Premios Grammy 2026: La noche que Bad Bunny se consagró en la industria anglo que protestó contra Trump
“Benito, si las cosas se siguen poniendo mal en EEUU, ¿puedo ir a vivir contigo a Puerto Rico?”. La pregunta de Trevor Noah, anfitrión de la gala de los Premios Grammy, a Bad Bunny no era solo una broma. Era una sonda lanzada al corazón de un artista que ha hecho de su isla un estandarte.
La respuesta del puertorriqueño, entre la ironía y la amarga realidad — “Trevor, tengo malas noticias para ti, Puerto Rico es parte de EE.UU.”—, provocó una risa cómplice en el Crypto.com Arena. Pero fue el siguiente intercambio el que definió la velada.
Noah, incansable, le rogó que cantara algo, cualquier cosa. “No puedo, Trevor, lo tengo prohibido”, respondió Bad Bunny con una sonrisa juguetona, solo para ceder segundos después, entonando unos versos de “DtMf” a capela.
Ese momento, aparentemente ligero, encapsuló las tensiones y las triunfales afirmaciones que recorrerían la 68ª edición de los Premios Grammy. Fue un acto de desafío sutil, una celebración de la cultura hispana en el escenario más visible de la música estadounidense y la confirmación del protagonismo absoluto de un artista que ya no pide permiso para ocupar el centro. Este intercambio fue el presagio de una de las ceremonias más combativas y políticamente cargadas en la historia reciente de los premios.
El escenario como tribuna: Una ceremonia contra Trump y el ICE
En un contexto nacional crispado por las agresivas redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Mineápolis y la tensión constante bajo la administración de Donald Trump, la 68ª edición de los Premios Grammy se transformó en una plataforma de protesta colectiva. La comunidad artística no solo celebró su música; la utilizó como un arma, convirtiendo el escenario en una tribuna desde la cual lanzar un mensaje unificado.

El mensaje contundente de Billie Eilish
El primer gran golpe de la noche llegó con la victoria de Billie Eilish en la categoría de Mejor Canción del Año de los Premios Grammy por “WILDFLOWER”. Al subir al escenario junto a su hermano y colaborador, Finneas O’Connell, Eilish dejó de lado los agradecimientos protocolares para lanzar una declaración que resonó como un trueno:
“Nadie es ilegal en tierra robada… Que se joda el ICE: es lo único que quiero decir”. Tras una pausa cargada de significado, añadió: “Ahora mismo es muy difícil saber qué decir y qué hacer. Pero me siento muy esperanzada en este lugar. Tenemos que seguir luchando, alzando la voz y protestando, porque nuestras voces de verdad importan. Las personas importan”.
Sus palabras, que mutaron de la pura disidencia a un llamado a la acción esperanzada, enmarcaron su activismo previo y adquirieron un peso simbólico inmenso al ser pronunciadas al recibir uno de los premios más codiciados.
El doble discurso de Bad Bunny
Si Eilish abrió la puerta, Bad Bunny la derribó. El puertorriqueño subió dos veces al escenario, y en ambas ocasiones su mensaje fue inequívoco. Al recibir el galardón a Mejor Álbum de Música Urbana de los Premios Grammy, sus primeras palabras fueron una declaración de principios: “Antes de decir gracias a Dios, voy a decir fuera ICE”.
Tras la ovación, continuó con un discurso poderoso que buscaba desmantelar los estereotipos y humanizar a las comunidades migrantes. “No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens, somos humanos y somos americanos”, afirmó, para luego hacer un llamado a la unidad que caló hondo en la audiencia: “Si peleamos tenemos que hacerlo con amor, nosotros no los odiamos, amamos a nuestra gente y a nuestra familia, no lo olviden”.

El anfitrión y la sátira
Trevor Noah, en su último año como maestro de ceremonias, manejó la gala con una maestría que combinaba la celebración con la crítica mordaz. Sus monólogos fueron un campo minado de dardos dirigidos a Donald Trump. Su pulla más ácida llegó al referirse a la necesidad del presidente de encontrar un nuevo destino de recreo: “Desde que no está Epstein necesita una nueva isla para quedar con Bill Clinton”, dijo en referencia a Groenlandia.
