herbert y Adriana Paz: la nueva voz de la moda consciente en el cine mexicano
Desde hace 17 años, Cinema Planeta – organización, con base en Cuernavaca, fundada y encabezada por Eleonora Isunza – ha llevado a cabo el Festival Internacional de Cine y Medio Ambiente, el cual busca promover la intersección entre el cine y temas como el cambio climático, la biodiversidad y la sostenibilidad.
Este 2025, Cinema Planeta presentó su brazo de industria, bajo el nombre de Green Market – Mercado Internacional de Cine Medioambiental –, un espacio cuyo objetivo es impulsar la financiación, distribución y visibilidad de películas que inspiren a seguir discutiendo estas temáticas urgentes.
Así, del 25 al 27 de septiembre en el complejo Cinemex Plaza Bugambilias, se realizaron sesiones de pitching, proyecciones de cintas en su etapa de work in progress, talleres, eventos de networking y conversatorios.
Alfombras verdes: estética y ética en transición
Entre estos conversatorios se encontró el titulado Alfombras verdes: Estética en transición. El evento reunió a Adriana Paz, el diseñador Neithan Herbert, el actor Andrés Delgado y la Editora Digital de Vogue México y Latinoamérica, Atenea Morales de la Cruz.
Ante un público conformado en su gran mayoría por entusiastas estudiantes de diseño de moda, el conversatorio puso sobre la mesa cómo las alfombras rojas, símbolo de lujo y glamour, han dejado de ser un simple escaparate de tendencias, para convertirse en una plataforma de comunicación y activismo.
Así mismo, se habló de cómo las marcas de ropa deben de trabajar siguiendo una ética que englobe transparencia de los orígenes de las prendas, justicia social y respeto por las raíces culturales.
A propósito de la primera edición del Green Market, compartimos la entrevista con Neithan Herbert y Adriana Paz, quienes hablaron acerca de su colaboración, nacida en la gira de Emilia Pérez (Jacques Audiard, 2024).
También hablaron de los cambios que, poco a poco, están percibiendo en las campañas publicitarias, los desfiles de moda y las mismas alfombras rojas, respecto a los estándares de belleza, el uso de ropa vintage y la percepción que se tiene hacia las casas de alta costura más famosas.

De las raíces andinas al diseño sustentable
Neithan, para entender la esencia de tu trabajo, ¿cómo surge formalmente tu marca?
Neithan Herbert: Mi historia es algo compleja: mis padres son de origen inca, de una comunidad en Ecuador llamada Otavalo, y crecí rodeado de la diversidad del lugar. Ellos me inculcaron un amor profundo por la naturaleza, nuestra tierra, nuestras raíces, costumbres y técnicas ancestrales de bordado.
Tuve la fortuna y dicha de criarme con una madre que se dedicó durante 40 años a promover la industria textil latinoamericana.
De niño, recorrí con ella pueblos de Oaxaca, Chiapas, Hidalgo, y también de Guatemala, Bolivia y el propio Ecuador: para mí resultaba increíble ver el trabajo; era artesanía viva.
En 2016, a los 18 años, tuve la oportunidad de ir a estudiar al Instituto Europeo de Diseño, en Milán, y a los 21, gané un premio como uno de los cinco mejores diseñadores emergentes por la Cámara Italiana de la Moda.
El sueño de apoyar a una comunidad
Recuerdo una entrevista en la que me preguntaron: “¿Dónde te ves en 10 años?”. Respondí: “En San Miguel de Allende. Espero que toda mi imaginación y creatividad generen empleo en mi comunidad”.
Afortunadamente, San Miguel de Allende cuenta con muchísimas posibilidades de expansión. Crecí entre artesanos de latón y joyeros; a quince minutos de mi casa está la fábrica textil Soria, especializada en lana y casimir.
Cuando me gradué, la fábrica estaba al borde del cierre. Justo en esa época empecé un proyecto con ellos, desarrollando textiles que utilicé para una de mis primeras colecciones. Por fortuna, se recuperaron, revivieron, y hoy por hoy siguen trabajando con marcas de Italia y Estados Unidos.
Cuando estuve en Italia, descubrí que lo esencial en este trabajo no es solo el diseño, sino la construcción de las prendas: la atención al detalle que las hace perdurar.

