Liquits y su regreso tras siete años: El ‘Déjà Vu’ de un renacer musical
Cuando una banda icónica regresa tras años de silencio, la nostalgia suele ser el motor principal. Sin embargo, para Liquits, su vuelta a los escenarios es algo distinto, algo más profundo.
“Más que un reencuentro, lo hemos vivido como un renacer de la banda”, confiesa Ro Velázquez, encapsulando el espíritu de esta nueva era, en entrevista con Clímax en Medio.
“Estamos muy contentos de conectarnos con nuestra gente y ahora con un material nuevo, un disco nuevo que es una propuesta fresca”, añadió.
“Nos estamos redescubriendo”
Para una agrupación definida por su “rocken pellot psicodélico”, un simple viaje al pasado nunca sería suficiente.
Fieles a su estilo lúdico y surrealista, el trío explora en esta etapa las anécdotas que forjaron su identidad irreverente para informar un presente ambicioso, lleno de proyectos que trascienden la música.
“Nos sentimos muy frescos, con una energía nueva para el público de tiempo atrás y ahora con nuevas generaciones”, expresó.
“Estos siete años que estuvimos fuera de los escenarios como Liquits cambió mucho la industria como la manera de promocionar canciones y discos, así que nos estamos redescubriendo”, complementó.
Su próxima presentación, este 6 de diciembre en el Festival Amigo, es la oportunidad imperdible para presenciar en vivo esta renovada y potente energía.

Génesis lúdica: Anécdotas de un origen irreverente
A finales de los 90, en la efervescente escena musical de la Ciudad de México, Liquits irrumpió con una energía que desafiaba cualquier etiqueta.
Formados en la secundaria, su ADN se forjó en un acto de rebeldía adolescente: componer canciones para burlarse de sus profesores.
Esa irreverencia juvenil se convirtió en su motor creativo, un humor que canalizaban en acordes y letras antes de soñar con contratos discográficos.
Joselo Rangel, de Café Tacvba, recuerda haberlos visto en sus caóticos inicios en el legendario Rockotitlán. Iba con su entonces pareja, Julieta Venegas, a quien le insistió: “tienes que venir a ver a esta banda, ¡están locos!”.
Un puñado de adolescentes sobre el escenario y un público aún más joven que coreaba canciones en un idioma inventado. Rangel narra una noche que terminó en una redada policial, donde las autoridades buscaban menores de edad.

Una anécdota para la historia
La mayoría de los asistentes, aterrados, no llegaban a los 16 años. Fascinado por esa energía, Joselo prácticamente los adoptó, organizando fiestas descomunales en su departamento donde sonaban Molotov y Plastilina Mosh, y prestando libros de Bukowski a esos jóvenes talentos que, como muchos de sus amigos de bandas como Nudo, estudiaban en la entonces nueva escuela de música Fermatta.
La alineación original sufriría un cambio clave. Facundo, el carismático vocalista, fue invitado a un casting en Telehit y decidió cambiar el sueño de ser rockstar por una prometedora carrera en la televisión.
Su partida, lejos de ser un final, consolidó al trío que se volvería emblemático: Ro Velázquez en la guitarra y voz, Edi Kistler en el bajo y Teo de María y Campos en la batería. El desafío, entonces, era ver si esa caótica energía juvenil podría ser embotellada en los confines de un estudio de grabación.

El estudio como laboratorio: Del experimento al legado viral
Si los escenarios underground fueron su campo de batalla, el estudio de grabación se convirtió en su patio de juegos. Fue allí donde su creatividad lúdica tomó forma profesional, aunque no menos experimental.
La evolución es un testimonio de su madurez: Ro Velázquez contrasta la grabación de su primer disco, una aventura de dos meses y medio, con la del más reciente, Déjà Vu, completado en apenas 13 días. No es falta de ambición, sino la experiencia acumulada.
Una anécdota encapsula su espíritu adelantado a su tiempo: la historia de “Chícharos mágicos”.
Según cuenta Ro, la disquera no quería incluir la canción en su álbum debut y, en los conciertos, la reacción era peor. “Era la canción en donde nos empezaban a aventar cosas”, recuerda.
La banda la dejó en el olvido, pero una década después, con el auge de YouTube, resurgió como un fenómeno viral, un trabalenguas que la gente se grababa cantando. Se convirtieron, sin saberlo, en pioneros del contenido generado por usuarios mucho antes de que el término fuera común.
Ese primer impulso creativo define su esencia. Como lo describe el propio Ro, en sus inicios “éramos unos niños experimentando con sus sueños y sus ideas lúdicas y oníricas”.

