‘Five Nights at Freddy’s 2’ y sus dos caras: Fenómeno de taquilla y una pesadilla para la crítica
En el impredecible universo de Hollywood, a veces ocurren alineaciones estelares que parecen escritas por el destino, o por un guionista con un agudo sentido de la ironía.
Five Nights at Freddy’s 2 orquestó uno de esos reencuentros: la reunión de Matthew Lillard y Skeet Ulrich, los dos villanos que aterrorizaron a una generación en la icónica Scream de 1996.
De repente, la secuela de terror más esperada del año se cargaba de una autoconsciencia deliciosa, un guiño a la historia del género que prometía algo más que sustos predecibles.
Talento detrás de Five Nights at Freddy’s 2
La idea no fue una mera coincidencia, sino un movimiento calculado que surgió orgánicamente en la sala de guionistas. La directora Emma Tammi desveló cómo esta colaboración tomó forma, demostrando que a veces los mejores homenajes nacen de una simple pregunta. La reacción de Lillard fue clave.
“El nombre de Skeet salió a relucir cuando hablábamos de uno de los nuevos personajes de la película, y, por supuesto, enseguida fuimos a Matt y le preguntamos qué opinaba de Skeet como posible nuevo miembro de la franquicia”, expresó en entrevista con Collider.
“Claro que no paraba de elogiarlo, tanto personal como profesionalmente, y también se entusiasmó mucho con la idea de esta especie de reencuentro. Simplemente funcionó. Funcionó, y tenemos muchísima suerte de tenerlos a ambos”, añadió.
Esta conexión directa con un clásico fundacional del terror moderno es sólo una de las muchas capas de una secuela que, desde su concepción, buscó ser más grande, más ruidosa y mucho más ambiciosa que su predecesora.

El desafío de superar un éxito inesperado
Cuando la primera entrega de Five Nights at Freddy’s arrasó en la taquilla mundial con una recaudación de $291.4 millones de dólares, el estudio Blumhouse no solo celebró un triunfo, sino que también asumió una responsabilidad monumental.
La presión sobre la directora Emma Tammi y su equipo era palpable: debían entregar una secuela que no sólo igualara, sino que superara las expectativas de una de las bases de fans más apasionadas y exigentes del entretenimiento contemporáneo.
El equipo abordó este desafío con una mezcla de respeto por el material original y una clara intención de expandir sus fronteras. En una entrevista con Games Radar, Tammi confesó sentir la presión, pero la canalizó como una motivación para profundizar en el universo que los fans tanto anhelaban.
“Añadió un poco de presión a la secuela. Pero creo que, sobre todo, queríamos asegurarnos de que realmente expandiéramos la historia de la forma en que los fans esperaban y con la que estarían entusiasmados”, dijo.
Five Nights at Freddy’s 2 : “Es una película más grande”
“Y, además, aunque queríamos conservar algo que resultara familiar, también queríamos incluir muchas sorpresas, así que creo que lo hemos logrado”, añadió.
La visión de la directora no se limitaba a añadir más elementos, sino a intensificar la experiencia. Su promesa era clara: esta nueva incursión en la pizzería maldita no sería un simple eco de la primera, sino un descenso más profundo y trepidante al corazón del horror.
“Para mí, esta entrega tiene exactamente la misma sensación que la primera, pero es más grande, más aterradora, más llena de acción y adrenalina. La segunda parte es una concentración de ritmo y tensión: un viaje realmente divertido”, comentó en otra entrevista con Best Movie.
Esta ambición de “más de todo” se materializó, en primer lugar, en una expansión masiva del elenco de criaturas mecánicas, un reto que llevaría la producción al límite.

Más monstruos, más complejidad: La pesadilla de la producción
Si la primera película fue una prueba de concepto, la secuela fue una declaración de intenciones escrita en metal y cables. La orden de Blumhouse fue clara: “más”.
Y el legendario Jim Henson’s Creature Shop respondió al llamado no como artesanos, sino como los arquitectos de una pesadilla a escala industrial. No se trataba solo de construir más muñecos, sino de dotar de vida a creaciones más complejas, articuladas y, en definitiva, aterradoras.
La invasión de los juguetes y los “Withered”
La secuela cumplió su promesa de presentar “más del doble” de criaturas. El set se vio invadido por los “Toy Animatronics” —versiones más pulcras y siniestras como Toy Freddy, Toy Chica y Toy Bonnie—, los “Withered” —los animatrónicos originales, ahora en un estado de deterioro fantasmal— y la adición de figuras clave del videojuego como el caótico Mangle y el enigmático The Puppet.
El protagonista Josh Hutcherson fue el primero en confirmar esta escalada, subrayando la magnitud del desafío: “Tenemos como el doble de animatrónicos que en la primera película. Un montón de nuevos personajes, muchas criaturas nuevas”, dijo a SensaCine.
Para Hutcherson, esta apuesta por lo tangible fue una bendición que anclaba su actuación. En lugar de reaccionar a una pantalla verde vacía, la interacción con criaturas físicas le permitía encarnar un miedo que se podía ver y tocar, afirmando que “en general, para mí, es increíble poder trabajar con cosas reales”.

