No Te Va Gustar inunda de nostalgia y rock el Pepsi Center: Mística uruguaya y 32 años de historia
En una época donde prácticamente cualquier titular de prensa o conversación cotidiana desemboca en crisis económicas, conflictos bélicos y desigualdades flagrantes, la banda uruguaya No Te Va Gustar logró transformar el Pepsi Center en una trinchera de resistencia emocional.
Durante más de dos horas, el recinto entero encontró en la música un refugio colectivo; una tregua indispensable para sacudirse el peso de un panorama mundial que asfixia y aligerar las tensiones que minan nuestro día a día.
Tras un exitoso recorrido de cinco fechas por territorio nacional, No Te Va Gustar coronó su paso en el Pepsi Center de la Ciudad de México en el marco de la presentación de Florece en el caos, su duodécimo disco de estudio.

Una tregua intergeneracional: Banderas, familias y el reencuentro en el Pepsi Center
Esta sexta presentación significó el emotivo reencuentro de la agrupación charrúa con su público mexicano tras dos años de ausencia; una larga pausa que la propia banda prometió sobre el escenario no volver a repetir.
Mucho antes de que se abrieran las puertas, el ambiente en las filas anticipaba el espíritu de la velada. Coexistían familias enteras —madres, padres e hijos— junto a parejas y grupos de amigos de distintas generaciones.
Esa atmósfera de comunión franca contrastaba de inmediato con la polarización cotidiana que se respira en las calles; una tregua colectiva que cobraba aún más sentido tras el fervor divisivo de la reciente Copa Mundial de Fútbol y en pleno territorio de una agrupación uruguaya.

32 años, 32 canciones: El monumental despliegue histórico de la agrupación de Montevideo
La ceremonia de No Te Va a Gustar dio inicio a las 20:43 horas. Los primeros acordes de “Halcones y payasos” sirvieron para acomodar el pulso del recinto y temperar al público que aún terminaba de abarrotar los accesos.
Apenas un par de temas después, el cantante Emiliano Brancciari tomó la palabra para lanzar una advertencia festiva: la velada sería larga. El vocalista prometió un recorrido ambicioso por la discografía de la banda, planteado como un gesto de gratitud hacia la fanaticada mexicana que abarrotó sus fechas a lo largo y ancho de la república.
Con un despliegue de 32 canciones —cifra que coincidió de forma poética con los 32 años de historia que la agrupación cumplió el pasado junio—, el colectivo de Montevideo reafirmó su idilio indestructible con la fanaticada mexicana.

Un puente perfecto entre el presente áspero y los himnos icónicos del rock latino
Desde el primer bloque —marcado por la energía de “No te imaginás” y la masiva coreografía colectiva en “A las 9”—, No Te Va a Gustar dejó en claro su destreza en el escenario. La agrupación uruguaya supo amalgamar la crudeza y los matices ásperos de su material más reciente con los himnos infaltables que cimentaron su estatura en el mapa del rock latinoamericano, tendiendo un puente perfecto entre su presente y su historia.
“Estamos muy felices de cerrar la gira en esta ciudad en la que nos sentimos tan queridos; este será un show bastante largo”, advirtió el vocalista Emiliano Brancciari antes de dar paso a un viaje retrospectivo que navegó por producciones icónicas como Aunque cueste ver el sol (2004) de la mano de “Verte reír”. También se escucharon “La noche de ayer” y “Angel con campera”.
El pulso del concierto tomó una dimensión profundamente emotiva después de la ejecución de “Comodín”, momento en que la banda se detuvo para rendir homenaje a Rubén Rada, figura central del candombe y referente absoluto de la música uruguaya fallecido el pasado 26 de agosto.

El adiós a un gigante: El emotivo tributo musical a la memoria de Rubén Rada
Brancciari dedicó el espectáculo a su memoria antes de entonar “Una vida más”, un tema cuya lírica sobre la resistencia frente a la finitud resonó en el recinto como un tributo de gratitud y comunión entre el rock, el reggae y las raíces populares de su país natal.
La descarga continuó con la aspereza de “Tu defecto es el mío”. Al concluir el tema, Brancciari volvió a tomar el micrófono para sellar la complicidad con la multitud: “Muchísimas gracias, México, estamos muy felices de volver a vernos. Gracias de verdad”.
Tras el agradecimiento, la banda encadenó “Si el mar me ve” y “El camino” en una ráfaga ininterrumpida. Hasta ese punto, el show avanzaba con una cadencia arrolladora y sin concesiones, hilando tema tras tema casi sin dar margen para tomar aire.

