FICG 41: Películas, homenajes y la programación del Premio Mezcal 2026
Hacer un festival de cine en el México actual es un ejercicio de arquitectura efímera y resistencia política; es construir un refugio en medio de la ventisca. Esta complejidad encuentra su síntesis estética en la imagen oficial de la edición 41 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), firmada por el artista Ricardo Luévanos.
Inspirado en los pájaros tejedores, Luévanos propone una poderosa metáfora sobre la creación: estas aves articulan los nidos más complejos con una paciencia y técnica que espejean el rigor del cineasta.
Para Luévanos, el eje es la “introspección”, ese silencio fértil donde la mirada se vuelve hacia adentro para que la idea cobre vuelo. En su composición, las aves que transitan el lienzo representan pensamientos en flujo: algunos anidan y se materializan, otros se transforman o son abandonados en el proceso.
Esta “analogía de la construcción de un proyecto cinematográfico” es el baluarte para un festival que, tras cuatro décadas, debe seguir tejiendo su relevancia en un ecosistema donde la fragilidad presupuestal exige la precisión quirúrgica del pico de un ave para no desmoronarse.

Los rostros del Mayahuel: Entre el espectáculo y la memoria
La curaduría de los homenajes de este año propone un diálogo fascinante entre la vanguardia técnica global y la solidez visceral del cine nacional. El Mayahuel Internacional recae en Darren Aronofsky, arquitecto de oscuridades y obsesiones técnicas que, desde Réquiem por un sueño hasta El cisne negro, ha redefinido el rigor visual contemporáneo.
En un contrapunto necesario de resiliencia, el Mayahuel de Plata al Cine Mexicano honra a Luisa Huertas, figura cuya trayectoria de 50 años representa la espina dorsal de la actuación en México. El festival no solo celebrará su rostro en la pantalla, sino su legado histórico con la presentación de un libro sobre su trayectoria, en una sesión que contará con la complicidad del cineasta e investigador Roberto Fiesco.
Este cruce de visiones encarna la “vocación de la universidad por el cine, por la imaginación, por la estética, pero también la crítica”. A este cuadro de honor se suman Elena Vilardell (Ibermedia) y la icónica Lola Dueñas, quienes aseguran que el pulso del festival siga siendo, ante todo, un puente inquebrantable con Iberoamérica.

Inauguración y galas: La conciencia en el fotograma
La apertura del FICG 41 marca un retorno triunfal. Fernando Eimbcke, el director más laureado en la historia del festival (recordado por aquel hito de nueve premios con Temporada de patos), inaugura la edición con Moscas. La cinta, que llega con el aval del Premio del Jurado Ecuménico de la Berlinale, establece un tono de introspección y soledad urbana que permea la selección oficial.
Sin embargo, el festival entiende que el cine debe ser algo más que estética; debe ser, en palabras de José Trinidad Padilla López, una “herramienta poderosa de conciencia social”. Este espíritu se materializa en las Galas a Beneficio, cuya capacidad de recaudación en la edición previa (462,602 pesos) demuestra que la alfombra roja puede tener un impacto tangible en la realidad social de Jalisco.
Asociaciones beneficiadas en la Edición 41:
- Danza Aptitude Arte y Discapacidad, A.C.
- Colectivo Pro Derecho de la Niñez, A.C.
- Cruz Rosa, A.C.
- Juntos Cambiando Vidas, A.C.
- Mi Gran Esperanza, A.C.
- Fundación PAS, A.C.
- Terapia Integral para Niños con Autismo, A.C.

