‘Campeón gabacho’ y el renacer de la odisea migrante en Morelia: La dignidad a golpe de puño
Durante la edición de 2019 del Festival Internacional de Cine de Morelia (FICM), Juan Daniel García Treviño bailaba cumbia en cada festejo tras el fenómeno desatado por Ya no estoy aquí. Sin embargo, cuando el joven actor regiomontano se presentó años después al casting de Campeón gabacho, la audición fue, en sus propias palabras, “muy pésima”.
Lejos de rendirse, solicitó una charla a solas con el director Jonás Cuarón para pedirle una oportunidad real: deseaba compartirle su propia historia de vida, sus cicatrices de barrio y las veces en que se había agarrado a golpes para salir adelante.
Atraído por esa “rareza” de un joven roto pero con la cabeza en alto, Cuarón no sólo le otorgó el papel protagónico, sino que reescribió el tono del personaje para construir a un migrante dispuesto a pelear sin pedir perdón ni permiso a nadie.
El origen literario: Don Catarino, Aura Xilonen y la pérdida
El origen de esta adaptación se remonta a la intimidad familiar de la escritora Aura Xilonen. La novela homónima nació del vínculo afectivo que construyó con su abuelo Liborio tras sufrir un derrame cerebral.
En su juventud, a Don Catarino —su nombre elegido— le avergonzaba llamarse Liborio, una herida de identidad que detonó la búsqueda literaria de Xilonen: “¿Cómo puede haber alguien a quien le dé vergüenza su ser como para no dar su nombre? A veces no se nos llama por nuestro nombre, sino por calificativos, pero somos más que migrantes: somos seres humanos”, rememoró la autora.
La escritora estuvo presente en la conferencia de prensa celebrada en el marco del FICM donde también estuvo Clímax en Medio haciendo cobertura. Tras quedar cautivado por la potencia de la prosa, Jonás Cuarón contactó a Xilonen para coescribir un guión que transformara esa exuberancia lingüística en una vibrante experiencia audiovisual.

Alfonso Cuarón y la visión independiente de los artistas
Producida por Nicolás Celis, Gabriela Rodríguez y Alfonso Cuarón, la película aborda la travesía de Liborio en Estados Unidos alejándose de la solemnidad trágica que suele envolver al cine sobre la movilidad humana.
Para el ganador del Oscar, Alfonso Cuarón, su rol en el proyecto fue el de un espectador cercano que acompañó la visión independiente de su hijo: “Este proyecto he sido más que nada un turista”, expresó el realizador y además destacó la labor de los artistas en la actualidad frente a las posturas extremistas.
“Los artistas no están pidiendo permiso y cada uno encuentra su forma de hablar de sus temáticas, como Jonás y Aura en esta historia. Los artistas en general hacen lo que creen que quieren hacer”, afirmó el cineasta mexicano, destacando la autonomía creativa con la que Jonás, Rodríguez y Celis orquestaron el largometraje.

El hiperbolismo del barrio: Set en CDMX y la música de Rubén Blades
A diferencia de otros dramas que filman en locaciones reales al norte de la frontera, Cuarón decidió levantar un set completo en la Ciudad de México para tener un control estético absoluto sobre la escenografía y el lenguaje de la cámara. La intención era construir el imaginario hiperbólico del barrio latino mediante una puesta en escena barroca y colorida.
Para dotar de autenticidad sonora a la atmósfera, la producción convocó al legendario músico y actor panameño Rubén Blades —quien actuó por primera vez en español para un proyecto cinematográfico de esta envergadura— y al laureado productor musical Edgar Barrera, encargado de componer una banda sonora original que refleja la riqueza del paisaje urbano contemporáneo.
En el ring y frente a la cámara, García Treviño encontró en su propia vulnerabilidad el motor para encarnar a un peleador incansable. En la conferencia de prensa, el actor cuestionó las representaciones tradicionales del migrante en el cine comercial: “En muchas películas sobre la migración siempre planteaban al migrante como muy triste y apagado”, dijo.

Un migrante que responde con humor y puños firmes
“Con Campeón gabacho se plantea a un migrante echado para adelante, alguien que no se siente como un estorbo o una carga para nadie. Es ser un migrante pero con huevos, que se defiende”. Esta visión empató con la búsqueda de Cuarón, quien buscaba adentrarse en la mente de un joven que responde a la hostilidad con humor, creatividad y puños firmes.
Para Daniela Michel, directora del Festival Internacional de Cine de Morelia, la proyección del filme representa un hito dentro de la selección del encuentro michoacano: “Nuestra misión siempre será apoyar a los jóvenes, y cuando vi Campeón gabacho creí que era una recarga de energía para el cine mexicano”.
La productora Gabriela Rodríguez coincidió en que la cinta ofrece una vía alternativa para abordar problemáticas complejas a través de la calidez humana y la comedia, permitiendo que la audiencia conecte con las dinámicas de comunidad y supervivencia que experimentan las poblaciones desplazadas en el extranjero.

La traducción de la jerga y la empatía en el rodaje
Durante la sesión de preguntas con la prensa, la escritora Aura Xilonen detalló el arduo trabajo de traducción entre la literatura y el lenguaje cinematográfico, destacando las extensas listas de modismos y groserías que pulieron junto con Cuarón para mantener viva la jerga del texto original.
“Al final todo es una película donde hubo mucha comunidad y empatía; todos nos queríamos un chingo y espero que eso se vea en pantalla”, expresó la autora al describir el ambiente festivo que permeó durante los días de rodaje entre el equipo técnico y el reparto.
Con este estreno, Jonás Cuarón consolida una exploración temática que inició años atrás con Desierto (2015), aunque esta vez desplazando el foco desde la persecución agónica hacia la afirmación de la identidad. Para el director, la clave del filme radicaba en encontrar un lenguaje visual capaz de honrar la complejidad de su protagonista.

El cambio de paradigma: Dignidad y supervivencia sin victimismo
“El gran reto era enseñar a un personaje con una complejidad humana, desde el guion con sus pesares y quereres, hasta encontrar su imaginario en pantalla. La carne y el corazón de Liborio los dio Juan Daniel”, concluyó el cineasta frente a los medios de comunicación.
La presentación de Campeón gabacho en Morelia reafirma que el cine sobre la frontera está experimentando un cambio de paradigma hacia relatos donde la dignidad, la ironía y el sentido de pertenencia prevalecen sobre el victimismo.
Con una actuación consagratoria de García Treviño y una manufactura visual rigurosa, el largometraje se alista para su recorrido por festivales internacionales y salas comerciales, recordando a los espectadores que detrás de cada etiqueta migratoria habita una historia dispuesta a dar la batalla hasta el último asalto.
