Diana Sedano nos habla de ‘Póstumo’ y “la imaginación para volver habitable la vida”
Dolores (Diana Sedano), una cineasta malograda, despierta en un departamento desconocido sin saber cómo llegó ahí la noche anterior, situación que se vuelve aún más confusa tras la llegada de Luis, el dueño del lugar, quien tampoco tiene respuestas. Mientras intentan encontrar alguna explicación, irán descubriendo que tienen un vínculo sanguíneo y que comparten aficiones, pero también demonios.
Se trata de Póstumo, cuarto largometraje de Lucía Carreras, en el cual imagina un encuentro improbable entre dos personajes que ocurre por completo en un solo espacio y en donde el tiempo se suspende en una conversación.
A propósito del reciente estreno de la película en salas del circuito cultural, compartimos la entrevista con la actriz Diana Sedano, quien habló acerca de la peculiar dinámica de trabajo que propuso la realizadora para conseguir autenticidad en el relato, de la manera en que busca la luminosidad y vitalidad a los personajes que interpreta y de cómo encara el fracaso y la incertidumbre, inherentes al oficio actoral.

El reencuentro con Adrián Ladrón
Clímax en Medio: Quisiera comenzar hablando de tu trabajo con Adrián Ladrón, con quien ya habías coincidido en el cortometraje Bisho (Pablo Giles, 2020). En aquel proyecto, un conflicto aparentemente menor —el ruido que genera el perro de la casa vecina— iba dejando al descubierto las fracturas en una pareja. Póstumo comparte el hecho de ser un relato con dos personajes, un mismo espacio y diálogos muy contenidos. ¿Cómo fue reencontrarte actoralmente con Adrián en este nuevo contexto?
Diana Sedano: Sí, como dices, Adrián y yo ya nos conocíamos. Trabajamos juntos en Bisho y también en una obra de teatro que se llama Edipo: Nadie es ateo, dirigida por David Gaitán, que recientemente presentamos en España. Hay un nivel de confianza de muchos años, y además una admiración muy grande.
Para mí, Adrián es uno de los actores más potentes de este país, sin duda. Desde que lo vi en el casting pensé: “Va a ser él; se va a quedar con el papel”. Tiene una manera muy particular de habitar a sus personajes, de entrar en su psique; a mí me fascina verlo trabajar.
Lo interesante del proceso en Póstumo es que, a pesar de esa cercanía, Lucía Carreras tomó una decisión muy particular: trabajó con cada uno por separado y nos pidió no compartir información. Sabía que nuestra amistad podía jugar a favor o en contra, pero confió en que no romperíamos esa regla porque iría en contra de la dinámica que estaba buscando. De hecho, Adrián y yo no conocimos el guion completo hasta que empezamos a filmar.
“No hubo una construcción previa de los personajes”: Diana Sedano
Recibíamos las escenas un día antes para estudiarlas y había información que Lucía nos ocultaba deliberadamente. Era casi un juego: en el proceso, Adrián fue descubriendo antes lo que sucedía en la historia, mientras que yo no sabía con exactitud hacia dónde se estaba dirigiendo la situación. Ese desconocimiento como actriz coincidía con el desconcierto de mi personaje, y eso generó un estado muy singular en el set.
No hubo construcción previa del vínculo entre los personajes; todo ocurría ahí, frente a la cámara. Creo que Lucía siguió su intuición, y eso siempre es maravilloso cuando sucede con una directora. El método de trabajo y el sistema de producción afectan directamente al resultado de una película.
No es que ella siempre trabaje de esta manera, sino que aquí necesitaba que el encuentro se produjera desde un lugar genuino. No se trataba únicamente de la espontaneidad y la sorpresa, porque eso dura solo una toma, sino de sostener ese registro actoral a lo largo de toda la filmación.
“Me interesa la actuación sin compartimentos”: Diana Sedano
Clímax en Medio: ¿Cómo llegas tú a Póstumo y qué fue lo que te interesó del proyecto? Y, ligado a esto, ¿qué tan complejo fue para ti, como actriz, enfrentarte a un proceso tan poco convencional?