El pulso de la competencia: De la “Queerciañera” al Oscar
La competencia oficial vibra con la urgencia del presente. El Premio Maguey celebra su 15º aniversario —la “Queerciañera”— consolidándose como el faro del cine queer en la región. Destaca Yo tengo dos papás, un documental que transforma la burocracia de una adopción homoparental en Baja California en un acto de justicia poética.
En otras categorías, la selección es igualmente punzante:
- Cine Socioambiental: En alianza con el Museo de Ciencias Ambientales, la sección presenta Black Water, una mirada urgente al desplazamiento masivo en Bangladesh provocado por el colapso climático.
- Premio Rigo Mora: La animación recupera su mística con la estatuilla “Chucho”. Es vital recordar que el ganador de esta categoría tiene un pasaporte directo para ser considerado por la Academia de Hollywood en los premios Oscar.
Premio Mezcal: Un panorama complejo del cine mexicano
Considerada una de las secciones más representativas del Festival, el Premio Mezcal reconoce la creatividad y el talento de las y los cineastas mexicanos, al tiempo que acerca al público a producciones relevantes del panorama cinematográfico.
El Premio Mezcal a la Mejor Película Mexicana recibe una estatuilla Mayahuel y $500,000 (pesos mexicanos), otorgados a la compañía productora mayoritaria. Por su parte, el filme ganador del Premio del Público obtiene una estatuilla Mayahuel y $100,000 (pesos mexicanos) para el director. Mientras que en las categorías de Mejor Dirección, Mejor Fotografía y Mejor Interpretación se hace entrega de una estatuilla Mayahuel.

DOCUMENTAL
La misma sangre (2025), de Ángel Ricardo Linares Colmenares
Tras el asesinato de su hermana, Norma Mesino se pone al frente de la Organización Campesina de la Sierra del Sur, una agrupación que lucha desde hace 30 años por los derechos humanos de los campesinos que habitan una de las zonas más pobres y violentas de México.
Sobre sus hombros carga el peso de un apellido que ha sido sinónimo de lucha y resistencia, marcado por la masacre de Aguas Blancas, encarcelamientos, asesinatos y desapariciones, mientras en su día a día continúa un trabajo casi invisible para sobreponerse a la atmósfera de hostilidad e impunidad que la rodea y así cumplir con lo que parece su destino manifiesto.
Mickey (2026), de Dano García
Mickey pasó los últimos diez años explorando su proceso de transición en el contexto conservador de Sinaloa, México. A través de archivos digitales, recreaciones artísticas y encuentros profundamente personales, la película se mueve entre la ternura y la rabia, transformando el recuerdo en un acto de libertad. Una exploración de la autopercepción y de una confrontación no punitiva con el pasado.
Nuestro cuerpo es una estrella que se expande (2025), de Semillites Hernández Velasco y Tania Hernández Velasco
Semillites y Tania, dos hermanos queer unidos por una poderosa amistad, recorren el territorio moreno de sus propios cuerpos, tierras que una vez rechazaron. Recorren paisajes de piel, sueños y vísceras, adentrándose en lugares que vibran con la memoria de sus ancestros y, en el camino, se encuentran con una constelación de flores, saltamontes y fósiles.
A través del collage, la animación, el manifiesto, la danza y la intimidad, la película se mueve a través de las escalas del cuerpo y el territorio, reimaginando la identidad más allá de las narrativas coloniales de México.
Querida Fátima (2026), de Lorena Gutiérrez Rangel, Su Kim, Jesús Quintana Vega, Rodrigo Reyes y Dawn Valadez
Una década después del asesinato de su hija Fátima a los 12 años, víctima de un brutal feminicidio, Lorena Gutiérrez se planta afuera del Palacio Nacional para exigir una audiencia con la primera mujer presidenta de México.
Dirigida de forma colectiva bajo el liderazgo de la propia Lorena, esta película es un retrato visceral que combina el dolor personal con la resistencia política, tal y como se vive en un país en donde las Naciones Unidas estiman que 10 mujeres y niñas son asesinadas cada día.
FICCIÓN
Celestino (2025), de Hans Bryssinck
Durante un año sabático en México, el periodista belga Iván sigue las huellas del enigmático escritor Celestino Pérez. Al llegar al pueblo donde se dice que vive, este no aparece por ninguna parte.
La familia del escritor acoge a Iván, quien, fascinado por la extraña cotidianidad del hogar, se ve inmerso en un encierro inesperado. Con el paso de los días, sus experiencias parecen disolverse con el retrato imaginado de Celestino.
Ciudad de muertos (2024), de Jose Manuel Cravioto
Entre terremotos, accidentes y crímenes, Enrique ha fotografiado desde su infancia a miles de muertos inspirado por el cine de policías y detectives. Cuando un cadáver aparece dentro de un baúl, Enrique se ve envuelto en la investigación de un agente del servicio secreto que persigue a un asesino serial poniendo en marcha un proceso de investigación poco ortodoxo.
Lo que nos van dejando (2026), de Issa García Ascot
Sara, una bióloga molecular de 30 años, debe dejar su vida en la ciudad para ir a la selva a recoger el archivo de un centro de investigación. Estando ahí, hace suya la misión de encontrar un búho que se cree extinto. En este proceso descubrirá eventos de su vida que tenía olvidados y partes de sí misma que desconocía, y tras esa revelación, la libertad que anhelaba y no creía posible.
Oca (2025), de Karla Badillo
Rafaela es una joven monja que pertenece a una congregación precaria, casi extinta. Desde hace tiempo hay un sueño incompleto y recurrente que le ronda en la cabeza. Al tiempo, es enviada a un pueblo cercano en busca del nuevo arzobispo. En el camino, vivirá encuentros extraordinarios que la harán avanzar o retroceder de su camino.
Se busca (2026), de Kenya Márquez
René, una adolescente solitaria, insegura y rebelde huye de sus sofocantes padres ante el mar de dudas en que se ahoga. Eso la llevará a recorrer un trayecto de 2 mil kilómetros hacia Ciudad Juárez, donde presiente que algo la llama y que supondrá también un revelador viaje interior.
Soy Mario (2026), de Sharon Kleinberg
Mario es un taxista trans que queda embarazado. Se le abre la posibilidad de cumplir su deseo de ser padre, pero esto lo confronta con sus expectativas con respecto a su masculinidad. Antes de exponerse a una sociedad machista y llena de prejuicios, deberá enfrentarse a sí mismo.
El yerno (2026), de Gerardo Naranjo González
José Sánchez tiene un bigote memorable, una lengua habilidosa y una ambición desmedida. Después de una mala racha en los negocios, el azar lo transforma en El Serpiente, un temido operador político. Mantenerse en la cima exige un último trato, el más peligroso de todos, y esta vez su labia podría no ser suficiente.
Hecho en Jalisco: Rescatar el tiempo y la identidad
La sección “Hecho en Jalisco” es hoy un semillero de autores que desafían las convenciones. La gran anécdota de este año es, sin duda, el rescate de Casa tomada, de Alejandro Meludis. Filmado originalmente en 16mm en 1996, el proyecto fue devorado por fallas técnicas y el olvido durante tres décadas. Hoy, gracias a la tecnología, esta adaptación de Cortázar emerge de las sombras para su estreno mundial.
La experimentación técnica se hace presente con La marca del agua, un documental que utiliza drones e infrarrojos para crear una estética espectral. No es un capricho formal: es una herramienta de denuncia para visibilizar la agonía y contaminación del río Santiago, una herida abierta en la geografía jalisciense que el cine se niega a ignorar.
Además, la identidad local se refuerza con el FICG Minuto, protagonizado por el actor tapatío Cristo Fernández, vinculando la cultura pop con la esencia cinéfila del festival.

