‘Seres’: La apuesta mexicana que construye ciencia ficción desde la soledad y la precariedad
La ciencia ficción es uno de los géneros menos explorados del cine mexicano, en parte por la inversión que implica intentar replicar las narrativas hollywoodenses de naves espaciales, guerras intergalácticas o amenazas extraterrestres.
Aun así, las pocas propuestas que existen han apostado por convertir el tercer mundo en un escenario ideal para imaginar distopías propias.

Un debut arriesgado que inaugura Feratum
Ese es el caso de Seres, ópera prima de Sandro Arceo, que inauguró la edición 14 de Feratum, el Festival Internacional de Cine Fantástico con sede en Pátzcuaro.
Aunque esta tendencia no es nueva —tan sólo en 2025 aparecieron dos películas latinoamericanas que también usan la periferia como motor de ciencia ficción: O último azul, de Gabriel Mascaro (Brasil), y Un futuro brillante, de Lucía Garibaldi (Uruguay)— Seres se atreve a dar un paso arriesgado y atrevido: incorpora un robot en pantalla y logra que se mueva, pese a que esto representó un enorme reto para la producción.
Ese riesgo técnico, en sí mismo, ya vuelve la experiencia de verla algo que vale la pena.

Un futuro hecho de soledad y decadencia
Seres sigue la historia de Lucio (Romanni Villicaña), un ingeniero en robótica que vive obsesionado con lograr que su robot ‘Nadine’ funcione para ayudar en los hospitales de México, aun cuando está desempleado y sin apoyo.
El joven inventor encuentra refugio en la casa de una mujer, interpretada por Dolores Heredia, que también vive aislada: enferma, abandonada por sus hijos, sostenida apenas por el alcohol y la inercia.
A lo largo del film, la relación entre ambos atraviesa momentos de conexión íntima —como una escena en una fiesta donde parecen reconocerse en su vulnerabilidad—, pero también rupturas profundas.

Lucio y la mujer: dos almas rotas frente al abismo
La película aborda la soledad como motor, refugio y, a veces, condena. Lucio vive obsesionado con hacer funcionar a Nadine, sin embargo, al no tener trabajo, ni una red de apoyo, la robot se convierte, más que en una herramienta médica, en una compañía que llena su vacío y su aislamiento.
La fotografía es uno de los puntos más logrados de la película: aprovecha la oscuridad, las sombras y la luz tenue que entra por las ventanas para construir una atmósfera de decadencia emocional.
Dolores Heredia y la ternura en ruinas
A esto se suma la excelente actuación de Dolores Heredia, quien transmite una vulnerabilidad cruda y profundamente humana. Por su parte, Romanni Villicaña consigue generar una conexión auténtica con el robot, lo que permite que el espectador empatice con su historia.
No obstante, uno de sus mayores problemas está en el guión. Hay momentos en los que las situaciones se sienten forzadas, los conflictos no llevan a ningún lado y ciertas escenas parecen artificiales.
Un guion que tropieza, pero no se rinde
Seres es una película valiosa porque se atreve a construir ciencia ficción desde la precariedad, desde la periferia y desde la intimidad emocional de dos personajes rotos. Su ambición técnica y su apuesta por retratar la soledad la colocan en un territorio poco explorado del cine mexicano.
Pero esa misma ambición choca con un guión que no siempre encuentra el pulso ni la coherencia que la historia exige. Aun así, cuando la película se sostiene en la vulnerabilidad de sus protagonistas y en su atmósfera decadente, logra momentos dignos de recordar.

One Comment