The Game Awards: ‘Hades II’ y el arte de tejer un nuevo mito
Con la nominación a Juego del Año en The Game Awards como carta de presentación, Hades II irrumpió en la escena no solo como la continuación de una obra maestra, sino como la reafirmación de una filosofía creativa.
Lejos de ser una simple secuela del aclamado Hades, este nuevo capítulo es la culminación de un método de trabajo único, perfeccionado a lo largo de más de una década por Supergiant Games.
Este artículo es una invitación a viajar detrás del velo de su creación. A través de las anécdotas de su equipo, las decisiones artísticas que dieron forma a sus personajes y los debates que encendió su narrativa, exploraremos cómo un pequeño estudio independiente teje con maestría un nuevo mito, consolidándose como uno de los artesanos más importantes de la industria del videojuego.
La filosofía Supergiant: Donde el juego es el documento de diseño
Para comprender la magia de Hades II, es fundamental entender la filosofía que lo sustenta. Supergiant Games no opera como la mayoría de los estudios. Su enfoque, que prioriza la iteración constante y la cohesión de un equipo pequeño, es la piedra angular que define la calidad de sus obras.
En lugar de depender de extensos documentos de diseño que dictan cada paso, el estudio permite que el propio juego sea su guía, evolucionando orgánicamente a través de la experimentación y la retroalimentación interna.
Este método de trabajo, tan flexible como exigente, fue resumido a la perfección por el director del estudio, Amir Rao. Su declaración encapsula la esencia de su proceso creativo: “El juego es el documento de diseño”, dijo a Softonic.

La filosofía de la reinvención
Mantener un equipo de aproximadamente 25 personas, donde los siete miembros fundadores siguen desempeñando roles clave, es una decisión estratégica. Esta estructura permite una comunicación fluida y una consistencia creativa que se refleja en cada uno de sus títulos.
Como explica el director creativo, Greg Kasavin, el estudio se enfoca en un único gran proyecto a la vez, una disciplina que les permite volcar toda su energía en pulir cada detalle: “Somos un equipo pequeño, trabajamos en un gran juego nuevo cada vez y siempre lo hemos hecho, y no tendemos a trabajar en algo más”, expresó para Gamereactor.
Esta dedicación absoluta es el secreto detrás de la profundidad y el cuidado que caracterizan sus mundos.
Fue esta filosofía de reinvención audaz la que condujo a la decisión más crucial del proyecto: dejar atrás a su aclamado protagonista para forjar un nuevo mito.
Melínoe: El nacimiento de una bruja
La decisión más audaz de Hades II fue dejar atrás a Zagreus, el carismático príncipe que conquistó a millones de jugadores. En su lugar, el estudio presentó a su hermana, Melínoe, la Princesa del Inframundo. Esta elección no fue un simple cambio de rostro, sino una declaración de intenciones.
Al optar por una figura casi desconocida de la mitología, una deidad ctónica menor mencionada principalmente en los himnos órficos, el equipo se otorgó una inmensa libertad creativa para construir un personaje desde cero, libre de las expectativas que rodeaban a su hermano.
La directora de arte, Jen Zee, fue la encargada de dar vida a Melínoe. En sus propias palabras, el proceso partió de una base mitológica escasa pero evocadora, lo que se convirtió en un lienzo en blanco perfecto para la creatividad.
Zee explica que la principal referencia era un antiguo texto: “Hay un himno órfico que describe a Melínoe… es muy evocador, pero en realidad no hay muchas representaciones de ella, si es que hay alguna”, comentó Game Informer.