La maquinaria de industria: Cifras que narran un éxito
El FICG ha dejado de ser un evento de élites para convertirse en un fenómeno de apropiación urbana. El crecimiento de la audiencia es tectónico: de 94,004 asistentes en la edición 39 a 289,777 en la edición 40. Como bien señala Estrella Araiza, iniciativas como la exposición de carteles en Paseo Chapultepec han sido la clave para “acercar el festival a la ciudad”.
En el corazón de la industria, los números hablan de una salud envidiable: 1,414 proyectos inscritos, con un repunte fascinante del género fantástico (227 inscripciones), lo que marca una clara tendencia en el mercado iberoamericano.
A esto se suma el debut de FICGeneración, un programa diseñado para que los cineastas en formación no solo vean cine, sino que entiendan la maquinaria interna del festival, y la consolidación de los 20 años de Guadalajara Construye, el motor que permite que las películas en postproducción logren finalmente ver la luz.
El espejo de un continente herido
El festival es, en última instancia, esa estructura de “nidos elaborados” que imaginó Luévanos: un refugio tejido con rigor técnico y voluntad política que, a pesar de los vientos adversos de la economía y la política, logra incubar las ideas que definirán la mirada iberoamericana de la próxima década. En Guadalajara, el cine no solo se proyecta; se anida para resistir.
FICHA TÉCNICA FICG 41
- Fechas: 17 al 25 de abril de 2026.
- Sedes: Casi 30 espacios en la zona metropolitana de Guadalajara.
- Expectativa: Superar la marca histórica de 289,000 asistentes.