La reacción no se hizo esperar. Desde su red social Truth, Trump calificó los premios como “lo PEOR”, amenazando con demandar al “pobre, patético, sin talento y tonto presentador”, confirmando sin querer el impacto de las críticas.
La protesta silenciosa en la alfombra roja
La resistencia no esperó a que se encendieran los micrófonos del escenario principal. La protesta comenzó en la alfombra roja de los Premios Grammy, donde artistas como la propia Billie Eilish, Justin Bieber, Hailey Bieber y Lady Gaga portaron un sobrio prendedor en blanco y negro con un lema contundente: “ICE Out”. Este gesto silencioso pero visible demostró que el descontento era una corriente subterránea que unía a gran parte de la industria mucho antes de que comenzara la ceremonia.
La noche dejó claro que, ante un clima político que consideran hostil, los artistas más influyentes del mundo decidieron no callar. Utilizaron su visibilidad para presentar un frente unido, convirtiendo una celebración musical en un rotundo acto de resistencia.
Hitos para la historia: Los triunfos que redefinen la industria
Más allá de la protesta, los premios principales de la noche no solo reconocieron la excelencia artística, sino que también reflejaron los cambios tectónicos que están reconfigurando el mapa cultural y demográfico de la música global. Estos no fueron solo galardones; fueron sentencias culturales.
Bad Bunny y la conquista del gramófono dorado
El momento culminante de la noche fue un hito que resonará durante décadas. Con su álbum DeBÍ TiRAR MáS FOToS, Bad Bunny ganó el premio a Álbum del Año de los Premios Grammy, convirtiéndose en el primer disco íntegramente en español en lograr la máxima distinción de los Grammy. Visiblemente emocionado, dedicó el premio a sus raíces y a quienes comparten su viaje.
“Gracias mami por parirme en Puerto Rico”, dijo primero, antes de lanzar un mensaje de orgullo insular: “Puerto Rico, créeme cuando te digo que somos mucho grande que 100×35 y no existe nada que no podamos lograr”, comentó.
La referencia a la expresión popular “100 por 35”, por las medidas aproximadas de la isla en millas, fue un guiño íntimo y poderoso a su identidad. Luego extendió su gratitud en inglés a “todas las personas que tuvieron que dejar su tierra natal, su país, para seguir sus sueños”.
Este triunfo no es solo la validación definitiva de la música en español; es la constatación de que la Academia que entrega los Premios Grammy, tras años de críticas por su tratamiento de la música no anglosajona, finalmente se rinde a una realidad demográfica y de mercado que artistas como Bad Bunny no esperaron a que se reconociera, sino que crearon por sí mismos.

Kendrick Lamar: El rey consistente
Mientras Bad Bunny hacía historia, Kendrick Lamar reafirmaba su estatus como la conciencia crítica y la vara de medir del hip-hop. Por segundo año consecutivo, el rapero de Compton fue el artista más premiado de la noche, llevándose a casa cinco gramófonos.
Sus victorias, incluyendo Mejor Álbum de Rap por GNX y la prestigiosa Grabación del Año de los Premios Grammy por “Luther”, consolidan su legado como una de las voces más respetadas e influyentes de su generación, un cronista implacable de la realidad social y artística.
Olivia Dean y el legado de la inmigración
El discurso político de la noche encontró su culminación temática en la victoria de la británica Olivia Dean como Mejor Nuevo Artista. Su triunfo no fue un apéndice, sino la prueba de que el mensaje de resistencia y humanidad había calado hasta la nueva generación.
Al aceptar su premio, Dean conectó su éxito personal con una narrativa universal de migración y valentía: “Estoy aquí como nieta de un inmigrante. No estaría aquí sin ellos. Soy producto de la valentía, y creo que esas personas merecen ser celebradas. No somos nada sin los demás. Muchísimas gracias”, dijo.
