James Cameron sobre filmes de ‘Avatar’: “Las situamos en un planeta lejano para tratar los problemas que tenemos en la Tierra”
Una vez sentadas las bases de Avatar con dos películas visualmente fascinantes, para James Cameron el reto consistía en llevar la franquicia a un nuevo nivel de complejidad narrativa con Avatar: Fuego y ceniza.
La tercera entrega de la saga le ha permitido al veterano director profundizar mucho más en los personajes y en las heridas emocionales de la familia Sully tras los sucesos trágicos de Avatar: el camino del agua.
“Pasamos a un siguiente nivel de complejidad al introducir al pueblo de las cenizas, pero también porque hemos tenido este evento trágico en la segunda película: la muerte del hijo mayor”, expresó Cameron durante la rueda de prensa internacional en la que estuvo presente Clímax en Medio.
“Sentí que era realmente importante anclar la película, porque visualmente es tan fantástica, digo fantástica en el sentido de fantasía, es una fantasmagoría. Anclamos la película en respuestas humanas auténticas frente a cosas como el trauma, la pérdida y el duelo”, agregó el cineasta.

La oscuridad de Neytiri: Racismo y odio como respuesta al dolor
Para el responsable de éxitos de taquilla como Terminator, Titanic y Avatar, era fundamental abordar el tema del duelo desde una perspectiva honesta dentro del cine comercial, y no utilizarlo como un motor de violencia, como suele ocurrir en las superproducciones.
“No creo que el cine comercial lo trate de manera honesta y auténtica, yo he tenido muchas pérdidas en mi vida personal durante los últimos diez años y el duelo no es algo que simplemente se detiene. No es un detonante para simplemente seguir adelante”, enfatizó.
En Avatar: Fuego y Ceniza, Neytiri, personaje interpretado por Zoe Saldaña, transforma el dolor por la pérdida de su hijo en una respuesta de odio hacia quienes son diferentes a los Na’vi, un arco narrativo que permite introducir temas actuales como el racismo, los inmigrantes y los desplazados.
“Ahora, Neytiri se vuelve bastante oscura y empieza a vivir en una especie de odio, lo que la vuelve, de alguna manera, racista, y tiene que luchar para salir de eso y aprender a ver a las personas por sus valores y por el bien que hay dentro de ellas, independientemente del color de su piel y todo ese tipo de cosas”, explicó.

Una alegoría de la Tierra: Reflejar la falta de empatía humana
Más allá del arco individual de Neytiri, el director vuelve a apoyarse en la fantasía para representar los conflictos contemporáneos en un tono alegórico, con la intención de hacerlos más visibles y universales.
“Las películas de Avatar son como una fantasía alegórica, las situamos en un planeta lejano para poder tratar todos los problemas que tenemos aquí mismo en la Tierra: el odio, la desconfianza, el desapego entre nosotros, la falta de empatía y todas las cosas que están ocurriendo ahora mismo”, destacó el realizador.
“Para mí, la forma fundamental de lograrlo es conectar con todas esas cosas que nos afectan a todos, que no son específicas de una cultura o un idioma, o de problemas concretos, pero que aun así nos afectan a todos. Así que también hay un ecosistema humano y emocional en el que tenemos que pensar”, complementó.

Reivindicando la actuación en Motion Capture
James Cameron destacó la idea de concebir Avatar como una fantasía alegórica más que encasillarla como ciencia ficción pura. Para Cameron, la franquicia no solo es un prodigio visual, sino una historia diseñada para generar un impacto emocional a través de sus personajes.
“Quería que el público respondiera a los personajes como si fueran personas reales, porque es muy importante que pensemos en ellos como personas, aunque midan tres metros, sean azules y tengan nariz y orejas de gato. No se ven exactamente como nosotros, se parecen lo suficiente como para que los actores puedan tener un impacto emocional en nosotros”, dijo.
En este sentido, el director reivindicó el trabajo actoral detrás del proceso de captura de movimiento (motion capture), subrayando que se trata de interpretaciones completas, a pesar de que dentro de la industria suelen ser subestimadas.
“Todavía de vez en cuando leo en los medios que Sigourney Weaver ‘le dio voz’ a Kiri: ella no le dio voz a Kiri, interpretó a Kiri durante 18 meses. Si esto fuera solo poner voces, lo habríamos terminado en días, no en meses o años”, comentó.
“Si lo piensas, aquí está la interpretación del actor y nosotros ponemos una capa del personaje encima del actor. No animamos a estos personajes. No intentamos crear la actuación del personaje, dejamos que los actores hagan eso”, añadió.

Avatar y la apuesta por la experiencia cinematográfica
Conocido por incorporar nueva tecnología en cada uno de sus proyectos, James Cameron afirmó que la intención cinematográfica de Avatar siempre ha sido crear una experiencia inmersiva, casi onírica.
“Siempre estamos buscando la forma de que una película de Avatar sea una experiencia casi onírica. Estás despierto, eres consciente, pero te absorbe la historia de estas personas”, mencionó.
El director reflexionó sobre el actual panorama que enfrenta la industria en cuanto a la caída en la asistencia a las salas de cine –una tendencia que se acentuó tras la pandemia y el auge del streaming–, y reconoció que uno de los desafíos del cine de gran presupuesto es convertir la experiencia cinematográfica en un acontecimiento.
“Si ahora van a un cine quieren ver algo especial, no quieren solo una película, quieren una experiencia, porque te reúnes con tus amigos, con tu familia, con tus hijos o lo que sea, y deciden entre películas como F1, Zootopia, Wicked”, comentó.
“Éstas son películas opulentas, son ricas visualmente, son banquetes para los ojos, algunas funcionan mejor que otras, obviamente, pero son esas las películas que la gente está eligiendo. Así que Avatar encaja perfectamente en esa categoría”, expresó.

“Avatar está pensada para ser espectacular”
Cameron, quien afirmó seguir creyendo en la experiencia cinematográfica –“es algo que amo desde niño”, dijo–, subrayó que la franquicia está pensada para disfrutarse en la gran pantalla.
“Una película de Avatar está hecha para el cine, está pensada para ser espectacular, visual, muy detallada, muy inmersiva, para transportarte a otro lugar. Nuestra arma secreta es la emoción, la humanidad de estas criaturas alienígenas en sus ojos y en sus rostros. Por eso la gente vuelve. Por eso se embarcan en este viaje casi onírico con ellos”, comentó.
Avatar: Fuego y Ceniza cuenta con las actuaciones de Sam Worthington, Zoe Saldaña, Sigourney Weaver, Oona Chaplin, Stephen Lang, Kate Winslet, Michelle Yeoh, entre otros. Llega a todos los cines este 19 de diciembre.
