‘Ex husbands’: una comedia melancólica sobre hombres en crisis rodada en Tulum
Mucho antes de ser el rostro de la tragicomedia, Griffin Dunne fue el encargado de las palomitas de maíz en el Radio City Music Hall. En su juventud, su trabajo consistía en reponer las bolsas de palomitas, un recorrido que lo llevaba por las “catacumbas” subterráneas del icónico recinto neoyorquino.
Allí, en los pasillos que conectaban con el escenario, se topaba con los camellos que participaban en el espectáculo de Natividad. “Hola, chicos”, les decía, y antes de seguir su camino, les ofrecía una bolsa entera que ellos devoraban sin dudarlo.
Esta anécdota, contada con la naturalidad de quien ha acumulado un sinfín de vivencias en la industria, revela a un actor cuya carrera está tejida de momentos memorables.
Es precisamente esa profundidad la que Dunne aporta a su más reciente protagónico en Ex Husbands (Divorciados), que llegó recién a la Cineteca Nacional y las salas de arte de la CDMX, un papel que se siente menos como una actuación y más como el eco de una vida entera vivida entre bambalinas.

El origen de la catarsis familiar: Un guión nacido del divorcio
En el cine, las historias más auténticas a menudo surgen de una herida personal. La película Ex Husbands nació de las reflexiones del director Noah Pritzker mientras atravesaba un momento de profundas contradicciones: la separación de sus propios padres después de un largo matrimonio, justo cuando él consideraba casarse y veía a amigos cercanos hacerlo y, en algunos casos, divorciarse. Esta colisión de finales y principios fue el catalizador.
Pritzker lo describe como una fuente de conflicto entre lo cómico y lo absurdo, una paradoja que se convirtió en el motor creativo de la película.
“Mis padres se divorciaron después de varios años, en un momento en el que yo estaba en una relación pensando en casarme. Creo que hay mucho conflicto entre humor y absurdidad”, expresó el cineasta.

El refugio de la camaradería
“Comenzar mi camino casándome cuando el matrimonio de mis padres se derrumbaba y hacer los votos y el compromiso en un mundo contemporáneo en el que el matrimonio se considera un éxito…, creo que ahí es cuando comencé a pensar sobre esto”, añadió.
De esta encrucijada vital emergió el personaje de Peter Pearce. Aunque Pritzker no es un hombre de sesenta años ni se ha divorciado, Peter se convirtió en un “contenedor para todo lo que estaba pensando y todas las preguntas que había estado barajando” sobre la familia, la identidad y la abrumadora tarea de empezar de nuevo en la madurez.
La película, nacida de una crisis personal, encontraría su voz definitiva no en la soledad de la escritura, sino en la inesperada camaradería forjada en el silencio de una pandemia.
Un traje a la medida: La pandemia que unió a Pritzker y Dunne
El cine, como la vida, rara vez sigue el guión. A veces, una pausa impuesta por el mundo —una pandemia, nada menos— no es un obstáculo, sino el interludio que permite que una buena idea madure hasta convertirse en una colaboración ineludible.
El guión de Ex Husbands ya existía antes de la COVID-19, pero el confinamiento transformó el proyecto de manera fundamental. Durante ese tiempo, en el que era imposible realizar la película, Noah Pritzker y Griffin Dunne forjaron una amistad.
La conexión inicial fue casi predestinada. La esposa de Pritzker, tras ver a Dunne presentar su documental sobre la escritora Joan Didion, llegó a casa con una revelación: “Acabo de ver a Griffin Dunne… y creo que sería perfecto para el papel”.

Una alquimia inesperada
Esta sugerencia condujo a un almuerzo entre director y actor que sentó las bases de su colaboración. La amistad que floreció durante la cuarentena se infiltró directamente en el ADN del guión.
Pritzker explica que a menudo “volvía al guión con las conversaciones que teníamos en mente. Fue muy orgánico el hecho de que nos hiciéramos amigos y cómo esto influyó en la manera en la que reescribía el guión”.
Este proceso creativo se aleja del transaccional intercambio de notas tan común en Hollywood. En lugar de eso, Pritzker describe una evolución fluida, donde reescribía el guion específicamente “con la voz y el rostro de Griffin en mi mente”, adaptando el personaje a la esencia misma del actor.
Esta alquimia entre director y actor se convertiría en el corazón de la película, pero el destino aún guardaba otra resonancia histórica, una reunión que añadiría décadas de pasado compartido al ADN del elenco.

El fantasma de matrimonios pasados: Un reparto con historia propia
El casting de una película puede, en ocasiones, añadir capas de significado que resuenan más allá de la pantalla, especialmente cuando los actores comparten un pasado real. En Ex Husbands, el reparto no solo interpreta a una familia en crisis, sino que trae consigo sus propias historias, añadiendo una autenticidad palpable a las relaciones ficticias.
El reencuentro entre Griffin Dunne y Rosanna Arquette es uno de los pilares emocionales del filme. Su vínculo se remonta a 1980, cuando trabajaron juntos por primera vez en Polonia, en ese entonces un país satélite soviético.
Las condiciones de rodaje fueron “realmente, realmente duras”, recuerda Dunne. En medio de un embargo de alimentos y un entorno hostil, forjaron un lazo que ha perdurado. Volver a interpretar a una pareja después de más de cuarenta años fue, para ellos, un proceso natural.
“Es como estar en un largo matrimonio”, explica Dunne, “como si hubiéramos tenido muchos hijos y tuviéramos un largo pasado y una larga historia, y caímos en eso… No fue difícil imaginar que llevábamos casados muchos, muchos años”.