Un gran reto post pandemia
Al volver a México, habiendo pasado los meses más críticos de la pandemia, enfrenté el reto más grande: aquí estamos acostumbrados a procesos masivos, pero yo quería enfocarme en la estructura interna y externa de las prendas, en la durabilidad y sustentabilidad de la ropa.
Decidí lanzar mi marca —Neithan Herbert—, compartí los conocimientos adquiridos con mi equipo naciente, sumando gente poco a poco, y fuimos refinando el trabajo. Mi marca no trata de copiar bordados tradicionales, sino de rescatar técnicas ancestrales, adaptándolas con respeto.
Fue un desafío enorme, pero me encantó asumirlo y hoy día, cada detalle que tiene una prenda de mi marca, por minimalista que sea, lleva un significado profundo y atemporal.
En busca de inspirar a nuevos diseñadores
Para ustedes, ¿qué significa realmente vestir de forma sostenible, sobre todo en un escenario tan mediático como lo es una alfombra roja?
Neithan Herbert: Para mí, vestir sustentable es una responsabilidad. Mi taller cuenta con diez personas originarias de San Miguel de Allende, y ahora nos hemos expandido a Guadalajara y el Estado de México, pero siempre con familias de la región.
Nos enfocamos en buscar materia prima aquí: fibras naturales como el casimir, algodón y el lino; accesorios, como botones, los desarrollamos con dos laboratorios de joyería especializados en latón.
Poco a poco, introducimos innovaciones, como trabajar con piel de nopal, colaborando con la marca Desserto. Pequeños cambios generan un impacto real, amplificando las voces de comunidades a millones de personas en una red carpet. Me siento orgulloso de ser parte de esto y de platicarlo, para que inspire a nuevos diseñadores.

Vestir con conciencia: la moda como activismo
Adriana Paz: Fíjate que de moda apenas estoy aprendiendo, de la mano de Neithan. Yo soy la más feliz con pants y tenis (risas), pero me he ido dando cuenta de que la moda es un medio poderoso para decir cosas sin tantas palabras. Lo que llevas puesto, habla.
La gente lo ve y toma conciencia, porque el cambio climático es real, aunque algunos se sigan esforzando en negarlo. La naturaleza nos lo está gritando a la cara todo el tiempo. Hacernos responsables, aunque sea con un granito de arena, es clave.
De pronto te das cuenta de cuánta agua se gasta en teñir telas, cuánta contaminación genera la fast fashion, cuánto material se desperdicia. ¿Por qué no poner un poco más de cuidado en lo que está pasando? ¿Por qué no pensar en el reciclaje de vestidos, los cuales se hacen con tanto esfuerzo para usarse una sola vez en una alfombra roja?
Está bien decidir reutilizar prendas, romper prejuicios. Sigue siendo común en las alfombras rojas que se vea como pecado que una actriz o un cantante repita un outfit. Sin embargo, gradualmente ha habido una evolución: la temporada de premios pasada, en cada alfombra roja, al menos dos o tres artistas llevaban ropa vintage o repetida, y eso es un mensaje grande.
Siento que ahora la ropa se diseña para desgastarse rápido. Hay que apostar por lo duradero, lo reutilizable, lo transformable; no tiene que ser una pieza idéntica, se puede reinventar. Es importante hablar acerca del tema de la sustentabilidad y me emociona ser parte de este cambio.
Una colaboración nacida en San Miguel de Allende
¿Cómo inició la colaboración entre ustedes?
Neithan Herbert: Adriana y yo nos conocimos hace un año en San Miguel de Allende, durante el Festival Internacional de Cine de Guanajuato, el cual en esa edición le rindió un homenaje. Ella ya conocía mi trabajo porque la hermana de su representante, Raúl Simancas, me seguía por Instagram y me recomendó.
Previo al homenaje, me contactó, visitó mi taller, platicamos e hicimos clic inmediatamente. Ella me dijo: “Ya tenía algo en mente para usar en el evento, pero me encantaría vestir algo que haya sido hecho en esta ciudad”.
Desde ahí noté que Adriana tiene una mentalidad muy diferente, porque es común ver a celebridades que piensan vestir Gucci, Armani o marcas similares antes que diseños locales. Meses después de ese primer encuentro, justamente Raúl me habla y me dice:
“Queremos colaborar contigo. Adriana tiene muchísimas ganas de usar vestidos de alta costura mexicana en la gira de la película Emilia Pérez, y creemos que tú eres la persona indicada”. Los dos apostaron por mí y así comenzamos esta aventura.

