Los Bunkers en acústico: El sonido del origen y la incertidumbre del futuro
Tras la monumental gira de reunión Ven aquí, que llenó estadios y reafirmó su estatus como una de las bandas más importantes del rock en español, Los Bunkers han optado por un giro radical: del estruendo eléctrico al eco de la madera y la cuerda.
Su actual Gira Acústica 2025 no es un simple cambio de formato; es un viaje deliberado y consciente hacia sus raíces más profundas, una oportunidad para despojar a sus canciones de la distorsión y reencontrarse con la melodía pura, con la historia que los formó.
El regreso a la esencia: La gira como un reencuentro con el pasado
En un punto de su carrera marcado por el éxito masivo, la elección de un formato acústico es tanto una declaración artística de madurez como una necesidad de reconexión.
Lejos de ser un paso atrás, esta gira representa un acto de introspección colectiva, un regreso al núcleo creativo que les dio vida y que ahora, más de veinte años después, buscan redescubrir en su propio taller de memorias.

La raíz en la Guitarra de Palo
La decisión de volver a lo acústico no fue una simple elección de estilo, sino un acto de arqueología personal. Para Álvaro López, representaba un regreso a la génesis de su amistad con Francisco Durán, a las guitarras compartidas “en los patios del Salesiano”.
Durán, a su vez, ve en ese acto la pureza de la primera conexión con el instrumento, un momento casi sagrado: “cuando uno está empezando a agarrar la guitarra cuando es chico. Es algo muy puro”.
Esta nostalgia fundacional, reforzada por los recuerdos de Mauricio Durán sobre sus primeras clases de música en el mismo colegio, revela que el formato acústico no es un formato nuevo, sino su formato original.
Un anhelo cumplido
Más allá de la nostalgia, el formato MTV Unplugged era un anhelo de larga data para la banda, un hito que admiraban en los artistas que los formaron.
“Nos criamos, o sea, parte de nuestra formación fue escuchar muchos discos Unplugged de bandas que nos gustaban desde que éramos pequeños, el de Eric Clapton, de Nirvana, de Los Tres”, confiesa la banda.
Siempre intuyeron que era un formato que les podía “resultar bien”, precisamente porque representaba esa vuelta al núcleo, a la guitarra “de palo”, como dicen en Chile.
Era un sueño que encajaba perfectamente con su identidad musical. Con la decisión tomada, se sumergieron en el meticuloso proceso de desmontar y reconstruir su propio repertorio, canción por canción.

El taller del Unplugged: Reconstruyendo el sonido Bunker
El álbum Los Bunkers MTV Unplugged es mucho más que un disco en vivo; es el testimonio de un “taller” creativo.
Este proyecto se convirtió en el laboratorio donde la banda, junto a un equipo de colaboradores de primer nivel, se dio el tiempo para experimentar, desarmar sus propias creaciones y redescubrir la esencia que yace bajo las capas de energía del rock.
Arquitectura de un sonido íntimo
La materialización de este anhelo fue un hito en sí mismo. El álbum se grabó el 9 de octubre de 2024 en los estudios de Chilevisión, convirtiéndose en el primer MTV Unplugged realizado en tierras chilenas.
La dirección visual estuvo a cargo del aclamado cineasta Pablo Larraín, mientras que la producción musical fue confiada a Emmanuel ‘Meme’ del Real, de Café Tacvba. Para la banda, Meme “era la persona ideal para (…) llevar quizá las canciones a otro camino”.
El resultado es un sonido rico en texturas, logrado gracias a una banda extendida de músicos invitados que aportaron nuevos colores a la paleta de Los Bunkers:
Carmen Ruiz: La multiinstrumentista mexicana aportó la calidez del acordeón, teclados y su propia voz, siendo una pieza clave en la transformación de varios temas.
Martín Benavides: Descrito como el “científico loco del grupo”, añadió capas de sonido únicas con el vibráfono, el theremin y otros “instrumentos raros”.
Cuarteto Austral: El cuarteto de cuerdas femenino fue fundamental para lograr lo que la crítica de SunderBeats describió como una “atmósfera cinematográfica”, elevando la carga dramática de temas como “Llueve sobre la ciudad”.

Canciones transformadas: Del rock a la cumbia y lo andino
El formato acústico actuó como un revelador, no solo suavizando las canciones, sino deconstruyéndolas para exponer su arquitectura interna y su versatilidad latente.
“Llueve sobre la ciudad” fue uno de los ejemplos más notables. La intención era “llevarla a otro lado, a un lugar nuevo, que fuera apreciada desde otra vereda”. Según Francis Durán, el nuevo arreglo de cuerdas pone de manifiesto la “cierta oscuridad” de la letra, que a menudo queda oculta bajo el ritmo pop de la versión original.
La sorpresa llegó con “Ven aquí”, cuyo riff de guitarra eléctrica, según crónicas, “mutó a la cumbia y al acordeón de Carmen Ruiz”, convirtiendo un himno de rock en una pieza bailable y festiva.
La colaboración con Mon Laferte en el cover de “Quiero dormir cansado” de Emmanuel fue descrita por Gonzalo López como un “ensamblaje perfecto”, donde las voces de Álvaro y Mon se entrelazaron de manera natural y emotiva.
Con este arsenal de canciones redescubiertas, la banda se embarcó en la misión de compartir esta intimidad, iniciando un nuevo capítulo en la geografía que más profundamente ha marcado su historia: México.