Vestida de azafrán
A partir de ese himno, que la describe como “vestida de azafrán”, el equipo estableció pilares visuales inamovibles. Zee detalla que “ser ‘vestida de azafrán’ no era negociable… que fuera reconocible como un miembro de la familia de Hades… que fuera una bruja era muy importante… que estuviera ligada a la Luna… era increíblemente importante”, comentó a Game Informer.
El resultado es un personaje que contrasta deliberadamente con su predecesor. Mientras Zagreus era “rebelde y relajado”, Melínoe es “seria y disciplinada”. Su personalidad metódica es un resultado directo de su crianza bajo la tutela de Hécate, con el único propósito de derrotar a Cronos.
Esta conexión con la brujería y la magia, temas centrales de la secuela, no son solo elementos narrativos, sino que definen sus mecánicas de combate a través del uso de Magick y los poderosos movimientos Ω (Omega), que requieren canalización y estrategia.
El diseño de Melínoe es el perfecto epicentro desde el cual se expande un universo visualmente renovado y un panteón de personajes reimaginados para un nuevo conflicto.
El panteón reimaginado: El arte y la voz de los dioses
Crear una secuela para un juego tan visualmente aclamado como Hades representaba un desafío monumental. El equipo de arte, liderado nuevamente por Jen Zee, no buscaba simplemente replicar el éxito, sino evolucionar el estilo sin perder su esencia.
Para ello, transicionaron a un motor descrito por Zee como “un poco más 2.5D”, que incorporaba herramientas 3D reales. Esto permitió un nivel de detalle y dinamismo superior al de su predecesor, que utilizaba sprites 2D.
La evolución artística es más evidente en el diseño de los personajes, tanto nuevos como recurrentes. Las anécdotas de Jen Zee revelan las inspiraciones y decisiones detrás de estas reimaginaciones.

Hécate, la Mentora
Para la diosa de la brujería y figura materna de Melínoe, Zee buscó una inspiración que evocara misterio y poder. La encontró en un cuadro de John Singer Sargent que retrata a una mujer bereber. “Quería inyectar algo de eso en Hécate cuando la diseñé”, comentó a Game Informer. El resultado es una figura imponente y enigmática, cuya presencia visual establece el tono del juego.
Cronos, el Titán del Tiempo
En lugar de optar por la figura tradicional de un “anciano sano y robusto”, Zee y su equipo decidieron representar a Cronos como una figura demacrada y ascética, consumida por su propia naturaleza. La lógica detrás de esta decisión era profunda: “pensé que sería muy interesante si intentábamos un enfoque diferente… porque si yo fuera viejo e inmortal y el dios del tiempo, probablemente estaría cansado de todo”, dijo a Game Informer.
Los Olímpicos en Guerra
Los dioses que regresan, como Afrodita, no son meras copias. Sus diseños fueron actualizados para reflejar un nuevo contexto: una guerra total contra el Titán del Tiempo. Ahora, Afrodita está “equipada, usando sus habilidades más poderosas como accesorios para dejar claro que va en serio”, destacó para Creative Bloq, una clara alusión a su precedente bélico en la Ilíada, donde ya demostró no ser ajena al campo de batalla.
La fuerza de estos diseños se ve amplificada por un reparto de voces de primer nivel, que infunde vida y personalidad a cada dios, titán y espíritu.
- Melínoe: Judy Alice Lee
- Hécate: Amelia Tyler (Narradora en Baldur’s Gate 3)
- Cronos: Logan Cunningham
- Apolo: Colin Ryan
El excepcional trabajo visual y vocal crea personajes memorables, cuya presencia es realzada por una banda sonora que se ha convertido en un sello distintivo del estudio.

