‘Las mutaciones’: Una tragicomedia sobre el cáncer, la familia y la libertad de morir
Jorge Ramírez-Suárez, director de Guten Tag Ramón (2014) cinta ganadora de la presea a Mejor Película en el Immigration Film Festival de Washington, no es ajeno a la discapacidad. Hace un par de años fue víctima de un asalto que lo obligó a estar hospitalizado varios meses.
Durante su convalecencia se conectó con la sensibilidad necesaria para adaptar Las mutaciones, novela de Jorge Comensal que gira en torno a Raúl, un empresario a quien le detectaron un tumor canceroso muy agresivo.
Protagonizada por Tony Dalton (Better call Saul, 2018-2022), Mónica del Carmen (Año bisiesto, 2010), Vicky Araico (Guerra Mundial Z, 2013) y Verónica Langer (Y tu mamá también, 2001) la película es una tragicomedia que explora las vicisitudes que enfrenta la familia de Raúl, no solo por el diagnóstico de la enfermedad sino por el miedo de la familia nuclear frente a lo impredecible, la ineptitud de la familia periférica y la burocracia del sistema de salud.
De igual forma están presentes el aislamiento, la soledad, el miedo del paciente, la incertidumbre de la esposa y los hijos adolescentes -intentando evadir la realidad entre el sexo y la compulsión a la comida-, la avaricia del hermano, la imprudencia de los doctores, la medicina alternativa y el fantasma omnisciente de la eutanasia, única entidad capaz de cambatir a la muerte.

Una historia sobre los vínculos frente a la muerte
La cinta, que tuvo su premiere en el marco del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM) 2023, es una historia íntima que reflexiona, desde el mutismo de Raúl, sobre el dolor de las mutaciones que van mermando el cuerpo, la mente y el espíritu. Pero, no se dejen engañar.
Lejos, muy lejos de ser una mirada más hacia el cáncer, -por cierto tercera causa de muerte en México en 2024 de acuerdo a las estadísticas del INEGI-, la propuesta de Jorge Ramírez-Suárez es una historia obligada sobre los vínculos que se tejen frente a la inminencia de la muerte.
La peculiaridad de Las mutaciones recae en la genialidad de tres personajes entrañables: Elodia, la leal y proactiva trabajadora del hogar; Teresa, la poco ortodoxa psicoanalista y Benito, el loro cuyas intervenciones, siempre ocurrentes, sirven de puente, a nivel de lenguaje cinematográfico, para escudriñar la mente y las emociones de Raúl.
Jorge Ramíez-Suárez, Mónica del Carmen y Verónica Langer reflexionaron para Clímax en Medio del leitmotiv de la cinta: la importancia de priorizar la calidad de vida y saber acompañar en la recta final hacia la muerte escuchando la necesidad del paciente.

Clímax en Medio: ¿Qué lo motivó a contar la historia de Las mutaciones?
Jorge Ramírez-Suárez: Cuando leí la novela me identifiqué mucho con Raúl, con lo que pensaba, porque también lo pensaba yo cuando estaba hospitalizado. Entonces dije, esto es algo muy cercano a mí, creo que puedo transmitirlo en esta película.
Sobre todo, me llamaba la atención el amor que le da su familia, el que Raúl les brinda a ellos y el agradecimiento y cariño que recibe de Elodia. La novela tiene muchas otras historias. Es imposible, literalmente, llevarla a la pantalla.
Le metí cosas de mi cosecha. Fue un sueño para mí haber tenido a Tony, a Mónica y a Verónica, que son actores que tuve en mente desde que escribí el guión.
El poder curativo del acompañamiento…
Clímax en Medio: El acompañamiento tiene un poder curativo en la película. Mónica, ¿podrías platicarnos un poco la construcción de Elodia, como la acompañante y cómplice de Raúl que además posee la sensibilidad para intuir lo que Raúl necesita, emocionalmente hablando?
Mónica del Carmen: Elodia es un personaje bastante entrañable, porque creo que, tanto en la novela como en la película, está tan bien escrito que todas sus aristas estaban muy claras. Infundirle este soplo de vida para mí fue relativamente fácil, en el sentido de que era conectarme con personas que también ya conocía cómo Hortensia, quien trabaja en nuestra casa.
Mi mamá también tiene cosas de Elodia, yo tengo cosas de Elodia. Tenía muchas herramientas para hacerla. Creo que el reto más importante era mantener el equilibrio del realismo.
La familia enfrenta una situación muy difícil, muy dura, pero la pizca de humor que siembra Elodia hace que puedan sobrellevar la historia de una manera amena. Creo que Jorge me dio un regalo muy bonito, porque me permitió un aprendizaje muy importante. Muchas veces se dice que la empatía es sentir lo que siente el otro.
Con este personaje aprendí que la empatía va un poco más allá, tiene que ver con lo que no desea, lo que definitivamente no quiere. Comprender esa necesidad de decir, “déjenme ir en paz”.
Muchas veces le decimos al paciente cosas como “échale ganas”, “tú puedes” sin darnos cuenta de que él está en otro nivel, lo que quiere es irse dignamente, dejando a su familia con un patrimonio. Eso es lo más bonito de la empatía de Elodia, escucha sus necesidades, aunque le duela y aunque sean momentos muy duros para ella como cuidadora.

