Hot Milk de Rebecca Lenkiewicz: “Todavía hay sexismo y misoginia en la industria”
En el marco de la más reciente edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), la reconocida dramaturga y guionista Rebecca Lenkiewicz presentó su ópera prima como directora, Hot Milk, cinta que compitió en la categoría del Premio Maguey y que llegó hace poco a cines y el pasado 22 de agosto a la plataforma de Mubi.
Clímax en Medio platicó con ella sobre dar el paso al frente con esta adaptación de la novela de Deborah Levy que debutó en la Berlinale de este año.
Como guionista y dramaturga, Rebecca siempre ha dado peso a representar personajes femeninos como fue Ida (2013) al lado de Pawel Pawlikowski y Desobediencia (2017) de Sebastián Lelio, algo que, para ella, es muy importante.
La representación femenina en el cine
“Parte de la razón por la que lo hago es porque las mujeres históricamente han sido la novia o la esposa y no tienen muchas líneas en los filmes. Y cuando hablan, solo tratan de ser amables y ofrecer apoyo. Es una locura”, afirmó.
“En los años 30 y 40 existían roles reales para mujeres. Gloria Graham, Barbara Stanwyck, eran heroínas y también teníamos algunas actrices con roles malvados memorables como Bette Davis, pero luego todo cambió y las mujeres se volvieron calladas en muchas narrativas”, siguió.
“Así que me gusta tratar de reencontrar eso en el escenario del teatro y en el cine, tener más damas presentes y también decir mucho con ellas. Claro que me encantan los hombres, pero sus historias han sido contadas una y otra vez, así que esa es mi misión, en cierto modo”, señaló la nominada al BAFTA por el guión adaptado de Ella dijo (2022).

El reto de dirigir por primera vez
La directora profundizó en el proceso creativo que tuvo para poner su criterio por encima de muchas cosas: “Fue fascinante. Estaba aterrada al inicio, pero tuve mucho apoyo y ayuda. Y una vez que comencé, me sentí fantástica”, dijo.
“Fue un gran paso para mí, pero pensé mucho sobre el tema y sentí, particularmente sobre esta historia, que sería hermosa dirigirla, porque sentía muy personal la conexión con estas tres mujeres”, continuó.
“Así que tomé consejos de otros directores, leí un poco, investigué, pasé tres días en el set, así que realmente fue un bautismo de fuego. Pero después del primer día , me sentí genial”, complementó.
Aprendizajes previos que marcaron su debut
En la entrevista con este medio, Lenkiewicz reconoció a su vez los importantes aprendizajes que tuvo en sus previos trabajos que le ayudaron a dar este paso hacia la dirección. “Aprendí una gran cantidad de cosas con ellos y de todas las personas con las que escribí, son increíbles”, dijo.
“Absorbes su energía sobre un escrito y también lo que es posible o no, simplemente sobre la narrativa en general, hacer las cosas más simples o tener un subtexto. Aprendes algo de todos, en la calle o con quien trabajas, pero supongo que las relaciones de trabajo son preciosas porque compartes procesos diferentes y eso ha sido fantástico”, sumó.
“Aunque llegué a dirigir tarde, siento que tengo un buen armamento para eso, una buena experiencia y me gusta eso. Y también el miedo no es muy bueno porque he vivido muchas cosas. Hacer un filme, es toda una experiencia, pero no podría hacerlo si me hubiera quedado con ese sentimiento”, reflexionó a su vez la originaria de Plymouth, Inglaterra.

De esto trata Hot Milk de Rebecca Lenkiewicz
La sinopsis de Hot Milk de Rebecca Lenkiewicz es la siguiente: ambientada en el calor de un abrasador verano español, la película sigue a Sofia (Emma Mackey) y su enferma madre, Rose (Fiona Shaw), en su viaje a la ciudad costera de Almería para consultar a Gómez (Vincent Pérez), un enigmático curandero que podría tener la cura para la misteriosa enfermedad de Rose.
A lo largo de una hirviente tensión enterrada entre ellas, Sofia se ve atraída por el magnetismo y libre espíritu de Ingrid (Vicky Krieps). Pero a medida que el sol se oculta, la creciente independencia y libertad de Sofía se vuelve demasiado para su controladora madre, obligándola a cuestionarse sobre la verdadera naturaleza de la enfermedad de Rose.
Secretos, mentiras y revelaciones emergen, llevando a Sofia a puertas que deberían permanecer cerradas.
Un elenco femenino de lujo
Parte del equipo que ampara su debut detrás de la cámara son las actrices del mismo: Vicky Krieps, Fiona Shaw y Emma Mackey. “Son un increíble trío, y no puedes trabajar con tres actrices más brillantes o generosas”, dijo.
“Fiona estaba en el proyecto desde el principio. Deborah Levy, la autora de la novela, la conocía y todos la amábamos a ella como una leyenda del teatro y el cine. Así que visitaba a Fiona y hablaba de esta adaptación, y eso fue el génesis de este proyecto”, confesó.
“Luego Vicky vino muy pronto. Le envié el guion, pensó que sería increíble y pensé que serían meses de hablar, pero ella se levantó y dijo que amaba el texto por lo que lo haría. Y luego hubo un par de años intentando obtener financiación, el COVID sucedió”, continuó.

