Jon Alavez y Ayla Rodríguez, mexicanos dirigidos por la aclamada Celine Song
La nueva cinta de Celine Song, Amores materialistas, continúa dando de qué hablar en cines. Pero ¿sabían que hay talento mexicano involucrado en esta historia protagonizada por Pedro Pascal, Dakota Johnson y Chris Evans?
Clímax en Medio charló con los jóvenes Jon Alavez y Ayla Rodríguez, que tienen una breve pero importante participación en el proyecto, poniendo en alto a México.
Ambos actores, egresados del programa educativo de La Teatrería Estudio, se perfilan para ser dignos representantes de la nueva generación de actores mexicanos en el mundo.

Un papel clave en la narrativa del filme
Ellos interpretan a una pareja de cavernícolas que aparecen al principio y desenlace de Amores materialistas, sentando la base del debate que surge en el resto del filme: ¿las relaciones son meramente transacciones o existe el sentimiento que une de verdad a dos personas mas allá de sus intereses?
Sobre ello, Ayla expresó: “Creo que en esta época sí hay muchos factores que juegan alrededor de construir una relación. Y sí creo que debe haber muchas relaciones que se dan a partir del capitalismo”, dijo.
“Me parece muy interesante cómo Celine plantea que el sistema económico en el que vivimos permea absolutamente todas nuestras relaciones, incluso desde donde elegimos relacionarnos”, añadió.

El valor emocional en la propuesta de Celine Song
La actriz también enfatizó sobre el valor emocional de la propuesta: “Pero también me gusta lo que propone, que siempre podemos regresar a lo esencial y podemos hacernos las preguntas pertinentes de por qué queremos lo que queremos y hacia dónde queremos dirigir nuestra forma de vincularnos”, comentó.
“Me parece a mí algo muy valioso de rescatar, el hacernos las preguntas pertinentes en cuanto al amor y en cuanto a las relaciones”, sumó la actriz.
Y es que estamos ante una propuesta que cuestiona: “Creo que justo la película se hace bastantes preguntas interesantes. Lo que plantea la escena que tenemos acerca de cómo el simple contacto y regalar unas simples flores pueden significar todo y no desde lo material, sino plantearnos cuál es el valor verdadero de ello”, expresó Jon Alavez.

Regresar a lo esencial en las relaciones
“El personaje de Pedro le regalaba todo a Dakota mientras Chris termina proponiéndole matrimonio con una flor, al mismo tiempo que nosotros hace millones de años lo hicimos. Es volver a lo esencial”, añadió.
Para el actor uno de los factores esenciales es dimensionar el peso de las relaciones en nuestros tiempos: “Lo más importante de todo esto es preguntarnos y ser fuertes en decir qué es lo que estamos buscando en nuestra vida”, dijo.
“Pero también cuestiona la influencia económica y el capitalismo, ¿hasta qué punto ha llegado a modificar lo que realmente queremos y deseamos en la vida? Esto para mí es muy importante, poder decir que el amor es lo que tiene que regir el mundo y no lo económico”, aseveró el actor.

La dirección sensible de Celine Song
La pareja de jóvenes también habló sobre sobre la forma en que Celine Song los dirigió en Amores materialistas. “Es una secuencia que abre y cierra la la peli y ella todo el tiempo se acercaba con nosotros”, dijo Ayla.
“El proceso fue muy sensible, se tomaba todo el tiempo del mundo para explicarnos qué era lo que quería ver pero a la vez nos dejaba espacio para construir la relación entre nosotros dos. Ella es una directora que dirige mucho a partir de las sensaciones y emociones. No era tanto como ‘ponte aquí y haz esto’”, siguió Ayla.
“No era un marcaje físico sino más alrededor de explicarnos la situación, qué era lo que estaba pasando y dejar que sucediera la conexión real entre nosotros dos”, añadió Rodríguez.
Un proceso de filmación detallista de Amores materialistas
Por su parte el actor habló desde su perspectiva: “La escena dura tres minutos y grabamos en tres días. Prácticamente por día de grabación fue un minuto. Entonces ahí se ve la dedicación y el tiempo que quería hacer salir ante este escena”, complementó Alavez.
Este tipo de intimismo y base en las emociones los conecta directamente con sus raíces teatrales, aunque de diferente forma. “Se utilizan diferentes herramientas al hacer ficción. No es lo mismo llenar un teatro de 7000 personas que estar en un extreme close-up donde se ven solo tus ojitos o tus manos”, dijo ella.
“Como actriz, sí utilizo otras herramientas en el sentido de modulación de la energía, porque puedes ser mucho más consciente de hasta dónde se está viendo el cuadro y tener ciertas nociones acerca de los planos para saber qué se está retratando en el momento en el que tienes al director de fotografía en frente de ti”, manifestó la joven actriz.