Clímax en Medio: Verónica, quisiera preguntarte sobre el proceso de construcción de Teresa, esta psicoanalista que tiene una sensibilidad tan fina que le permite ir incluso más allá de lo esperado por su praxis para entender y acompañar a Raúl.
Verónica Langer: Bueno, en gran parte está dada desde el guión. Teresa aparece en un momento muy oportuno para la familia y su personalidad se sustenta en esa sensibilidad de la que hablas. En lo personal, creo que un buen terapeuta justamente es el que puede saltarse las reglas, como ella.
Al principio vemos que es una psicoanalista, digamos, un poquito más ortodoxa, que habla de la asociación libre y de una serie de puntos que son así básicos para el psicoanálisis, pero luego hace lo que hace (le ofrece cannabis a su paciente). Creo que a Freud le hubiera hecho bien tener una psicoanalista como Teresa, porque tuvo cáncer de paladar por años.
Ella justamente se salta las barreras de su teoría y hace cosas totalmente fuera de lo convencional, buscando traerle paz y bienestar a Raúl. Eso es lo que ella quiere, que él encuentre un espacio donde se pueda comunicar y donde pueda expresar eso que decía Mónica, que dejen de pedirle que le eche ganas.
Recuerdo a alguien que estaba en una condición similar a Raúl y me dijo: “por favor, lo único que te pido es que no me digas que le eches ganas, porque eso no me sirve de nada”.
Y efectivamente, hay que escuchar desde el lado de la comprensión, simplemente escuchar, sin tratar de levantar el ánimo ni nada. Solo estar ahí, recibiendo todo esto que es tan difícil para la persona. Eso fue lo que yo intenté con este personaje, ser básicamente receptiva.

Clímax en Medio: ¿Y qué opina del uso de la cannabis como una opción paliativa?
Verónica Langer: Ahorita está como muy en boga, estamos aprendiendo qué tanto se puede ocupar, qué se puede hacer con ella. Creo que es algo que tiene que estar al alcance de quien lo necesite.
Está probado que tiene muy buenos resultados para muchas enfermedades, para la esclerosis múltiple, para pacientes con dolores, es una herramienta muy importante. Ojalá le quitemos ese prejuicio, esa estigmatización para emplearla en lo que sirve realmente.
A mí me parece que ese es un buen mensaje también que nos deja la doctora Teresa, no satanizar, sino utilizar las cosas cuando y para lo que sirven.
El entorno familiar-social en Las mutaciones
Clímax en Medio: Es muy interesante la forma como se puede ver lo poco preparados que estamos para acompañar a los enfermos en Las mutaciones. En esa secuencia del cumpleaños, se nota la insensibilidad particularmente de Ernesto (hermano de Raúl), quien nos muestra su imprudencia casi desde el humor negro ¿cómo precisó el timming emocional de esa secuencia?
Jorge Ramírez-Suárez: Si tú haces una película que nada más es puro drama, que la persona se está enfermando y cada vez tiene más problemas, pues no la aguantas. Es decir, sí hay películas que tienen elementos más dramáticos, que son mucho más fuertes como El padre de Florian Zeller; La ballena de Darren Aronofsky o Amor de Michael Haneke, pero yo buscaba algo diferente.
El ritmo de Las mutaciones lo comparo con la música, para que haya un pianissimo, tiene que haber un fortísimo, y subes y bajas. Si todo es estridente o todo está bajito, ya no es agradable. Tienes que ir cambiando.
En esta película mantengo un poquito el estilo de Guten Tag Ramón, en donde también hay drama y comedia, bueno, lo que llaman comedia. Yo siempre tengo mis reservas de llamarle comedia, porque normalmente está considerada mal, pareciera que es un género menor, o que ya vale menos una película o un libro cuando tiene humor.