Sus palabras demostraron que el espíritu de la noche no era una pose de las superestrellas, sino un sentimiento genuino y compartido que ya define a los talentos emergentes, quienes entienden su arte como inseparable de su identidad y su historia.

Entre el homenaje y la anécdota: Otros momentos destacados
Ninguna ceremonia está completa sin sus fantasmas, y la 68ª edición de los Grammy rindió tributo a los suyos con una serie de homenajes que abarcaron desde la potencia cruda del metal hasta la gracia intrincada del soul, recordando al público los pilares sobre los que se asienta la música moderna.
Tributos a los que se fueron
Un poderoso tributo a Ozzy Osbourne, fallecido el 22 de julio de 2025 de un infarto, reunió en el escenario a Slash, Chad Smith y Post Malone para una estruendosa interpretación de “War Pigs”.
Poco después, el R&B fue protagonista en el homenaje a Roberta Flack, quien nos dejó el 24 de febrero de 2025 tras luchar contra la ELA, y a D’Angelo, que murió el 14 de octubre de 2025 víctima de un cáncer de páncreas. Voces como las de Lauryn Hill, Wyclef Jean, John Legend y Chaka Khan revisitaron clásicos inmortales. Finalmente, la leyenda del country Reba McEntire prestó su voz al segmento In Memoriam.
Reconocimientos y curiosidades
- Persona del Año: La icónica Mariah Carey fue honrada como Persona del Año, reconociendo no solo su monumental carrera sino también su extensa y concreta labor filantrópica, que incluye una donación de más de un millón de dólares al Fresh Air Fund y su apoyo a víctimas del huracán Katrina y la pandemia de COVID-19.
- Un ganador inesperado: La historia de los Grammy sumó un capítulo singular con la victoria del Dalái lama, quien a sus 90 años ganó su primer gramófono en la categoría de Mejor Audiolibro por Meditations: The Reflections Of His Holiness The Dalai Lama.
- Segunda oportunidad: El dúo argentino Ca7riel & Paco Amoroso, tras la polémica generada por quemar sus Grammy Latinos el año anterior, agradecieron a la Academia por la “segunda oportunidad” al ganar en la categoría de Mejor Álbum de Rock Latino o Alternativo.
- Paz en el género: En la alfombra roja, J Balvin confirmó su reconciliación con Bad Bunny, anunciando que asistiría a su histórica presentación en el medio tiempo del Super Bowl, sellando la paz entre dos de los más grandes titanes de la música urbana.
México, presente en el palmarés
Entre homenajes a las víctimas y un ambiente de reconstrucción, Natalia Lafourcade y Carin León demostraron que México sigue marcando la pauta en la industria global. Lafourcade se llevó el gramófono a Mejor Álbum Pop Latino con Cancionera, superando a titanes del streaming como Karol G y Rauw Alejandro, confirmando que la autenticidad vence al algoritmo.
Por su parte, Carín León repitió la dosis: por segundo año consecutivo es el rey del Álbum de Música Mexicana con Palabra De To’s (Seca), dejando en el camino a Fuerza Regida y Grupo Frontera.
El legado de la 68ª edición
Los Grammy 2026 serán recordados por mucho más que una lista de ganadores. Sí, celebramos la excelencia de Kendrick Lamar y el hito histórico de Bad Bunny, que derribó la última barrera idiomática para el premio más importante de la música. Sin embargo, el verdadero legado de esta edición reside en su valentía.
Fue una noche en la que la industria musical se negó a ser un mero espectador de su tiempo y, en cambio, se erigió como un altavoz para el descontento social y la afirmación cultural. Demostró, una vez más, que la música, en su forma más pura y potente, sigue siendo una de las herramientas más efectivas de protesta y unión que poseemos.
Lista de Ganadores: 68ª Edición de los Premios Grammy
- Álbum del año: ‘DeBÍ TiRAR MáS FOToS’ – Bad Bunny.
- Grabación del año: ‘Luther’ – Kendrick Lamar con SZA.
- Canción del año: ‘Wildflower’ – Billie Eilish O’Connell & Finneas O’Connell (compositores).
- Mejor nuevo artista: Olivia Dean.