Una colaboración más allá de las fronteras
Después de ese primer encuentro en San Miguel de Allende, ¿cómo evolucionó la conexión entre ustedes —diseñador y musa— para la creación de las piezas que se pudieron ver durante la gira de Emilia Pérez?
Neithan Herbert: En realidad no teníamos nada planeado. Yo nunca me imaginé llegar a la alfombra roja del premio Oscar; todo fue súper orgánico. Empezamos con el lanzamiento de la película en el Festival de Cine de Nueva York: la invité a platicar de lo que ella quería resaltar –su carrera, su cuerpo, su belleza– y yo investigué un poco más sobre su trabajo.
De ahí nació el vestido color chocolate, que ella lució con tanto amor, y justo ese diseño fue reconocido, por parte de las revistas de moda más importantes, como el mejor del festival. Ese fue el detonante de nuestra colaboración.
Adriana es brutalmente honesta – como ella misma lo ha dicho, no es una apasionada del mundo de la moda y, de hecho, en su momento no conseguía dimensionar lo que significaba el reconocimiento del vestido–, pero vio la oportunidad de generar impacto, apoyada por el equipo de Netflix.
Todos conocíamos la controversia generada por Emilia Pérez, pero apostamos por algo auténtico. Después de eso, asistimos a los Golden Globes en donde Adriana portó un vestido negro con un corsé, el cual también fue muy celebrado por la prensa especializada. Hoy en día soy su stylist y diseñador de imagen, en una relación cercana y entrañable.
El lujo como origen, no como logotipo
Neithan, ¿por qué crees que persiste esa fijación por las marcas globales, por lo conocido, en lugar de apostar por algo más local o único?
Neithan Herbert: Creo que radica en esa búsqueda de estatus y sentido de pertenencia: las marcas de lujo nos venden la idea de exclusividad, y eso se vuelve adictivo. Pero también nosotros, como diseñadores, tenemos el doble reto de innovar y captar la atención de los fotógrafos y los editores de moda con creaciones que sorprendan.
Me encanta ese desafío; con Adriana he apostado por reinterpretar la alta costura para presentar propuestas totalmente contemporáneas. Nos ha llenado de alegría ver que la apuesta ha funcionado: de repente, el foco en las alfombras rojas no ha estado en un logo, sino en preguntar: “¿Cómo está hecho este vestido?”.
Me alegra que una nueva generación de artistas piensen en el origen de lo que lucen, apoyando nuestra industria. El lujo ya no es solo un emblema; ahora es sobre el “dónde” y el “cómo” está hecha una prenda, así como de la durabilidad de los materiales.

Diseño de arte y sostenibilidad en la industria cinematográfica
Dentro del Green Market, la directora de arte Lorenza Manrique (Morirse en domingo, Las buenas hierbas, Chicogrande), presentó la Guía para un diseño de arte sostenible, un proyecto impulsado por la Asociación Mexicana de Directores de Arte, que busca promover acciones concretas para ejercer su profesión contemplando el medio ambiente (uso de materiales reciclados o separación de residuos en al menos 9 contenedores, por ejemplo).
En el caso de la dirección de vestuario en cine o series televisivas, ¿conocen alguna iniciativa similar?
Adriana Paz: Depende de cada proyecto. Todavía no existe una guía, pero por ejemplo, en La tirisia (Jorge Pérez Solano, 2014) y en The huntress (Suzanne Andrews Correa, 2025), en la cual recientemente actúe, los respectivos equipos de vestuario y yo nos fuimos a diferentes pacas para buscar ropa.
Yo no sé si esto tenga algo que ver con la conciencia por el medio ambiente, pero eventualmente pido quedarme con piezas y prendas que utilicé en las películas, contemplando que después de las filmaciones tengan otra vida.
Hay gente a la cual no le gusta eso, pero yo me pongo a pensar: el trabajo de vestuario es muy largo; te hacen muchas medidas, te arreglan las prendas, y de pronto, ¿a dónde va a parar toda esa ropa? ¿Qué hacen con ella?
Nuevos cuerpos, nuevas narrativas
Durante el conversatorio, se mencionó que en las alfombras rojas, las revistas de moda y la publicidad, aún prevalece esa presión por los estándares corporales. ¿Creen que se vislumbra un cambio en el panorama?
Neithan Herbert: Creo que la moda, poco a poco, está sobrepasando esos estereotipos, y afortunadamente muchos diseñadores lo estamos viendo claro. Pienso en una campaña reciente como la de Gap protagonizada por Katseye, que es este grupo de pop cuyas seis integrantes son mujeres de diferentes nacionalidades y donde había mucha diversidad.
Pienso que el enfoque está cambiando y me alegra muchísimo que las actrices se sientan cómodas, respaldadas por diseñadores y creativos que las están escuchando de verdad.
En mis colaboraciones, he aprendido a dejar de lado mi ego como diseñador y a priorizar lo que ellas necesitan. No se trata solo de imponer una idea, sino de aprender juntos, conocernos, y crear en equipo.
Eso se traduce en piezas que no solo visten, sino que empoderan: cuando pisan la alfombra roja, llevan consigo una historia de diversidad que resuena más allá de las tallas y los cuerpos hegemónicos.