Diana Sedano: Yo llegué a través de un casting. Lucía hizo personalmente los castings desde una etapa muy temprana, algo que no es tan habitual en el cine, y eso ya me hablaba de alguien completamente interesada en el oficio actoral. Después fue a ver una obra de teatro que yo estaba haciendo en ese momento y creo que se produjo una conexión, tanto por mis circunstancias personales como por su sensibilidad.
Cuando Lucía me habló de la posibilidad de trabajar sin conocer el guión completo, lo primero que pensé fue: “Más pronto cae un hablador que un cojo”. Yo siempre decía: “Jamás voy a trabajar sin guion”, y era muy firme en eso. Vengo del teatro, en donde he encontrado un gran espacio de expresión, y ahí el texto suele ser una base fundamental. Al mismo tiempo, tenía muchas ganas de volver a hacer cine y de seguir explorándolo.
A mí me interesa la actuación, sin compartimentos: no creo demasiado en esa división rígida entre actores de teatro, de cine o de televisión. Lo que cambia es el lenguaje, no la verdad desde la que se actúa. En ese sentido, Póstumo llegó como un regalo enorme.
De pronto apareció un personaje complejo, oscuro, que no se quedaba solo en lo naturalista, sino que exigía una construcción profunda. La necesidad de Lucía de trabajar el personaje desde el cine —esa cercanía extrema de la cámara, la atención a las reacciones mínimas, la búsqueda de una intimidad casi voyerista— me emocionó mucho. Sentí que era una oportunidad de arriesgarme desde otro lugar.

Un personaje con una energía luminosa
Clímax en Medio: Hablemos de Dolores. ¿Cómo fue construir a este personaje, una cineasta marcada por la frustración y una relación compleja con el mundo —y consigo misma—?
Diana Sedano: Para mí era muy importante buscar los contrastes. Incluso, en los estados más oscuros de un personaje, yo me pregunto: ¿dónde están sus impulsos vitales? Siempre hay algo que nos salva, aunque sea mínimamente. En el caso de Dolores, eso es el cine. Hay algo muy vivo cuando ella habla de cine, sobre todo en esa borrachera bohemia que comparte con Luis. Ahí aparece una energía distinta que la vuelve luminosa por momentos, y eso era clave. Si ese impulso no existiera, no se produciría el encuentro que da sentido a la historia.
Clímax en Medio: Uno de los temas de Póstumo es la herencia familiar, no solo de quienes nos criaron, sino también la de aquellas personas que nunca conocimos del todo, pero de quienes hemos escuchado hablar porque son parte importante del relato familiar. En el caso de Luis, su abuela —a la que nunca vio— opera como una presencia decisiva en lo que actualmente es él. ¿Qué opinas al respecto?
Diana Sedano: Totalmente. Hoy se habla mucho acerca del trauma transgeneracional, de cómo ciertas cosas van pasando de una generación a otra, pero en realidad es algo que ha estado ahí desde siempre. Si uno piensa en los mitos griegos, por ejemplo, el linaje es central: lo que no se resolvió en una generación termina manifestándose en la siguiente.
Un gesto valiente apostar por la imaginación
Yo creo que uno hereda cosas constantemente, para bien y para mal, y que tarde o temprano hay que hacerse cargo de eso. No quiero sonar demasiado hippie, pero sí siento que nuestro árbol genealógico también corre por el torrente sanguíneo. Esa herencia nos atraviesa incluso ahora, mientras tú y yo estamos teniendo esta entrevista.
Y lo que me parece muy poderoso del cine, del teatro y del arte en general es que permiten volver concreto algo que muchas veces permanece en lo abstracto. En ese sentido, el guión de Lucía me parece muy original: es lúdico, nada pretencioso, pero profundamente sensible.
