El Gouna Film Festival: el oasis del cine árabe que conecta a Egipto con el mundo
Al lado del mar Rojo, a unos 25 kilómetros al norte de la ciudad egipcia de Hurghada, se levanta El Gouna, una ciudad moderna y ecológica concebida como destino turístico y, desde hace ocho años, como el epicentro del cine árabe contemporáneo.
Cada otoño, este enclave costero acoge al Festival de Cine de El Gouna (GFF), uno de los eventos cinematográficos más importantes del Medio Oriente y el Norte de África (MENA).
Creado en 2017 por el empresario egipcio Naguib Sawiris, el festival nació con la idea de tender puentes entre el cine árabe y la industria internacional, ofreciendo una plataforma de exhibición, encuentro y desarrollo para los nuevos talentos de la región.
En menos de una década, El Gouna ha pasado de ser una joya turística a convertirse en un faro cultural que combina glamour, reflexión y compromiso social.

La edición 2025: diversidad y compromiso
La octava edición del GFF, que se celebró del 10 al 17 de octubre de 2025, refuerza esa visión.
Este año, la Competencia de Largometrajes de Ficción reunió 13 películas de 25 países, encabezadas por Father Mother Sister Brother del estadounidense Jim Jarmusch, ganadora del León de Oro en Venecia, y la colombiana Un poeta de Simón Mesa Soto, premiada en Cannes y San Sebastián.
La Competencia Documental, por su parte, presentó 12 obras internacionales, entre ellas Below the clouds de Gianfranco Rosi y Orwell: 2+2=5 de Raoul Peck, junto a producciones árabes como Life After Siham de Namir Abdel Messeeh.
Además, la plataforma CineGouna Industry Hub sigue impulsando el talento emergente de la región, con 12 proyectos en desarrollo de Egipto, Túnez, Sudán y Líbano.
Este año, el Premio a la Trayectoria fue otorgado a la actriz egipcia Menna Shalaby, mientras que la estrella internacional Cate Blanchett figura entre las invitadas de honor.

Puente cultural entre Arabia, África y América Latina
El Gouna Film Festival se distingue por su visión transnacional: abre espacio a historias y estéticas del Sur Global, donde Latinoamérica y el mundo árabe encuentran afinidades temáticas y sociales.
La presencia de Un Poeta —una producción colombiana sobre la marginalidad y el arte— o de títulos egipcios y tunecinos que abordan las consecuencias del autoritarismo, subraya ese diálogo entre orillas.
En palabras de Marianne Khoury, directora artística del festival: “El cine narrativo nos permite entrar en el mundo del otro. En un tiempo de fronteras y rupturas, El Gouna busca ser un espacio donde la empatía sea nuestro idioma común”, dijo.

Un festival joven con prestigio internacional
Pese a su corta historia, el GFF ha logrado un prestigio equiparable al de otros certámenes regionales como el de Marrakech o el de Dubái, gracias a su cuidadosa curaduría y a la participación de figuras internacionales.
El evento atrae cada año a cineastas, productores y críticos de todo el mundo, consolidando a Egipto —país con una de las tradiciones cinematográficas más ricas del mundo árabe— como centro neurálgico del cine en la región.
El festival combina competencias de largometraje de ficción, documental y cortometraje, además de secciones fuera de concurso, homenajes y talleres de formación.
Su plataforma de industria, CineGouna Platform, apoya proyectos árabes en desarrollo o postproducción mediante asesorías y fondos, algo que lo ha convertido en un verdadero laboratorio de creación y coproducción internacional.
El Gouna: una sede hecha para el cine
La elección de El Gouna no es casual. Esta ciudad, diseñada en los años 90 sobre una franja de islas artificiales, fue concebida como un modelo de urbanismo sostenible y convivencia multicultural.
Sus canales, arquitectura abierta y paisajes desérticos proporcionan un entorno ideal para un festival que busca inspiración y conexión.
El aire cosmopolita del lugar favorece los encuentros entre artistas árabes, africanos y europeos, mientras que su infraestructura moderna —teatros, resorts, marinas y espacios al aire libre— permite vivir el cine como una experiencia compartida entre arte, turismo y comunidad.
El propio fundador del festival ha descrito a El Gouna como “un espacio para soñar”, una especie de oasis donde el diálogo cultural se vuelve posible.