- Mejor productor del año (no clásica): Cirkut.
- Mejor compositor del año (no clásica): Amy Allen.
- Mejor álbum vocal de pop: ‘Mayhem’ – Lady Gaga.
- Mejor interpretación de pop individual: ‘Messy’ — Lola Young.
- Mejor interpretación de pop en dúo o grupo: ‘Defying Gravity’ – Cynthia Erivo & Ariana Grande.
- Mejor álbum de música urbana: ‘DeBÍ TiRAR MáS FOToS’ — Bad Bunny.
- Mejor grabación de dance pop: ‘Abracadabra’ — Lady Gaga.
- Mejor álbum vocal de pop tradicional: ‘A Matter of Time’ — Laufey.
- Mejor álbum de rock: ‘Never Enough’ — Turnstile.
- Mejor álbum de rap: GNX – Kendrick Lamar.
No televisados
- Mejor video musical: ‘Anxiety’ — Doechii.
- Mejor álbum de teatro musical: ‘Buena Vista Social Club’.
- Mejor portada de disco: ‘Chromakopia’ — Shaun Llewellyn & Luis ‘Panch’ Perez.
- Mejor álbum de pop latino: ‘Cancionera’ – Natalia Lafourcade.
- Mejor álbum de música mexicana (incluida tejana): ‘Palabra De To’s (Seca)’ — Carín León.
- Mejor álbum de jazz latino: ‘A Tribute to Benny Moré and Nat King Cole’ — Gonzalo Rubalcaba, Yainer Horta & Joey Calveiro.
- Mejor álbum de rock latino o alternativo: ‘PAPOTA’ — CA7RIEL & Paco Amoroso.
- Mejor álbum de música latina tropical: ‘Raíces’ — Gloria Estefan.
- Mejor interpretación de música global: ‘EoO’ — Bad Bunny.
- Mejor audiolibro: ‘Meditations: The Reflections Of His Holiness The Dalai Lama’ – El Dalái Lama.
- Mejor grabación dance/electrónica: End Of Summer – Tame Impala
- Mejor álbum dance/electrónico: Eusexua – FKA Twigs
- Mejor interpretación de rock: Yungblud ft Nuno Bettencourt, Frank Bello, Adam Wakeman, II – Changes (Live From Villa Park) Back To The Beginning
- Mejor canción de rock: “As Alive As You Need Me To Be” – Nine Inch Nails
- Mejor álbum de música alternativa: ‘Songs Of A Lost World’ – The Cure
- Mejor interpretación de música alternativa: “Alone” – The Cure
- Mejor interpretación del metal: ‘Birds’ – Turnstile
- Mejor interpretación de rap: Clipse, Pusha T & Malice feat Kendrick Lamar & Pharrell Williams – “Chains & Whips”
- Mejor interpretación de rap melódico: Kendrick Lamar con SZA – “Luther”
- La mejor canción de rap: Kendrick Lamar con Lefty Gunplay – “TV Off”
- Mejor interpretación solista de música country: Chris Stapleton – “Bad As I Used To Be”
- Mejor interpretación de dúo o grupo country: Shaboozey & Jelly Roll – “Amen”
- Mejor canción country: Tyler Childers – “Bitin’ List”
- Mejor álbum de country contemporáneo: Jelly Roll – ‘Beautifully Broken’
- Mejor interpretación de R&B: Kehlani – “Folded”
- Mejor canción de R&B: Kehlani – “Folded”
- Mejor álbum de R&B: Leon Thomas – ‘Mutt’
- Mejor interpretación de música africana: Tyla – “Push 2 Start”
Medios audiovisuales y otros
- Mejor álbum de comedia: Nate Bargatze – ‘Your Friend, Nate Bargatze’
- Mejor banda sonora recopilatoria para medios visuales: Sinners – Varios artistas
- Mejor banda sonora para medios visuales (incluye cine y televisión): Ludwig Göransson – ‘Sinners’
- Mejor banda sonora para videojuegos y otros medios interactivos: Austin Wintory – ‘Sword of the Sea’