Entre el teatro y el cine
“Es como si yo tuviera una caja de herramientas, utilizo distintas cuando estoy en teatro que cuando estoy en cine”, agregó sobre su experiencia en Amores materialistas.
Para Jon fue importante su formación en los escenarios: “A mí me pasó que en mi experiencia, como estoy más formado hacia el teatro, aterrizar todo lo emocional y esta relación con la mirada, porque sí teníamos muchos acercamientos hacia nuestra cara”, dijo.
“Era profundizar todo eso grande que podemos hacer en el teatro mediante expresiones, con el cuerpo, hacia nuestras emociones de una manera interna”, declaró a su vez su compañero de escena.
Sensaciones físicas como lenguaje actoral
“Celine lo pudo aterrizar muy bien, más enfocada a las sensaciones físicas y lo que éstas nos provocan. Nosotros no nombramos nada con nuestras palabras, todo tenía que traducirse al cuerpo, a través de las sensaciones físicas, la atmósfera, la conexión entre nosotros”, complementó.
Para Jon y Ayla fue un gran honor poder entrar en Hollywood con una cinta tan grande como Amores materialistas.
“Trabajar con una producción a gran escala, que unió fuerzas con una productora mexicana, para mí significa seguir internacionalizando mi talento. Me gustaría seguir buscando oportunidades y abriendo puertas en otros países, y sobre todo también poner el nombre de México muy en alto”, comentó Ayla.

Orgullo mexicano que reconoce la producción
“El darle difusión a este trabajo y darle espacio para que se sepa que se hizo me parece importante también para que así se sepa lo que se está haciendo en el país”, dijo alegre Rodríguez.
Del lado de Alavez hay una conexión especial desde la preproducción, como los lugares que se usaron, que aporta a su trabajo: “Justo, reconocer todo este gran esfuerzo, inclusive las locaciones como Durango, donde está la cueva en que estuvimos grabando y donde se supone que ahí estuvo Pancho Villa en la Revolución, que era donde se escondía”, comentó.
“También hablar acerca de cómo se pueden unificar estas grandes producciones artísticas y lo lejos que podemos llegar”, siguió.
“La tirada siempre va a ser aspirar a más y hacer más cosas sin glorificar que las producciones extranjeras son mejores sino que hagamos proyectos con amor y que tengan un mensaje para así levantar el nombre de México”, mencionó a su vez Alavez.
Aspiraciones a futuro
Finalmente, a ambos jóvenes les gustaría seguir abriéndose paso con otro tipo de historias.
“Me encantaría hacer algo de terror. Me gusta mucho el género. Y también formar parte de narrativas que cuenten cómo se vive en el país y puedan demostrar otras facetas de México, seguir contando las historias con las que la gente puede relacionarse y darle voz a nuestro país”, afirmó Ayla.
“A mí me gustaría hacer algo con Ernesto Contreras, como la última serie que sacó llamada El Secreto del Río. Siempre he querido hacer cosas más de cine independiente, que se cuenten las perspectivas de aquellas personas que a lo mejor sufren injusticias”, continuó Alavez.
“Hablar de un México más realista, no tan comercial. Eso es lo que yo quisiera hacer, no tan drástico como Amores perros, pero si quisiera una tirada más más alegre y positiva”, concluyó.