“El nuevo disco viene a representar lo que sentimos”
Esta persistencia en su visión artística, incluso frente a las presiones comerciales y la hostilidad inicial del público, es fundamental para entender por qué, décadas después, su regreso se siente tan relevante.
Pero hay que decir, que el regreso fue a un entorno distinto: “El disco se trabajó en la Ciudad de México y otras en New Jersey y todo se hizo de una sola tirada. Fue un experimento para ver si nos sentíamos cómodos de nuevo juntos en el estudio para ver si nos animábamos a trabajar en un disco”, explicó.
“Fue sin presiones. Si sentíamos que no funcionaba la descartábamos. La idea principal era sacar un disco de greatest hits pero cuando probamos decidimos hacer este disco que se llama Déjà Vu y de alguna manera el nombre también viene a representar lo que sentimos”, siguió.
La sensación en el estudio fue lo que consolidó el retorno: “Estábamos sintiendo que estábamos haciendo otra vez un primer disco a pesar de que cada uno había estado trabajando en proyectos alternos durante estos siete años pero juntos no habíamos estado en el estudio por eso no sabíamos cómo íbamos a funcionar”, declaró.
“Era probar si la energía iba a estar ahí o si la energía iba a fluir, al final el resultado transmite muy bien lo que vivimos en el estudio que fue por 13 días”, añadió.

El multiverso contraataca: Un regreso con causa y cómic
El regreso de Liquits no es una respuesta a la nostalgia, sino una decisión creativa impulsada por un universo conceptual completamente nuevo.
“Estábamos esperando este momento para poder volver a estar en los escenarios y el estudio cuando sintiéramos que teníamos algo nuevo y distinto qué decir y ese momento llegó”, afirma Ro.
Y lo que tienen que decir es un multiverso expansivo que invita a una inmersión total.
La pieza central es El ataque de los cabezas de limón, un espectáculo que Ro describe como una “puesta en escena” y un “musical” donde los personajes de su universo cobran vida. Pero este no es un proyecto aislado; es la culminación de una narrativa interconectada.
La historia comienza en el cómic Las Fábulas del Oso, donde el personaje El Oso Carpintero es abducido por los antagónicos “Cabezas de Limón”.
Esa travesía cósmica es la que se representa en el escenario, uniendo así la música, la narrativa gráfica y la experiencia en vivo en un solo mundo coherente.
Los elementos clave de esta nueva era son una declaración de intenciones.

Show inmersivo
El ataque de los cabezas de limón, una experiencia teatral que da vida a la mitología de la banda.
“Este show de El ataque de los cabezas de limón fue lo que detonó que Liquits regresara. Lo teníamos pensado desde mucho tiempo atrás pero no habíamos podido hacerlo por circunstancias incluso tecnológicamente hablando. No habíamos podido desarrollar de qué manera hablarlo”, comentó Ro.
“Es una puesta en escena. Es un musical en el que coexisten una serie de personajes y situaciones de la banda y es contado como si fuera una historia”, siguió.
Aunque no es un espectáculo para cualquier lugar les ha funcionado para mostrar su identidad renovada:
“Hemos podido llevar el show a algunos lugares y para festivales se ha podido simplificar pero ese show seguirá con tres o cuatro puestas en escena para el siguiente año y mientras tocamos ese show reducido para ese formato”, contó.
“Para el Festival Amigo no se podrá llevar por cuestión de tiempos pero habrá guiños y algunas partes”, aclaró.