Una gira íntima en territorio conocido: La conexión con México
La relación de Los Bunkers con México es una de las historias de amor más sólidas del rock latinoamericano. Vivieron allí durante años y forjaron un vínculo inquebrantable con su público.
Por ello, la Gira Acústica representa un nuevo capítulo en esta afectuosa relación, una oportunidad para reencontrarse desde un lugar más cercano y personal.
Un público que transforma
La banda describe una relación casi simbiótica con su audiencia mexicana, cuya energía ha moldeado su forma de presentarse en vivo.
“Lo que más nos emociona siempre es tocar frente al público mexicano, ya que es algo muy bonito”, afirma Gonzalo López. Esa conexión va más allá del simple aplauso; es un intercambio que los nutre.
Gonzalo reflexiona sobre cómo esta interacción los hizo mejores artistas: “esa forma de ser nos influyó de manera muy positiva”, haciéndolos crecer en su performance.
Describe al público mexicano como “súper cariñoso… súper como de corazón… gritan, saltan, cantan, corean las canciones a todo pulmón”.
Es esta entrega la que ha convertido cada concierto en México en una celebración compartida.

Próxima parada: Ciudad de México
Esta gira ha tenido una acogida masiva en México, con paradas clave que incluyeron aclamados conciertos en el Teatro Metropólitan en octubre y una enérgica participación en el festival Tecate Comuna de Puebla el 22 de noviembre.
Continuando con esta exitosa etapa, la banda ha confirmado una nueva fecha para llevar esta experiencia íntima a sus seguidores en la capital: se presentarán el próximo 26 de noviembre en el Salón La Maraka de la Ciudad de México.
Esta cohesión en el escenario, sin embargo, no es casual; tiene sus raíces en la propia historia familiar que dio origen al grupo.
La familia y el origen: El “Puño Cohesionado” detrás de la música
Para entender la longevidad y la química musical de Los Bunkers, es fundamental mirar más allá de la amistad. El grupo es una entidad forjada por lazos de sangre, un factor que ha sido clave para mantenerlos unidos a través de las décadas, los éxitos y las pausas.
La fusión de dos bandas
El nacimiento de Los Bunkers no fue convencional. Según relata Francisco Durán, en sus inicios existían dos bandas separadas en Concepción. “Nosotros tres éramos los más pequeños y mi hermano que era un poco mayor, tenía una banda con el batero. Y un día decidimos juntar las bandas”.
La motivación fue pragmática pero decisiva: “Nos estaba yendo mal con el resto de los compañeros, como que no se comprometían… y dijimos, ‘Okay, juntemos las bandas’ y tratamos de tomarnos esto en serio”.
Esa decisión de fusionar ambos proyectos, basada en un compromiso compartido y lazos familiares, fue el acto fundacional que lo cambió todo.

El amor y la tolerancia entre hermanos
Esta intrincada red familiar, con dos pares de hermanos (los Durán y los López), se convierte en el subtexto que define la dinámica interna del grupo, imponiendo una capa de lealtad y complejidad que trasciende la de una simple banda de amigos.
Álvaro López lo resume de manera elocuente: “Hace que el grupo sea un puño cohesionado de música y amor”.
Sin embargo, Francisco Durán admite la complejidad de esta relación. “No era solo juntarse con el amigo que conociste en el colegio, sino que también ver toda esa historia antes con tu hermano y todo lo que viene de la casa”.
Es una dinámica que exige un nivel diferente de tolerancia, pero que también provee una base inquebrantable, la misma que ahora enfrenta la incertidumbre sobre los próximos pasos de la banda.
El futuro en vilo: ¿Qué sigue después del silencio acústico?
Tras la monumental gira de reunión Ven aquí y la actual e intensa Gira Acústica, la gran pregunta es inevitable: ¿qué sigue para Los Bunkers?
La duda sobre los próximos pasos del grupo es una conversación abierta, incluso para ellos mismos, quienes se encuentran en un taller de reflexión y decisión.

“Lo estamos decidiendo”
La postura actual de la banda es de una honestidad transparente. Francisco Durán abordó la incertidumbre de frente: “Todavía no sabemos si ese tiempo que viene ahora es como para concretar otro proyecto juntos o que cada uno haga sus cosas. Porque antes de reactivar la banda, todos estaban (haciendo sus propios proyectos)”.
Esta declaración revela el dilema central: equilibrar el impulso colectivo con las inquietudes individuales. “Y tampoco es nuestra intención dejar eso completamente de lado. Cada uno tiene sus inquietudes también. Lo estamos decidiendo”, concluyó.
A esto se suma su convicción de que su “faro ha sido estar sacando nueva música” para mantenerse vivos y no convertirse en un grupo que vive del recuerdo.
La Gira Acústica se revela así como un capítulo fundamental: una celebración de sus orígenes y una pausa necesaria antes de definir el camino a seguir.
El silencio acústico de sus instrumentos en el escenario pronto dará paso al silencio de la deliberación. Sea cual sea la decisión, la han ganado con creces, dejando a su público en un estado de respetuosa expectación por la música, o el silencio, que vendrá.