Explorar las “nuevas masculinidades”
Esta dinámica se complementa con la exploración de las “nuevas masculinidades” que Pritzker quería analizar, un tema central en la película. James Norton interpreta a Nick, el hijo mayor, un “genio” en su juventud que ahora se siente completamente estancado, un hombre cuya identidad se ha fracturado al no cumplir con las expectativas de éxito.
Por otro lado, Miles Heizer da vida a Mickey, el hermano menor, gay y, en palabras de la crítica de Screen Daily, “el más maduro emocionalmente de los hombres Pearce”. A través de ellos, la película examina cómo las nuevas generaciones de hombres enfrentan la vulnerabilidad, el fracaso y el cuidado, desafiando los arquetipos tradicionales de fortaleza.
Este complejo mosaico de vulnerabilidades masculinas, explorado en Nueva York, estaba a punto de ser puesto a prueba en un escenario tan paradisíaco como implacable: las impredecibles playas de México.
Un paraíso imperfecto: Anécdotas de un rodaje en Tulum
Los imprevistos de un rodaje a menudo terminan por enriquecer la historia de maneras insospechadas. La decisión de filmar en Tulum, México, llevó al equipo de Ex Husbands a enfrentar desafíos que, lejos de sabotear la película, se integraron a su narrativa sobre paraísos perdidos y expectativas rotas.
El primer gran obstáculo fue una plaga masiva de sargazo que cubría las playas. Pritzker, inicialmente horrorizado, pronto vio el potencial temático de este desastre ecológico.
“Cuanto más complicado se volvía Tulum y menos un destino de ensueño, mejor era en cierto modo para la película”, comentó el director, “que estos tipos se dirigieran a lo que se suponía que era un paraíso pero que en realidad no lo es y es, en cierto modo, una pesadilla para Nick”, añadió.

Un ambiente relajado
El segundo imprevisto fue aún más fortuito. La filmación se detuvo durante una semana completa debido a la migración de tortugas en la playa donde debían rodar. Este parón inesperado se convirtió en unas vacaciones extra para el elenco. James Norton lo describe como un “jolly” (una juerga) que ayudó a consolidar la dinámica familiar entre los actores.
El ambiente fue tan relajado que, según cuenta Miles Heizer, apenas recuerda haber hecho una película. Sentía que estaban de vacaciones, y las fotografías que aparecen en los créditos finales son un testimonio de ello: no son fotos de producción, sino sus “fotos de vacaciones” (holiday snaps) personales.
Así, el paraíso imperfecto de Tulum, con sus plagas y sus pausas sagradas, se convirtió en el espejo del propio viaje de los Pearce: una búsqueda de conexión en medio del caos, encontrando una belleza inesperada precisamente en la imperfección.
Más allá de la crisis: Masculinidad, legado y amor en tiempos de divorcio
En su esencia, Ex Husbands es una obra descrita por la crítica de Screen Daily como una “ingeniosa y accesible comedia sobre la melancolía masculina” y elogiada por su productor, Bruce Cohen, en el festival de San Sebastián como una “hermosa y matizada visión de la masculinidad”.
La película explora con sensibilidad la vulnerabilidad de tres generaciones de hombres de la familia Pearce, el impacto intergeneracional del divorcio y la búsqueda de una nueva identidad cuando las estructuras que los definían se desmoronan.
Griffin Dunne encontró en Peter un reflejo de una verdad universal: la vida es un proceso constante de aprendizaje y redefinición. Su personaje encarna la idea de que nunca es tarde para cometer errores o para encontrar nuevos triunfos.
“Siempre nos veo, sin importar nuestra edad, como trabajos en progreso, ¿sabes? Y estaremos esforzándonos, pero no hay un final para nuestras desastrosas decisiones o nuestros triunfos y relaciones, nada es realmente estancado en la vida”, expresó.

Influencias directas
La película también dialoga con la historia del cine, un detalle que enriquece la experiencia para los cinéfilos. El título hace un guiño consciente a Husbands (1970) de John Cassavetes, otro filme sobre hombres en crisis.
Además, la reunión en pantalla de Dunne y Rosanna Arquette evoca inevitablemente su icónica colaboración en After hours (1985) de Martin Scorsese, añadiendo una capa de nostalgia y legado cinematográfico.
Así, Ex Husbands culmina un viaje que comenzó como una confesión personal del director y se transformó en una obra profundamente colaborativa.
Llena de anécdotas fortuitas, resonancias históricas y actuaciones ancladas en décadas de experiencia compartida, la película ofrece una mirada realista y contemporánea a las complejidades del amor, la familia y el simple, pero a la vez heroico, acto de seguir adelante.