Trío femenino con estilos diferentes
“Pero Emma vino a la mesa, me encantó su trabajo en Sex Education y Emily. Y pensé que ella sería perfecta para Sofía. Así que son tres mujeres con muy diferentes estilos de actuación, procesos de trabajo muy diferentes que se unieron muy bien”, sumó.
A pesar de las diferentes personalidades de sus personajes, las tres comparten en Hot Milk algo en común: el trauma.
“Rose (Shaw) lo ha tenido permanentemente, realmente, a través de la vergüenza de su pasado en Irlanda y los secretos de su familia, pero ha luchado y ha pasado el trauma a su hija a través de la secrecía y de ser muy dominante y narcisista para luchar contra ello”, comentó.
Mujeres marcadas por el trauma
“En el caso de Ingrid (Krieps), tuvo un accidente en su infancia, que también la dejó traumatizada. Estas tres mujeres no son quien parecen ser y están luchando dentro de sí mismas. Pero también son muy frágiles y se alimentan una de cada otra. Hay una codependencia entre la madre y la hija, pero también un amor que es muy profundo”, dijo.
Si bien las protagonistas de Hot Milk viven ese dolor incesante, esto no las exime de mostrar su fragilidad y su lado más humano.
“No puedo interesarme en alguien cuando no puedo ver contradicciones en ellas. Alguien puede parecer una madre dominante y asfixiante, pero en realidad, parte de ella contiene a una niña que fue dañada”, expresó Mankiewicz.

Sofía y la búsqueda de identidad
“Siempre trato de ver lo que puede contrastarse contra los colores que cada uno maneja. Todos somos humanos, somos criaturas que buscan ser libres o felices. Y así, con las mujeres estamos intentando deshacernos del desastre que ha sido la forma en que presentan sus propias narrativas”, añadió la guionista y directora.
Justo eso lo captura Sofia, la más joven de esta triada, interpretada por Mackey, que enfrenta no sólo ese peso sino una crisis de identidad sexual.
“Pasa por una especie de convulsiones en la relación con su madre y luego viene este espíritu libre (Krieps) que le ofrece su amor y creo que Sofía está realmente preguntándose si puede amar y decide que sí puede. Lo que es bastante trágico es que la persona que parece libre de amar no lo es pues está atrapada en sí misma”, meditó Rebecca.
El peso de la libertad y el amor
“Sofia ansía ser libre en sí misma y en poder amar a alguien y ser adulta, pero también tiene ganas de volar. Es como un ave que desea su libertad, pero hay más jaulas que se lo impiden”, añadió.
“Pero finalmente, creo que el hecho de que ella se enamore le ayuda a actuar en la situación con su madre. Aunque el regalo del amor no funciona del todo, le ayuda a recalibrar la relación con su madre y encontrar su propia voz. Todo está conectado y se encuentra dentro de nuestro ADN”, complementó la británica.
Otro aspecto destacado de Hot Milk de Rebecca Lenkiewicz es la ambigüedad, algo que Rebecca logra capturar y dejar de manera fría hasta su escena final.

Un desenlace abierto y ambiguo
Al respecto, comentó: “Bueno, el desenlace cambió, desde el guion hasta la filmación e incluso en la sala de edición, siempre fue diferente, pero finalmente sentí que el final tenía que ser una elección que Sofía le presenta a su madre”, expresó.
“Nosotros como público elegimos lo que creemos que sucedió. A mí me encanta cuando algo es ambiguo porque al estar involucrado en la historia, es casi como un test de personalidad”, siguió.
Todo este trabajo le ha dado una motivación especial: “Sí me siento esperanzada al final, creo que la liberación ocurre y la libertad para las dos mujeres en esa iteración sucede, pero otras personas piensan que todo termina en un desastre. Así que creo que lo que sientes dictamina eso”, comentó.
El tema de la libertad como eje narrativo
“Y creo que la celebración del final se vive cuando Sofía (Mackey) menciona que tiene que abrazar la vida, que no puedes quedarte sentado en una sala. A partir de eso creo que un milagro ocurre, aunque no somos testigos de ello al final”, siguió.
El tema de la libertad permea de diversas formas la larga obra de Lenkiewicz, quien apuntó sobre la importancia que tiene ese tema para ella.
“Es enormemente trascendente. Creo que, históricamente, las mujeres han sido silenciadas y rechazadas mucho. Una de mis grandes obras trata sobre las sufragistas, el encontrar una voz y su derecho al voto”, expresó.
La importancia de la libertad en la actualidad
“Y aunque ahora hay supuesta igualdad, todavía hay sexismo y misoginia en la industria. Creo que la libertad de una mujer es muy importante, como es para todos los seres humanos. Lo es todo”, continuó.
“No puedes estar feliz sin libertad. Y creo que en este momento es especialmente pertinente porque Estados Unidos está en crisis y está arrebatándole los derechos a la gente arbitrariamente. Tristemente, todo el mundo apunta hacia esa misma condición, así que creo que los temas de libertad son muy importantes en nuestro presente”, concluyó.

