Fangoria en el Palacio de los Deportes: Una noche de resistencia, brillos y electropop
El Palacio de los Deportes se transformó la noche del viernes 28 de noviembre en el epicentro del electropop iberoamericano durante el concierto que Fangoria, el dúo conformado por Alaska y Nacho Canut, ofreció como parte de su gira Del Tingo al Tango.
La agrupación regresó a México con un espectáculo dividido en dos actos que reunió a poco más de 11 mil asistentes y que recorrió varios de los éxitos que han marcado sus más de tres décadas de trayectoria.

Zemmoa y María Daniela: El calentamiento electropop en el Palacio
Antes de la aparición del dúo español, el ambiente ya era de celebración. La noche abrió con la participación de Zemmoa, artista trans mexicana reconocida por su estética pop y su mensaje de libertad, quien encendió al público con un set cargado de energía.
A ella le siguió Luisa Almaguer, cuya propuesta electrónica también contribuyó a preparar el terreno para el resto del espectáculo.
Más tarde, el escenario quedó en manos de María Daniela y su Sonido Lasser, quienes ofrecieron una presentación extensa con temas como “Tu sombra”, “Carita de ángel”, “Que triste”, “Chicle de menta”, “Miedo”, “Pobre estúpida”, “Ya me la sé”, “Baila duro” y “Soy el hit”.
El dúo capitalino logró que el recinto vibrara al ritmo de su particular combinación de electro y pop, dejando al público ansioso por la llegada de los estelares de la noche.

“¡Que le suba!”: El problema de audio y la reacción de Alaska
Alrededor de las 21:15 horas, Alaska y Nacho aparecieron entre luces neón y visuales que evocaban su estética característica. El concierto inició con “Carne, huesos y tú”, tema de la etapa de Alaska con Dinarama.
Sin embargo, el entusiasmo inicial se vio ligeramente opacado por un volumen moderado, que incluso provocó que los asistentes corearan “¡que le suba!”.
A pesar de ello, el show siguió sin interrupciones con “Momentismo absoluto”, “Mi burbuja vital” y “Espectacular”, todos recibidos con euforia por un público que no dejó de bailar.

Acto I: Nostalgia y Dinarama entre luces de neón
En uno de los primeros momentos de interacción, Alaska preguntó con humor si realmente deseaban que subiera el volumen, a lo que miles respondieron afirmativamente. Tras ajustar el sonido, la cantante ofreció un breve saludo que fue recibido con aplausos:
“Buenas noches, nosotros somos Fangoria… somos muy felices estando aquí. Algunos nos han visto otras veces, otros será su primera vez, algunos vienen de lejos y otros son de aquí. Gracias por estar esta noche”, dijo antes de continuar con “Electricistas”.
La primera parte del concierto incluyó temas como “Hombres”, “Un poco todo” y el clásico “Cómo pudiste hacerme esto a mí”, además de un recorrido por diferentes etapas musicales del dúo.
A lo largo de esta primera mitad, Fangoria dejó claro que su propuesta se mantiene vigente gracias a una mezcla de nostalgia, electrónica renovada y una estética teatral que los distingue en la escena pop.

Acto II: Himnos de la comunidad LGBTIQ+ y estética de antro
Tras un breve intermedio, la agrupación regresó con un segundo acto más intenso y visualmente pulido.
Las luces y las proyecciones acompañaron temas como “Perlas ensangrentadas”, “Geometría polisentimental”, “Hielo” y “Historias de amor”, canciones que han sido adoptadas como himnos por la comunidad LGBTIQ+.
Para ese momento, el Palacio de los Deportes ya se sentía como un enorme antro de la Zona Rosa de los años 90, una atmósfera familiar para quienes crecieron bailando al ritmo de Fangoria.
La euforia alcanzó su punto máximo con “No sé qué me das”, “Retorciendo palabras” y “Dramas y comedias”.
No obstante, uno de los momentos más celebrados fue “Ni tú ni nadie”, canción que ha trascendido generaciones y que volvió a cobrar relevancia en 2004 tras su reinterpretación por Moenia. Con este tema parecía que el concierto llegaba a su final, pero el dúo aún guardaba un cierre especial.

El cierre triunfal: “A quién le importa” y “Rey del Glam”
Después de un cambio de vestuario en el que Alaska dejó su traje dorado para lucir uno negro con destellos brillantes, la cantante regresó junto con los bailarines y Nacho Canut para interpretar dos de los himnos más importantes de su carrera: “A quién le importa” y “Rey del glam”.
Ambas piezas fueron cantadas a todo pulmón por el público, que convirtió el Palacio en un coro multitudinario que celebraba identidad, resistencia y libertad.
Aunque la presentación concluyó cerca de las 23:00 horas, la energía del recinto indicaba que nadie quería que la noche terminara.
Fangoria logró conquistar una vez más al público mexicano con un espectáculo sólido, vibrante y lleno de momentos memorables, reafirmando su lugar como uno de los proyectos más influyentes del pop electrónico en español.