Nuevo álbum
Déjà Vu, un disco grabado en 13 días que se siente como “hacer otra vez un primer disco”, pero con la sabiduría de ser “niños adultos”.
“Yo, junto con Edi, estuvimos un tiempo grabando, coincidimos en estudios y grabamos distintas cosas, pero Teo se había ido a vivir fuera y con él no habíamos estado. Habíamos coincidido en algún cumpleaños o bodas o fiestas, pero no en forma de trabajo”, dijo Ro.
“Es muy curioso porque la primera vez que estuvimos en un estudio profesional teníamos 19 años. Éramos muy jóvenes, muy inexpertos, muy nuevos. Y ahora, casi 30 años después, no sé si lo disfrutamos más pero sí sacamos un provecho mayor en lo musical conociéndonos más como banda y como productores y músicos”, agregó.
“Somos como niños divirtiéndonos”
El desarrollo de la producción fue la prueba de fuego de su propuesta: “Teníamos mucho más claro lo que queríamos hacer, pues el primer disco lo hicimos en dos meses y medio y ahora nos tardamos 13 días”, dijo.
“Eso habla de la experiencia que tenemos, pero la magia y el reencuentro de verlos fue chistoso porque nos acordamos de cómo cuando iniciamos en un estudio jugábamos a hacer un disco y ahora somos unos niños adultos haciendo un disco y divirtiéndonos”, continuó.
Al grabar el disco hubo momentos para recordar sus primeros pasos musicales: “Sabíamos qué resultado queríamos tener. El primer disco es muy experimental y no sabíamos si la disquera lo iba a aceptar, de hecho tuvimos roses sobre algunas canciones que no querían que estuvieran y al final fue un disco icónico para la banda. Éramos unos niños experimentando con sus sueños y sus ideas lúdicas y oníricas”, comentó.
“Hubo comentarios recordando esas primeras grabaciones que eran muy caseras y grabadas en cassette. Hablamos de lo que llegamos 30 años después y hablamos mucho de la meta de tener el disco Déjà Vu tal cual como lo pensamos”, añadió.

Expansión narrativa
El cómic Las Fábulas del Oso, que sirve como precuela y ancla narrativa de todo el proyecto.
“Ya sacamos un cómic en donde se ve la travesía de este personaje que es El Oso Carpintero que es abducido por los Cabezas de Limón y ca recorriendo planetas que son las canciones de este multiverso Liquits”, comentó el músico.
“Esto lo quisimos llevar a esta puesta en escena y estamos tratando de replicar en dónde se pueda. Es un show complejo y se requiere de lugares con ciertas características y un tiempo adecuado”, sumó.
Adaptándose a la era digital, han lanzado sencillos como “Recuerdo de verano”, en colaboración con Dr. Shenka de Panteón Rococó, y “Je t’aime”, antes del álbum completo. Esta reinvención integral demuestra que Liquits no solo ha vuelto, sino que ha construido un nuevo mundo para habitar.
“‘Je t’aime’ es uno de los sencillos del disco. La primera canción se llama ‘Recuerdo de verano’, luego salió ‘Good morning’ y luego ‘Muerto’. Ahora presentamos el cuarto sencillo que tiene esta parte que Liquits ha manejado a lo largo de su carrera que es combinar idiomas de una forma lúdica y experimental”, comentó.

La cita con los niños adultos
La trayectoria de Liquits es un manifiesto de autenticidad. La misma energía irreverente que provocaba redadas policiales en Rockotitlán es la que ahora, madura y enfocada, construye un complejo universo multimedia.
Este “renacer” presenta una propuesta más ambiciosa en su concepto, pero con el corazón lúdico y surrealista intacto.
Son los mismos “niños adultos” que jugaban a grabar discos, pero ahora con la experiencia para construir mundos enteros.
Su capacidad para transformar el humor en arte y la experimentación en himnos sigue tan vigente como siempre.

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