‘Eternity’ y el dilema del corazón: ¿Con quién pasarías la eternidad?
Hubo un tiempo en que Elizabeth Olsen, una de las actrices más reconocibles de su generación, soñaba con un final muy particular para sus días. No era una fantasía de glamour hollywoodense, sino una visión íntima y solitaria.
Imaginaba pasar su vejez en un brumoso y frío pueblo costero inglés, un lugar como Scarborough, con una vida sencilla definida por “una panadería, una cafetería, un pescadero, una quesería”.
En esta fantasía, su única compañía era, quizá, un animal, y el telón de fondo, un paseo perpetuo por la costa húmeda. Era una ensoñación no sobre la vida que construía, sino sobre cómo la culminaría.
Una semana para elegir tu eternidad: La premisa ingeniosa de A24
Esa fantasía solitaria dialoga, con una resonancia inesperada, con la pregunta universal que plantea la nueva película de A24, Eternity, estrenada con una cálida recepción en el Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF).
¿Qué es lo que realmente deseamos al final del camino y con quién —o sin quién— queremos experimentarlo? En una conversación con The Guardian, Olsen desgranó esa visión juvenil que anticipa el dilema de su personaje en la pantalla.
“Cuando estaba en el instituto, soñaba con ser una anciana en la costa de Inglaterra, sola en realidad”, expresó la actriz.
“Podría haber tenido un animal, y sería como brumoso y húmedo y un poco frío, y daría largos paseos y estaría en un pueblo pequeño que tuviera como una de cada cosa que necesitas. Siempre era solo yo y siempre imaginé que moriría sola”, añadió.
Eternity explora precisamente este tipo de dilemas existenciales, pero los envuelve en un giro romántico y fantástico que nos obliga a confrontar nuestras propias definiciones del amor, la pérdida y lo que significa para siempre.
Para David Freyne, el director de Eternity y previamente aclamado por Dating Amber, esa chispa llegó en la forma de un guión que descubrió un año antes de que Hollywood se enterara de su existencia.

El dilema de Joan: ¿El esposo de toda la vida o el amor de juventud?
El texto, escrito por Pat Cunnane, apareció en la prestigiosa Black List de 2022, el listado anual de los mejores guiones sin producir, pero para entonces, Freyne ya había sentido una conexión visceral con el material.
“Simplemente me enamoré al instante del potencial del guión. Tenía tantas ideas para él y para el mundo que quería construir a su alrededor”, dijo el cineasta a Inverse.
El guión despliega una premisa tan ingeniosa como universalmente perturbadora: al morir, las almas llegan a un centro burocrático donde disponen de una semana para elegir su eternidad. Es aquí donde Joan (Elizabeth Olsen) se enfrenta a una decisión imposible.
Su esposo de toda la vida, Larry (Miles Teller), ha muerto primero y la espera para pasar la eternidad juntos. Sin embargo, también reaparece su primer amor, Luke (Callum Turner), quien murió joven en la Guerra de Corea y la ha esperado pacientemente por más de medio siglo.
Burocracia celestial y arquitectura brutalista: La visión de David Freyne
Para Freyne, la singularidad de esta disyuntiva fue su mayor atractivo: “Esa idea de una mujer que tiene que elegir entre ese primer gran amor y ese último amor me pareció una idea tan extraordinaria, algo que no puedo creer que no existiera ya”, declaró a Inverse.
Con esta poderosa premisa como cimiento, Freyne se dispuso a transformar el concepto en un universo visualmente único, un más allá que se sentiría tan familiar como extrañamente desconcertante.
El más allá de David Freyne no tiene puertas de perlas ni coros celestiales en Eternity. En su lugar, el director imaginó una burocracia caótica de mediados de siglo, un bullicioso centro de tránsito a medio camino entre una estación de tren y una “expo de turismo”.
Su inspiración no provino de textos religiosos, sino de la arquitectura modernista y el cine clásico, buscando un escenario que fuera a la vez funcional y curiosamente mundano.
“Instantáneamente quise que se sintiera como una combinación del Barbican en Londres y la Biblioteca Moriyama en Toronto, este despiadado diseño de mediados de siglo”, explicó el realizador.
“La idea es que hicieron un rediseño del cruce recientemente, que para ellos fue en los años 60, y ese es el mundo en el que estamos”, añadió el cineasta en la entrevista.