La banda sonora del inframundo: Las partituras de Darren Korb
La identidad de un juego de Supergiant Games es inseparable de la música de Darren Korb. Para Hades II, el compositor enfrentó el reto de evolucionar el aclamado sonido del original.
La partitura de Korb es una alquimia sonora que mantiene las raíces del “rock mitológico mediterráneo”, pero se inclina hacia un tono más oscuro, mágico e industrial, reflejando perfectamente la atmósfera de brujería y la urgencia de la misión de Melínoe.
El enfoque compositivo es una mezcla deliberada de estilos y técnicas. Korb describe su fórmula como una fusión de “hard rock porque es el infierno” con “instrumentos mediterráneos como el bouzouki y el bağlama”.
“Hard rock porque es el infierno”
A esto le añade “signaturas de tiempo extrañas que reflejan la impredecible y cambiante naturaleza del inframundo”, comentó el músico a Journal of Sound and Music in Games. Esta combinación crea un sonido único que es a la vez familiar y desconcertante.
La música, además, no es estática; es reactiva. Utilizando un sistema de “stems” (pistas de audio separadas), la banda sonora se adapta a la acción en pantalla.
Por ejemplo, Korb explica que “cuando entras en una nueva cámara con enemigos, la batería se activa” (Journal of Sound and Music in Games), intensificando la energía del combate y haciendo que cada enfrentamiento se sienta dinámico y cinematográfico.
Esta atmósfera sonora, cuidadosamente construida, sirve como el perfecto telón de fondo para una estructura narrativa que es tan integral al juego como su combate.

Un eco de Homero: El tejido de la historia y su debate
Al igual que su predecesor, Hades II teje su historia directamente en el núcleo de su jugabilidad roguelike. La derrota no es un final, sino un catalizador para el progreso narrativo.
Cada intento fallido de Melínoe por derrotar a Cronos la devuelve a la Encrucijada, donde nuevos diálogos, relaciones y fragmentos de la trama la esperan. La historia no se cuenta a pesar de la repetición, sino a través de ella, convirtiendo cada incursión en una nueva página de esta épica moderna.
Una de las sorpresas más ingeniosas del juego es la revelación de la identidad de su narrador omnisciente. Durante una de sus incursiones, Melínoe rompe la cuarta pared y se dirige directamente a él, confirmando una teoría de los fans que se remonta al primer juego.
“¡Silencio, Homero! ¿Cómo voy a atraparla si vas a describir cada uno de mis movimientos?” dice Melínoe (Games Radar)
Que el mismísimo autor de la Ilíada y la Odisea sea el cronista de la aventura de Melínoe no es solo un guiño brillante, sino una declaración sobre la ambición del juego de inscribirse en la gran tradición de la épica griega.
Sin embargo, la culminación de esta épica generó un intenso debate. En la conclusión, es Zagreus quien toma la decisión final sobre Cronos, invitándolo a unirse a la Casa de Hades en lugar de destruirlo.
Esta elección narrativa provocó críticas de algunos jugadores, quienes sintieron que a Melínoe “le han quitado su momento” y que “su misión queda esencialmente anulada” (Fuente: Gamereactor).
No obstante, este desenlace puede interpretarse como una deliberada elección temática que enfrenta dos arcos de personaje: la misión de venganza de Melínoe contra la ya establecida cruzada de Zagreus por la reconciliación familiar.
Como señala el análisis de Gamereactor: “Todo el viaje de Zagreus en el Hades consiste en restaurar a su familia, por lo que es improbable que mate a su propio abuelo solo porque un sueño se lo pida”.
La apasionada conversación que generó es, en sí misma, un testimonio del éxito de Supergiant en crear conflictos que resuenan con fuerza en su comunidad.

La creación de un clásico moderno
Hades II es mucho más que una secuela exitosa; es un testimonio del poder de un proceso creativo cohesivo y valiente.
Cada elemento —desde el arte inspirado en pinturas clásicas y la música reactiva que acelera el pulso, hasta una jugabilidad pulida que abraza la narrativa y una historia que se atreve a ser compleja— se entrelaza para formar una experiencia singular y memorable.
A través de las anécdotas de su desarrollo y su audaz reinterpretación de los mitos, Supergiant Games no solo ha entregado un gran candidato a Juego del Año, sino que ha consolidado su reputación como uno de los estudios más artísticamente íntegros y visionarios de la industria actual.
Han demostrado, una vez más, que con pasión, disciplina y un equipo unido, es posible tejer nuevos mitos que perdurarán en la memoria de los jugadores.
Esta noche compite en The Game Awards, los Oscar de los videojuegos.