- Mejor canción escrita para medios visuales: “Huntr/x – Golden” (Para K-Pop Demon Hunters)
- Mejor video musical: Doechii – “Anxiety”
- Mejor película musical: John Williams – ‘Music by John Williams’
- Mejor álbum vocal de jazz: Samara Joy – ‘Portrait’
- Mejor álbum instrumental de jazz: Sullivan Fortner feat Peter Washington & Marcus Gilmore – ‘Southern Nights’
- Mejor álbum de jazz alternativo: Nate Smith – ‘Live-Action’
- Mejor interpretación de jazz: Chick Corea, Christian McBride & Brian Blade – ‘Windows (Live)’
- La mejor grabación de ópera: Kwamé Ryan, conductor (Houston Grand Opera; Gene Scheer)
- Mejor interpretación orquestal: Messiaen: Turangalîla-Symphonie – Andris Nelsons, conductor (Boston Symphony Orchestra)
Premios Grammy lejos de los reflectores
- Mejor álbum de música infantil: ‘Harmony’ – FYÜTCH & Aura V
- Mejor álbum instrumental contemporáneo: ‘Brightside’ – ARKAI
- Mejor interpretación de música de cámara/conjunto pequeño: ‘Dennehy: Land of Winter’ – Alan Pierson & Alarm Will Sound
- Mejor interpretación coral: ‘Ortiz: Yanga’ – Gustavo Dudamel, conductor; Grant Gershon, chorus master (Los Angeles Philharmonic; Los Angeles Master Chorale)
- Mejor arreglo, instrumentos y voces: “Big Fish” – Erin Bentlage, Sara Gazarek, Johnaye Kendrick, Nate Smith & Amanda Taylor, arrangers (Nate Smith Featuring säje)
- Mejor arreglo instrumental o a capela: “Super Mario Praise Break” – Bryan Carter, Charlie Rosen & Matthew Whitaker, arrangers (The 8-Bit Big Band)
- Mejor ingeniería de álbum, clásica: ‘Cerrone: Don’t Look Down’ – Mike Tierney, engineer; Alan Silverman, mastering engineer (Sandbox Percussion)
- Mejor álbum de música de raíces regionales: A Tribute to the King Of Zydeco – (Various Artists)
- Mejor álbum de new age, ambient o chant: ‘Nomadica’ – Carla Patullo Featuring The Scorchio Quartet & Tonality
- Mejor álbum de reggae: ‘Blxxd & Fyah’ – Keznamdi
- Mejor álbum de música global: ‘Caetano e Bethânia Ao Vivo’ – Caetano Veloso And Maria Bethânia
- Mejor álbum de gospel de raíces: ‘I Will Not Be Moved — Live’ – The Brooklyn Tabernacle Choir
- Mejor álbum de música cristiana contemporánea: ‘Coritos Vol. 1’ – Israel & New Breed
- Mejor álbum de gospel: ‘Heart of Mine’ – Darrel Walls, PJ Morton
- Mejor interpretación/canción de música cristiana contemporánea: “Hard Fought Hallelujah” – Brandon Lake With Jelly Roll; Chris Brown, Jason Bradley Deford, Steven Furtick, Benjamin William Hastings & Brandon Lake, songwriters
- Mejor interpretación/canción gospel: “Come Jesus Come” – CeCe Winans Featuring Shirley Caesar
- Mejor álbum folk: ‘Wild and Clear and Blue’ – I’m With Her
- Mejor álbum de bluegrass: ‘Highway Prayers’ – Billy Strings
- Mejor álbum histórico: ‘Joni Mitchell Archives – Volume 4: The Asylum Years — 1976-1980’ – Patrick Milligan & Joni Mitchell, compilation producers; Bernie Grundman, mastering engineer (Joni Mitchell)
- Mejor álbum de blues contemporáneo: ‘Preacher Kids’ – Robert Randolph
- Mejor álbum de blues tradicional: ‘Ain’t Done With The Blues’ – Buddy Guy
- Mejor álbum de poesía hablada: ‘Words For Days Vol. 1’ – Mad Skillz