El caos coreografiado de Mangle
De entre todo el nuevo bestiario mecánico, un nombre resonaba en el set como sinónimo de pesadilla logística: Mangle. Este animatrónico, un amasijo de partes y endoesqueletos, representó el mayor reto técnico de la producción, una coreografía de caos que requería una sincronización casi inhumana.
El número de titiriteros necesarios para operarlo se convirtió en una leyenda interna. Las cifras, aunque varían ligeramente entre el actor y la directora —Hutcherson recuerda “un equipo de 10 o 12 personas”, Tammi eleva la cuenta a “un mínimo de 13”—, pintan el mismo cuadro de una complejidad técnica abrumadora, una marioneta que era, en sí misma, una producción completa.
“Tiene más del doble de las criaturas de la primera película, una de las cuales, el personaje llamado Mangle, requiere un equipo de 10 o 12 personas para operar”, expresó Josh Hutcherson en entrevista con Vanity Fair.
“Tenemos un personaje en dos que requería 13 y quizás incluso estoy subestimando ese número, pero era un mínimo de 13”, agregó Emma Tammi en entrevista con Collider.
Más allá de los desafíos técnicos, estos monstruos de metal y felpa también provocaron miedos muy reales en el set, especialmente en la estrella de la película.

Entre el susto y el trauma: Las confesiones del protagonista
Para Josh Hutcherson, el terror de Five Nights at Freddy’s 2 no se limitaba a las páginas del guion. Su experiencia en el set fue una inmersión completa en el miedo, donde la línea entre la actuación y la reacción genuina se desdibujaba ante la imponente presencia de los animatrónicos.
El animatrónico más odiado: La furia del “Puto Cupcake”
Curiosamente, el terror más visceral de Hutcherson no provenía de los gigantes mecánicos, sino de la criatura más pequeña: el Cupcake.
Su confesión, en un español impecable durante una entrevista con SensaCine México, revela una verdad fundamental sobre el miedo que él mismo analizaría más tarde: el terror no reside en el tamaño, sino en la imprevisibilidad y en “lo desconocido que suele ser aterrador”.
“Para mí era el Cupcake. Es tan pequeño que puede estar en cualquier lado y de repente salta de un ventilador. Tiene demasiada rabia y ferocidad, para mí fue este puto Cupcake”, comentó.
Más allá del monstruo: El miedo psicológico de Mike
Pero el verdadero terror para Hutcherson no residía en los monstruos de metal, sino en los demonios internos de su personaje, Mike.
En una profunda conversación con Sensacine Latam, el actor exploró la conexión que sintió con el trauma, la culpa y la ansiedad que definen al protagonista, admitiendo que él mismo magnifica las cosas en su mente: “Esa es mi ansiedad”.
Para él, el núcleo de la historia no son los robots asesinos, sino la carga emocional de Mike, un peso anclado en un arrepentimiento universal. “Eso es lo que me asusta más en la vida, lo psicológico: los miedos en tu mente, la culpa o el dolor”, sumó.
“Creo que la historia de Mike está basada en algo muy humano, en ese sentimiento de desear haber hecho algo diferente para salvar a alguien”, complementó.
Cuando se le preguntó cómo manejaría él mismo una situación tan traumática, su respuesta fue directa y sensata, marcando una clara distinción entre él y su personaje: “Yo iría a terapia, seguro, todo el tiempo si algo así me pasara”, dijo.
Mientras Hutcherson se sumergía en las complejidades del trauma de Mike, el guión de Scott Cawthon se enfocaba en una fidelidad casi dogmática al lore del videojuego, una decisión que, si bien deleitó a los iniciados, levantó un muro infranqueable para la crítica, desatando una de las batallas culturales más feroces del año en la taquilla.

¿Un homenaje o una traición? El guión que dividió al mundo
Aquí reside la gran paradoja de Five Nights at Freddy’s 2, un artefacto cultural construido sobre una contradicción fascinante. El guión, escrito en su totalidad por Scott Cawthon, el creador del videojuego, fue una decisión audaz que buscaba la máxima fidelidad, un regalo para la comunidad que había pasado una década descifrando su universo.
Sin embargo, lo que para los fans fue un tesoro de referencias, para la crítica y los no iniciados se convirtió en una barrera infranqueable. El resultado fue un choque frontal: un éxito comercial sin precedentes que convivía con un fracaso crítico estrepitoso.
El veredicto de la crítica: “Un desastre incoherente”
La recepción crítica fue abrumadoramente negativa. Con puntuaciones que rondaban un desolador 11-12% en Rotten Tomatoes y un 22-32 en Metacritic, los especialistas no tuvieron piedad.
Las reseñas describían a Five Nights at Freddy’s 2 carente de lógica, ritmo y tensión, construida más como un catálogo de fan service que como una obra cinematográfica coherente.
Fue calificada como una película “insolente y cínica en su mediocridad” que “convierte a su terrible predecesora en un modelo de coherencia y elegancia”, según Rolling Stone en Español.
Un “desastre incoherente” que en el pasado habría debutado directamente en DVD, sentenció The Associated Press.
Variety señaló que era un producto apresurado que operaba bajo una única regla: “Los gamers deben ser servidos”.
“Una secuela más interesada en establecer las próximas entregas que en cualquier otra cosa”, concluyó Bloody Disgusting.
El veredicto de la taquilla: Un fenómeno histórico
Mientras los críticos afilaban sus plumas, el público hablaba con sus carteras. Five Nights at Freddy’s 2 no solo fue un éxito; fue un fenómeno. Con un presupuesto modesto de 35-36 millones de dólares, recaudó entre $109 y $110.5 millones a nivel mundial en su fin de semana de estreno, pulverizando múltiples récords históricos.
- Mejor estreno de terror en la historia del mes de diciembre.
- Mejor fin de semana post-Acción de Gracias de la historia.
- Tercera película de terror con clasificación PG-13 más taquillera.
Este abismo entre la crítica y el público no solo define el legado de Five Nights at Freddy’s 2, sino que también traza el inevitable camino a seguir para una saga que ya tiene su futuro asegurado, sin importar lo que digan las reseñas.

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