‘Belleza perfecta’, una serie para reflexionar “sobre la búsqueda de la perfección y la mercantilización de la belleza”
En un mundo como el actual en el que el culto al cuerpo y los avances estéticos han configurado nuevos estereotipos de belleza, el prolífico productor Ryan Murphy estrenó Belleza perfecta (The beauty), su nueva serie para FX-Hulu y Disney Plus con la que elabora una sátira retorcida a lo que ha denominado la “cultura Ozempic”.
“Creo que Ryan Murphy tiene olfato para capturar el espíritu de la época, de aquello que es actual y de lo que todos estamos hablando, y lo vuelve subversivo y provocador, más aún, digno de debatirse”, expresó Rebecca Hall durante la rueda de prensa internacional de la serie en la que Clímax en Medio estuvo presente.
En clave de thriller policiaco, Belleza perfecta es un body horror que enmarca su trama en torno a la pregunta: ¿qué estarías dispuesto a sacrificar en busca de la belleza perfecta?
Basada en la novela gráfica The beauty, de Jeremy Haun y Jason A. Hurley, la producción plantea la existencia de un virus que puede inyectarse o transmitirse por vía sexual que promete transformar la apariencia física de quien lo adquiere en su versión más bella, aunque a un costo devastador. Acorta la vida del portador y puede provocar efectos secundarios que van desde la deformación hasta la muerte por explosión del cuerpo.
“Creo que hay mucho que decir sobre la búsqueda de la perfección y lo que eso significa, también sobre la mercantilización de la belleza, porque pienso que la belleza humana es un aspecto conceptualmente complicado. No es como la naturaleza, no es como mirar un atardecer o algo así que es bello de forma objetiva. La belleza humana es subjetiva”, añadió Hall, quien interpreta a la agente del FBI, Jordan Bennett.

La dosis que te hace perfecto
En la serie, los agentes del FBI Cooper Madsen (Peters) y Jordan Bennett son enviados a París cuando súper modelos comienzan a morir de forma brutal y misteriosa. A medida que profundizan en el caso, descubren el virus que transforma personas comunes en iconos de perfección física, pero con consecuencias aterradoras.
A lo largo de once episodios, la serie explora cómo la obsesión por la belleza es capitalizada tanto por la industria médica como por ambiciosos magnates empresariales, encarnados en el personaje de Ashton Kutcher, llamado simplemente “La Corporación”. Es un sombrío líder tecnológico que, tras someterse al virus mediante de una inyección, comenzará a perfeccionar la sustancia –a la que denominará The beauty– con fines de comercialización.
“La idea de que puedas pagar por la perfección y, por lo tanto, confiar tu ideal de belleza a alguien que toma tu dinero, es complicado porque, ¿qué significa eso? ¿A dónde te lleva? ¿Cómo evoluciona? ¿Qué transforma?”, reflexionó la actriz.

El culto al cuerpo perfecto
Al abordar el ideal de belleza a través de las miradas de distintos personajes, el show subraya cómo las tendencias estéticas, la ilusión de una vida perfecta exhibida en redes sociales y las presiones sociales sobre el cuerpo se filtran en la intimidad y estado de ánimo. Esto empuja a los personajes hacia la promesa seductora de la sustancia milagrosa.
“Creo que la sociedad muchas veces nos dice cómo deberíamos vernos, instintivamente nos ponemos esa presión. Pensamos: ‘quizá no estoy lo suficientemente delgado’, o ‘mi cara no es lo suficientemente definida’, o ‘me veo hinchado, mejor me hago un facial’… y así sucesivamente”, dijo Anthony Ramos.
“Todo eso forma parte de nuestra cultura de una manera prominente. Esta serie habla de eso en un nivel profundo”, detalló el actor quien interpreta a “El Asesino”, el letal sicario de “La Corporación”. En la serie su trabajo es aniquilar a quienes se han beneficiado de “La Belleza” de forma ilegal.