El toque crítico del humor…
Clímax en Medio: ¿Por qué considera que la comedia se percibe como un género menor?
Jorge Ramírez-Suárez: Realmente nada más sucede en México, en otros países, cuando se tiene humor en una novela, o en una película, no vale menos. Al contrario, el humor es una mirada crítica que puede ser muy fuerte para reflejarnos, porque así somos.
Creo que justamente la película, o al menos eso intenté, trata a esta familia con el problema de salud del papá,en términos realistas, donde Mateo (el hijo), anda en lo suyo. Elodia es muy simpática y dicharachera, aunque también ha tenido una vida atroz, por lo que cuenta, sin embargo, irradia solo cosas maravillosas.
Carmela (la esposa) y la doctora Teresa no son papeles acartonados, para mí eso es lo importante, que los personajes muestran incluso a un hermano desgraciado.
Clímax en Medio: ¿Y Benito?
Jorge Ramírez-Suárez: ¡Ay, Benito! Es un amor, y eso era padrísimo. Yo escogí al loro, bueno a la lora, que era la más tranquila, la más linda. Mónica se la paseaba, se la ponía en el brazo. También con Tony era muy tranquila, es hermosa y bueno, pues fue muy importante tenerla, nos daba una atmósfera muy interesante.
Mónica del Carmen: Fue muy bonito trabajar con esta lora, porque era como un espectáculo verla todo el tiempo, movía la cabeza, agitaba sus alas, creo que fue un espíritu en el set que lo encendía y lo iluminaba.

Clímax en Medio: A nivel narrativo, Benito funge como el detonador de la voz en off de Raúl, nos permite ir conociendo lo que le pasaba a Raúl. A nivel del lenguaje cinematográfico, es un elemento muy importante…
Jorge Ramírez-Suárez: Sí, bueno, de alguna manera Benito escucha a Raúl, entre comillas, porque en realidad no le habla, solo está pensando, pero el loro es su motivación para pensar todo lo que piensa, y platicar consigo mismo.
Las mutaciones profundiza en el tema de la eutanasia
Clímax en Medio: ¿Qué reflexión les deja Las mutaciones sobre la eutanasia?
Jorge Ramírez-Suárez: No es el eje central de la película pero lo cuestiona porque porqué Raúl está sufriendo mucho y obviamente que, cuando tienes una enfermedad tan grave, cuando la persona ya no es lo que era antes, se vislumbra la eutanasia.
Sé que ahorita aquí en México está muy en boga, pero no es que yo me suba a la discusión con la película. Para mí el deseo de morir de alguien que está muy enfermo, es natural. En muchos países ya está permitido. No es para todos, es una decisión de alguien que ya no quiere vivir más.
No quiere decir “todos matense”, es para las personas cuya salud está mermada y ya no podrán tener una vida como antes, por eso lo desean hacer y es importante dejar que su voluntad se cumpla, si es que tiene una razón para ello.
Sensibilidad ante el tema
Verónica Langer: Creo que la muerte es un proceso. La eutanasia por una enfermedad terminal o por cuestiones de movilidad, creo que es importante, pues es muy cansado para el paciente y para las personas que cuidan, creo que deberíamos tener el derecho a elegir.
Muchas veces no se trata solamente del cuidado de la familia, también es una cuestión monetaria…atraviesa un montón de temas. Yo creo que sí hay que emitir una opinión, aunque como bien dice Jorge, no es el tema de la película, pero la historia sí atraviesa esta temática.
Yo diría que la eutanasia es un derecho que deberíamos tener, sobre todo cuando estamos pasando por momentos en los que ya es inevitable la muerte.

Mónica del Carmen: Exacto, yo estoy de acuerdo. En lo personal defiendo la calidad de vida, y si la calidad de vida ya no es la deseable, deberíamos poder ser libres de recurrir a ella.
A mí sí me interesa el tema en la película en el sentido de que, cuando Elodia no le da a Raúl la llave de la caja, sabe y entiende lo que él está deseando. Yo sí me quedé pensando mucho en ese momento, porque hay una postura de Elodia que tiene que ver con la religión, tal vez con la ética personal, es un momento interesante.
Raúl hubiera querido salir de este mundo y no pudo, ya no tenía la capacidad para hacerlo y bueno, ahí es donde la película roza un poco el tema. En fin, ya el público lo leerá como lo quiera leer

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