La pausa desenchufada: ‘Memorias del olvido’ y el diálogo íntimo con guitarras acústicas
Fue entonces cuando Emiliano Brancciari anunció un viraje en la dinámica de la noche: “Vamos a bajar un poquito los decibeles con una canción del álbum Por lo menos hoy que sabemos que les gusta mucho”.
Con “Memorias del olvido”, una pieza impregnada de nostalgia, la banda inauguró un pasaje íntimo que continuó con “Cartas por jugar” y “De nada sirve”. A lo largo de este tríptico, No Te Va a Gustar replegó la potencia eléctrica para cederle el protagonismo al diálogo entre las guitarras acústicas y las voces, transformando el retumbo del recinto en un susurro compartido.
Aquella tregua desenchufada apenas sirvió para tomar aire antes de desatar un vendaval eléctrico ininterrumpido. De manera progresiva, el ensamble fue recuperando todo el peso de su instrumental para hilvanar una batería de himnos que encendió el foro: desde la melancolía de “Ese maldito momento”, “Clara” y “Al vacío”, hasta la tensión de “Los villanos”, “Prendido fuego”, “El error” y el estallido contestatario de “Venganza”.

Sensibilidad social y crudeza instrumental: El sonido filoso del nuevo disco
Entre los saltos temporales de su trayectoria, el grupo abrió paso a la crudeza de Florece en el caos, su duodécimo disco de estudio grabado a finales de 2025 en el estudio Elefante Blanco de Montevideo bajo la producción de Nico Cotton e ingeniería de Carlos Imperatori.
Sobre el escenario del Pepsi Center, las composiciones de esta nueva producción respaldaron su apuesta por un sonido más áspero y filoso; una firmeza de distorsiones que no pierde el núcleo melódico ni la sensibilidad social que atraviesa el repertorio de los uruguayos.
Al término de “Chau”, Brancciari volvió a medir la resistencia del foro: “¿Se cansaron? Falta un montón todavía”, provocó con una sonrisa antes de soltar “En mil pedazos”, otro de los cortes de su nueva producción.

El guiño a Café Tacvba y la respuesta eufórica de la multitud a capella
Poco después retumbó “Paranoia”, cuyo desenlace reservaba uno de los momentos más memorables de la noche. Al apagar los instrumentos, el vocalista de No Te Va a Gustar quedó a solas frente a la multitud para entonar a capella un fragmento de “Esa noche”: “No me hubieras dejado esa noche, porque esa misma noche encontré un amor…”, se oía en coro.
El guiño rendido a Café Tacvba encendió una respuesta eufórica e inmediata en el Pepsi Center, que unió miles de voces para completar el homenaje a la leyenda del rock mexicano.
Para el penúltimo bloque, la atmósfera de camaradería y colectividad se respiraba a flor de piel. Entre vasos por el aire, brazos en alto y brincos coordinados, la pista se transformó en una sola marea humana. Familias, infancias, jóvenes y adultos —entre banderas mexicanas, uruguayas y argentinas— se fundían en abrazos para hacer suyas las letras que han acompañado sus vidas.

Catarsis irreversible: El estallido del pogo colectivo y la comunión del cierre
La celebración era ya irreversible para No Te Va a Gustar: entre llanto, catarsis y camisetas agitadas al aire, la multitud cantaba a todo pulmón. Con el recinto entregado por completo, el tramo final pisó el acelerador a fondo al ritmo de “Tan lejos” y “Cero a la izquierda”, hasta desembocar en el vendaval de “Fuera de control”, cuyo estribillo desató un multitudinario pogo que sacudió el centro del Pepsi Center.
Al concluir la descarga, Emiliano Brancciari volvió a tomar el micrófono para sellar la comunión de la noche: “Muchas gracias por tanto cariño, Ciudad de México, hemos sido muy felices esta noche. Gracias por acompañarnos y por regalarnos tanto amor; nos vamos con el pecho inflado a nuestra casa”.
Pero al ritual aún le quedaban dos cartuchos. Tras dar paso a “No somos nosotros” —otro firme manifiesto de Florece en el caos—, el vocalista rasgueó las primeras notas de su guitarra para marcar el arranque de “No era cierto”, la clásica e infaltable pieza con la que los uruguayos suelen cerrar sus noches memorables.

Siempre hay con quién quedarse a celebrar: La despedida antes del salto a Europa
Al sonar el último acorde, los integrantes de No Te Va Gustar se congregaron al frente del escenario. Visiblemente conmovidos, agradecieron con profundas reverencias a un público que, a lo largo de más de dos horas de concierto, se entregó en cuerpo y alma a cada canción.
Fue la consagración de un cariño mutuo donde la audiencia mexicana demostró todas las formas posibles de abrazar a una banda, confirmando que, aun en tiempos turbulentos, siempre hay con quién quedarse a celebrar.
Tras este memorable cierre en la capital —que culminó su paso previo por Chile y Argentina—, No Te va a Gustar tomará un breve receso antes de emprender en septiembre una gira por el interior argentino, para luego saltar en octubre a los escenarios de Italia, Francia, Inglaterra, Irlanda, Dinamarca, Alemania y España, antes de su definitivo regreso a casa en Montevideo el 12 de diciembre.