Raíz sin tierra, una propuesta de cambio
Adriana Paz: Sí ha habido un cambio. Por fortuna, ya se están viendo otros cuerpos que son bellos y que se les reconoce como tales. Y sobre todo, que nosotras estemos cómodas al reconocer: “No soy talla 5, ni mido 1.70 m, y eso está bien”.
El desfile más reciente de Neithan, Raíz sin tierra, en el cual participé, fue prueba de ese cambio: había mujeres de todas las tallas, estaturas y edades, y eso logró un impactó. Eso habla de aquello con lo que la gente se está identificando, de lo que está resonando en las personas.
Cuando la alfombra roja se convierte en manifiesto
En el mismo conversatorio, se comentó cómo una alfombra roja puede ser utilizada como escenario para transmitir un mensaje político, social o cultural a través de lo que se lleva puesto.
Pero, ¿cómo se logra eso? La mayoría de los medios, la industria y los festivales están más interesados en señalar qué actriz fue la más glamourosa, qué artista se vistió terriblemente mal, quién usó un outfit extravagante y se llevó la noche, etcétera, aunado a que se trata de un momento fugaz, solo son unos segundos en que el artista pasa antes de entrar a la sala o al teatro.
Neithan Herbert: Justamente, se logra a base de escuchar y crear juntos. Con Adriana, siempre hablo de temas que sean importantes para ella; no impongo mi historia, sino que exploro su mundo para que el diseño resuene de verdad.
Con ella he tenido pláticas acerca de sus raíces mexicanas, de su interés de seguir trabajando en Hollywood y de cómo le afecta la situación en Estados Unidos con el tema migratorio.
Entonces, viene de un lugar íntimo, y siento que un gesto mínimo como un color, un adorno o un material sí marca la diferencia: evoca orígenes, celebra la resiliencia y deja que el mensaje hable por sí solo, más allá de las cámaras.
También, el simple hecho de que una actriz elija que la vista un diseñador mexicano para una alfombra roja ya es una declaración de principios, la cual genera un impacto positivo.

Una conversación que se está expandiendo
Adriana Paz: No es un tema reciente, pienso, por ejemplo, en la actriz Emma Watson, quien lo está señalando desde hace algunos años, pero ahora se está hablando mucho más. Todo tiene su tiempo, y estamos en plena transición: no estamos dando cuenta de la huella que dejamos, y estamos entendiendo que hay que actuar.
Por eso, en la conferencia se habló del término de “moda en transición”. Yo también he estado en ese “otro lugar” dentro de la alfombra roja, pero ahora, gracias a colaboraciones como la que tengo con Neithan, he ido cambiando el chip.
Antes no estaba tan empapada en materiales o sostenibilidad; ahora, al comunicarnos y crear juntos, veo que no es solo tela: es el reconocimiento y respeto a los equipos de trabajo, el origen de cada pieza, la paga justa.
En el desfile que mencioné anteriormente, Neithan cerró con sus costureras en la pasarela, porque, al final del día, sin ellas, no hay nada. Eso es tomar una acción: no tener gente prácticamente esclavizada, ni desechar rollos de tela, ni contaminar ríos con tintura. Nos vamos haciendo conscientes de todo lo que implica lo que traemos puesto.
Espacios como Cinema Planeta y su Green Market son clave para alzar la voz, seguir discutiendo y que la gente pueda decir: “No me había puesto a pensar en esto”. Yo no creo que la gente, de manera deliberada, no quiera hablarlo; simplemente no tiene la información necesaria. Ahí el cine entra como herramienta de cambio.
Cine, conciencia y cambio
Andrés Delgado mencionó que para ustedes como actores, puede volverse complicado el ser vocales en temas sociales: existe un prejuicio hacia el activismo. El alzar la mano puede provocar dejar de ser considerado por productores, marcas o plataformas. ¿Tú qué opinas al respecto, Adriana?
Adriana Paz: Creo que el cine no solo sirve para contar historias interesantes, sino para hablar acerca de lo que no estamos de acuerdo, confrontar aquello que nos lastima. Siempre busco proyectos que aborden problemáticas en mi país, porque creo que a veces las imágenes pueden decir más que las palabras; es una forma fuerte de alzar la mano, a través del arte.
Es importante hacerlo, aunque, efectivamente, no siempre es fácil y terminamos volviéndonos incómodos. Pero el cine está para eso: llegar al corazón, a las entrañas y a la conciencia de la gente.