Sátira a la “Cultura Ozempic”: Ryan Murphy actualiza el discurso de Nip/Tuck
Si en Nip/Tuck Murphy ya ponía el foco en la obsesión por alcanzar un cuerpo perfecto a través de la cirugía estética, Belleza perfecta traslada esa inquietud al contexto actual, marcado por la popularización de los fármacos GLP-1 y su consumo masivo, donde la promesa de belleza se presenta como una solución rápida, accesible y sin aparentes contraindicaciones.
“Vivimos en el mundo donde los GLP-1 están por todas partes, la demanda de Ozempic, Wegovy, Mounjaro y todas estas drogas. Algunas son para complicaciones de salud, otras solo para un resultado estético”, comentó.
“Y luego tenemos esta creciente demanda de cirugía estética –incluido el turismo de cirugías cosméticas–. Las personas modifican su cuerpo para lograr una apariencia, tener una sensación o una vibra que creen que les dará alguna ventaja o que, simplemente, los hará felices. La pregunta es: ¿qué estás dispuesto a sacrificar por eso? ¿Qué riesgos estás dispuesto a asumir? Creo que eso es increíblemente contundente”, subrayó Ashton Kutcher.
Jeremy Pope, quien interpreta la versión perfecta de Jeremy (Jaquel Spivey), un joven rechazado durante toda su vida por su apariencia física, considerado un incel antes de su desesperada e ilegal transformación, sumó al respecto:
“Creo que es una conversación interesante porque hay muchas cosas que se nos proyectan por redes sociales, o por las noticias. Siempre hay un medicamento que puedes tomar para cambiar esto o aquello. Así que, creo que es una conversación activa sobre dónde te sitúas frente a la belleza, tu perspectiva de ti mismo, el trabajo interior y el exterior”, expresó.

La belleza como experiencia ambigua
La serie comparte ciertos puntos de contacto con La sustancia. En la película de Coralie Fargeat protagonizada por Demi Moore y Margaret Qualley la comparación es motivada por afinidades temáticas y por el uso del terror corporal como dispositivo narrativo. Mientras que en Belleza perfecta se desplaza hacia un territorio propio. Aquí la transformación excede la mera alteración física. El cuerpo no solo se reconfigura, sino que es conducido hacia un ideal de plenitud biológica, asociado a la promesa inquietante de una salud perfecta.
De esta manera, el terror corporal cumple una función discursiva doble. Por un lado, produce imágenes impactantes que acompañan las secuencias de transformación o explotación. Por el otro, subraya que la belleza es una experiencia ambigua, lejos de ser un proceso libre de consecuencias. Esta tensión entre horror y perfección se manifiesta con claridad en la fisicalidad de los personajes, como describe el actor Jeremy Pope:
“La secuencia de mi transformación requirió que usara mi fisicalidad: se trataba de expresar a esta persona sintiendo su nuevo cuerpo en su piel, sus músculos, y cómo en lugar de representar el horror corporal o el dolor que trae implícito, podía haber belleza al encontrar al yo verdaderamente perfecto, cómo se sentiría eso, aprender a caminar y a usar ese nuevo cuerpo”, destacó.

Celebrar lo imperfecto
Lejos de regodearse en la exaltación de cuerpos torneados y rasgos armónicos que definen los primeros episodios, la serie articula, aunque de forma más discreta, una reflexión elocuente en torno a las imperfecciones, la vejez y el paso del tiempo.
“Al final, hay muchos episodios que subrayan la idea de que lo que te hace ser tú, eso que te hace único, es lo que te hace interesante y eso debe celebrarse”, recapituló Evan Peters.
Filmada en París, Venecia, Roma y Nueva York, Belleza perfecta está protagonizada por Evan Peters, Ashton Kutcher, Jeremy Pope, Anthony Ramos y Rebecca Hall. Cuenta además con un sólido elenco de actores recurrentes, entre los que destaca Isabella Rossellini, y estrellas invitadas como Bella Hadid, Ben Platt, Jessica Alexander y Vincent D’Onofrio.
Los primeros tres episodios estrenaron el 21 de enero en FX-Hulu y Disney Plus, la serie continúa con estrenos semanales hasta completar los once capítulos.