Una idea emocionante del más allá
Cinematográficamente, sus influencias buscaron un equilibrio entre lo fantástico y lo humano, aspirando a una amalgama de la grandiosidad visual de A matter of life and death (1946) con la intimidad y el ingenio de The apartment (1960).
Su admiración por cineastas como Billy Wilder, Ernst Lubitsch y Preston Sturges se refleja en el ritmo y el diálogo de la película.
Esta visión de una burocracia de mediados de siglo, inspirada en la arquitectura brutalista, no fue un mero capricho estético; se convirtió en el escenario perfecto para la sátira que atrajo a Elizabeth Olsen, quien vio en ella una crítica a la cultura contemporánea.
“Esta idea del más allá que no presenta realmente una opción espiritual, sino más bien consumismo y capitalismo (…) me pareció un reflejo muy divertido de en lo que se ha convertido la cultura”, comentó en entrevista con Radio Times.
Este escenario, a la vez estilizado y burocrático, se convierte en el “caldo de cultivo” perfecto, una olla a presión donde el dilema profundamente humano de Joan puede desarrollarse en toda su complejidad emocional.
Dar vida a un concepto tan abstracto como el de almas ancianas habitando cuerpos jóvenes requería un elenco capaz de transmitir décadas de historia compartida con una sola mirada. Elizabeth Olsen, Miles Teller y el resto del reparto asumieron el reto de explorar las complejidades del amor eterno desde sus propias perspectivas, aportando capas de humanidad y humor a sus personajes.

Elizabeth Olsen: La validez de todos los amores
Para Elizabeth Olsen, el corazón de Eternity no reside en encontrar la respuesta correcta, sino en aceptar que no existe una sola. La película, desde su punto de vista, celebra las múltiples formas que el amor puede tomar a lo largo de una vida.
“Mostramos una historia sobre muchos tipos diferentes de amor, y los validamos a todos. No hay una que sea la decisión correcta, en realidad. Hay muchas vidas en una sola vida, y todas son válidas”, comentó para HeyUGuys.
Más allá del dilema central, fue la representación de una relación duradera lo que inicialmente la atrajo del guión. Lejos de los clichés de las comedias románticas, encontró un consuelo en la familiaridad y la historia compartida de Joan y Larry.
“Me sentí muy reconfortada al conocer a Joan y Larry en su vejez. Era algo que para mí es aspiracional en lo que respecta a las comedias románticas: envejecer con alguien y esas discusiones y familiaridad”, dijo a Radio Times.
Miles Teller: El alma joven de un hombre mayor
La premisa de Eternity —donde las almas llegan al más allá en sus cuerpos jóvenes— encontró un eco inesperado en la preparación de Miles Teller para interpretar a Larry, un hombre de más de 90 años en el cuerpo de uno de 30.
En lugar de buscar en lo desconocido, Teller encontró la inspiración en la filosofía de vida de su propia abuela: “Mi abuela, siempre se ha considerado una vampira de la juventud. No le gusta salir con gente mayor, aunque ella misma tiene 85 años”, dijo el actor.
“Me dice: ‘Bueno, Miles, todavía siento que tengo 35, y me pregunto quién es esta persona mayor que me mira desde el espejo’”, recordó en entrevista con Radio Times.
Esta anécdota le proporcionó la clave para entender a Larry y, en esencia, la lógica visual y narrativa del filme: la edad es un estado físico, pero el espíritu a menudo permanece intacto, ajeno al paso del tiempo, listo para una nueva oportunidad.

Da’Vine Joy Randolph y John Early: El cielo y el infierno personales
La premisa de la película inevitablemente invita a la reflexión personal, algo que el elenco secundario exploró con humor. Cuando Radio Times les preguntó sobre sus eternidades ideales y sus infiernos personales, Da’Vine Joy Randolph y John Early ofrecieron respuestas reveladoras.
Para Joy Randolph, el paraíso sería simplemente “unas buenas vacaciones”, mientras que el infierno es una realidad más inmediata: “América en este momento”.
Por su parte, Early, influenciado por el hambre del momento, eligió el Mundo de Macarrones con Queso como su cielo, y un lugar donde este estuviera prohibido como su infierno. Estas respuestas, tan personales como ocurrentes, demuestran cómo la película conecta con el público a un nivel relatable.
Más allá de su ingeniosa premisa y su conmovedor triángulo amoroso, Eternity aspira a ser un catalizador de conversaciones.
La película, que debutó con una sólida calificación del 86% en Rotten Tomatoes, se posiciona como una obra que utiliza el humor y el romance para incitar a la introspección.

Un filme para generar conversaciones
La visión final de Eternity de su director, David Freyne, no se centra en el éxito de taquilla, sino en el impacto que la historia pueda tener en la audiencia una vez que las luces del cine se encienden.
“Solo quiero hacer reír a la gente, y quiero hacerlos quizás llorar. Me encantaría que la gente la viera y tuviera esas conversaciones por sí misma… sobre lo que es importante para nosotros en nuestras vidas, reflexionando sobre nuestros propios amores y felicidad”, dijo a BroBible.
Al final, Eternity no busca ofrecer respuestas definitivas sobre lo que nos espera en el más allá.
A través de su encanto, su diseño meticuloso y sus profundas actuaciones, su verdadero propósito es dirigir nuestra mirada hacia adentro, incitándonos a cuestionar no cómo pasaremos la eternidad, sino cómo estamos viviendo el aquí y el ahora.
El filme llegó a las salas comerciales luego de que pasó en México por el Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM).

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