La película te envuelve poco a poco; al principio no sabes bien quiénes son esos personajes ni qué los conecta, y te va llevando hasta que esas capas emocionales empiezan a revelarse. Que en esta época una cineasta como Lucía le apueste a ese lugar de la imaginación, lo considero un gesto muy valiente.
“Lo que no se habla no se resuelve”: Diana Sedano
Clímax en Medio: Siguiendo con la idea del linaje y de aquello que se arrastra entre generaciones, otro tema es el de los silencios familiares: eso que no se nombra, que se evita, que se posterga indefinidamente, y que por lo mismo permanece sin resolverse. Historias dolorosas, incómodas o vergonzosas que aparecen, de una u otra forma, en todas las familias. ¿Qué lugar crees que ocupan esos silencios en nosotros?
Diana Sedano: Yo creo que en la vida pasa mucho eso de: “Lo que no se habla no se resuelve”. Pero también es verdad que no siempre se puede hablar cuando uno quiere. Enfrentarse a la propia oscuridad requiere de un proceso, y muchas veces ni siquiera se entiende del todo lo que está pasando como para poder ponerlo en palabras.
En Póstumo, ese silencio se sostiene hasta que ocurre el encuentro. Luis tiene que atravesar una crisis profunda para que algo se mueva. Pienso en la idea de la “noche oscura del alma”, como escribió San Juan de la Cruz: hay que llegar a ese lugar para poder mirar y escuchar la vida de otra manera.

Profundizar en la salud mental
Clímax en Medio: Tanto Dolores como Luis cargan con una tristeza que permanece invisible para quienes los rodean. Daría la impresión de que la salud mental sigue siendo una conversación tabú, no solo en la ficción, sino también fuera de ella. ¿Cómo lo percibes tú?
Diana Sedano: Yo tengo mis reservas con cómo hablamos hoy de la salud mental, porque a veces siento que abusamos de las etiquetas cuando la vida, en el fondo, sigue siendo un misterio. La vida produce vértigos, quiebres, sinsentidos, y cada quien tiene que encontrar sus propias formas de responder a eso.
Como decían las abuelas: cada cabeza es un mundo. No sé si Póstumo sea una película sobre la salud mental como tal; más bien creo que habla de personas lidiando con el malestar y la frustración desde lugares y épocas distintas.
En ese sentido, Dolores y Luis cuentan con herramientas diferentes. El detalle de la caja de Dolores me parece especial: ese espacio íntimo donde ella guardaba lo que no podía decir, escribir sus impulsos más oscuros y seguir funcionando en el mundo.
En cambio, Luis parece no tener esa contención. Y ahí es donde la película introduce algo muy hermoso: la imaginación como posibilidad. Antes que las etiquetas o cualquier diagnóstico, está la capacidad de la imaginación para volver habitable la vida.
Una película sobre seguir adelante
Clímax en Medio: Luis dirigió una película que, por lo que entendemos, no tuvo la recepción esperada y desde entonces se encuentra en un impasse y no ha escrito nada nuevo. En el trabajo artístico, la incertidumbre sobre qué historia contar a continuación y cómo avanzar suele ser parte del oficio. En tu experiencia como actriz, ¿cómo lidias con esos momentos?
Diana Sedano: Yo creo que el bloqueo creativo puede activarse por muchas cosas, pero una muy fuerte tiene que ver con la manera en que el propio trabajo es recibido. Inevitablemente generas expectativas: quieres que a tu obra le vaya bien.
Cuando la distancia entre lo que esperabas y lo que sucede es muy grande, el golpe puede ser durísimo, no solo para el trabajo, sino para el alma y la mente. De pronto aparece la sensación de que no vales nada, de que nadie está apostando por ti, y eso paraliza.
Con el tiempo, si ese impacto se decanta, uno puede empezar a entender que una mala recepción no define el valor de lo que haces. El camino creativo es especialmente áspero porque está lleno de negativas. En Póstumo, lo que a mí me resulta valioso es esa idea final de insistir, seguir adelante, aunque sea a otro ritmo.
